Cuando empezó a trabajar en un nuevo proyecto con Disney, Warren Spector hizo lo que habría hecho cualquier amante del séptimo arte —no me he equivocado de número; el creador de Deus Ex recibió e impartió clases sobre cine en la universidad—: ir a los archivos.

Allí encontró un pequeño tesoro...

oswald

Una imagen en la que un Mickey feliz como siempre saluda a Oswald, no muy contento de verle y con cara de resentido. Y no es para menos, porque el conejo, uno de los primeros personajes dibujados por Walt Disney, podría haber sido tan famoso como el ratón. Eso, para Warren, era más que una imagen historia. Era el guión de su próximo juego. Era Epic Mickey resumido en un boceto de 1935.

En este título de plataformas y aventura para Wii, el bueno de Mickey es transportado a El Páramo, un universo habitado por dibujos animados que él mismo ha condenado al olvido y que, por lo tanto, no quieren precisamente hacerse una foto a su lado. Una premisa genial que, a juzgar por lo que vimos en una reciente presentación en Londres, contará con una mecánica y unos elementos jugables a la altura.

3

Epic Mickey es un juego sobre la redención. Es un tema maduro y complejo que difícilmente se puede desarrollar como es debido si el protagonista puede dar saltitos y poco más. Aunque no faltarán los momentos homenaje en dos dimensiones, se necesita algo para implicar al jugador y "no contarle una historia a él —dice Spector—, sino contarla con él". Y, por qué no, algo parecido a un sistema de moralidad puede ayudar. Las decisiones serán una parte fundamental del juego, de modo que podrás ayudar a los viejos dibujos o buscar tu propio beneficio. Haciendo lo que los "enemigos" te piden, podrás incluso evitar batallas con jefes finales. Tus acciones determinarán el aspecto, las animaciones y las habilidades del ratón; el Mickey Héroe tiene muy poco que ver con su versión pendenciera.

La posibilidad de usar un pincel para pintar o borrar todo lo que hay en ese mundo parece muy coherente con esta dualidad. A pesar de que será un elemento central en el título, no nos enseñaron casi nada sobre cómo funcionará o se controlará. Recuerdo haber visto únicamente cómo la pintura hacía aparecer una escalera y cómo se borraba parte de una pared para atravesarla; suficiente para decir que no congela la imagen como en Okami, que es algo más rollo apuntar y disparar, pero poco más. Incluso menos sabemos sobre los bocetos, habilidades especiales que permitirán, entre otras cosas, ralentizar el tiempo.