"Como estudio, llevábamos dieciséis años queriendo volver a los orígenes ", nos explicaban desde DICE en el evento mundial de presentación de Battlefield V celebrado hace unas horas en Londres. Tal y como apuntaban los rumores, la nueva entrega de la popular saga de shooters en primera persona regresa a la Segunda Guerra Mundial, el conflicto con el que nació la saga hace dieciséis años. Pero muchas cosas han cambiado por el camino, y aunque ciertamente supone un regreso a las bases de Battlefield 1942, también es un vistazo fascinante al futuro de la saga y de la propia Electronic Arts.

Si la semana pasada su mayor competidor, Call of Duty, desvelaba su controvertida intención de abandonar por completo al jugador que busca una experiencia puramente individual y narrativa, DICE reafirmaba hoy su compromiso en apostar por el camino contrario. Battlefield V repetirá la estructura de las Historias de Guerra que ya vimos en Battlefield 1, trasladándonos a escenarios como Noruega, en batallas donde el frío y la nieve se convierten en un protagonista más, la campiña de Francia, con combates entre tanques, Rotterdam, donde asistimos a la impactante estampa de cómo una ciudad entera queda reducida a runa y cenizas ante el avance de la locura nazi, y el norte de África. Al no entrar en demasiados detalles entendemos que se seguirá apostando por un estilo cinemático con énfasis en la narrativa y una estructura similar a la vista en el Battlefield de 2016, pero hay un detalle que personalmente me pareció muy acertado: trasladar la acción a escenarios de guerra que no hemos visto ya miles de veces en películas de Hollywood u otros videojuegos, como el trilladísimo desembarco de Normandía. Sí, desde luego vuelve a ser la Segunda Guerra Mundial, pero por lo menos se recupera cierta sensación de sorpresa y novedad, y agradezco que los desarrolladores traten de sacar a la luz capítulos no tan conocidos (amén de hacerlo prometiendo cierta fidelidad histórica en esos territorios, incluso en detalles como el idioma que hablan los personajes) del conflicto armado que cambió para siempre nuestro mundo.

Sin embargo, pese a seguir cuidando al jugador tradicional de campañas individuales, DICE y EA saben que el verdadero atractivo de Battlefield está en el multijugador. Y aquí, creo, es donde han hablado de algo que puede ser realmente importante: el modo Armas Combinadas. El multijugador a gran escala de Battlefield puede ser tremendamente divertido cuando empiezas a entender sus complejidades y peculiariades, pero también tiene un problema: posee una barrera de entrada algo más alta de lo deseable para los novatos, quienes pueden sentirse abrumados y perder el interés antes de empezar a captar sus numerosas virtudes. Ahí es donde entra Armas Combinadas, un cooperativo para hasta cuatro jugadores que te introduce en los conceptos básicos y te enseña, dentro de un entorno más controlado y amigable, con un generador aleatorio de misiones, a luchar como parte de un escuadrón. Siempre se ha dicho que la campaña de Call of Duty era el tutorial para el multijugador, pero a poco que rasques un poco sobre la superficie llegas a la conclusión de que es una aseveración algo falaz. Armas Combinadas, en cambio, sí puede ser efectivo en Battlefield como puente para guiar al jugador de la campaña al multijugador dentro de un proceso menos traumático y más intuitivo.

Tiene su lógica, porque Battlefield V es un juego construido alrededor de la idea de formar parte integral de un escuadrón, algo que permea incluso en pequeños detalles jugables, como que ahora el respawn no se haga en un punto de reabastecimiento concreto, sino a escasos metros de uno de nuestros compañeros, se encuentre donde se encuentre. Se nota en el hecho de que ahora todos los soldados sean capaces de curar a los compañeros, a los cuales puedes arrastrar hasta un punto seguro tras una cobertura (solo el médico, eso sí, puede hacer que el herido recupere toda la barra de salud, porque los demás, aparte de curar más lento, solo te reviven con una pequeña porción de vida). Y lo ves clarísimo en como al reducir la cantidad de recursos, porque ahora saltas al campo de batalla con menos munición (los desarrolladores, de hecho, reconocen que parte del metajuego es la gestión inteligente la misma), dependes muchísimo más de tus compañeros y de la eficacia de un líder al que se incentiva a tomar decisiones y actuar en consecuencia.

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Hay otras cosas que harán dar un salto de alegría a los fans de los Battlefield, también. Algo a priori tan nimio como la acción de echarse cuerpo a tierra es ahora muchísimo más elaborada, pudiendo girar sobre el cuerpo de forma natural, arrastrarte de espaldas para cubrir un flanco que antes nos dejaba vendidos o, si tenemos ganas de juerga, hacer la croqueta por el fango. Otro aspecto en el que se nota mucho cuidado es en la reacción de los movimientos antes los objetos y las diferentes superficies, porque hay tropiezos si corres sobre unas piedras, animaciones para el choque al caer sobre una pared o incluso físicas diferenciadas al caminar por charcos o cunetas enfangadas. Y la destrucción, como no podía ser de otra forma, es ahora incluso más realista, basándose en físicas y reacciones en tiempo real, sin scripts predefinidos.

Una destrucción, por cierto, que ahora es reversible. Una de las grandes novedades - con, espero, profundas implicaciones jugables - es la funcionalidad de fortificación, ya sea reforzando algunos puestos con sacos de arena para obtener más cobertura, creando trincheras o reconstruyendo parcialmente estructuras y edificios destruidos por el fuego enemigo (razón por la cual todas las clases dejan de tener la máscara de gas de Battlefield 1 para ganar una herramienta de construcción). Este dinamismo y aleatoriedad (porque hace que el escenario sea mucho más impredecible) se potencia con otra novedad de calado, como es la opción de remolcar las armas fijas (como cañones antiaéreos o baterías de ametralladoras) en los vehículos, dotándolos de más potencia de fuego. Y un detalle que me ha encantado: hierba y vegatación que reacciona de forma natural a tu paso, algo que los diseñadores han aprovechado para eliminar los clásicos iconos de marcación con prismáticos para dejar en manos del jugador fijarse si ese movimiento en la hierba de una colina es el viento o un enemigo que se arrastra tratando de pasar desapercibido bajo la maleza. Una vez más, DICE buscando el realismo extremo mezclando virgerías técnicas con mecánicas íntimamente ligadas a la jugabilidad.

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Pero volvamos al multijugador, que no deja de ser el gran atractivo de Battlefield. En términos básicos, y por lo poco que hemos visto, se mantendrán las bases de las últimas entregas, con un elaborado sistema de progresión (tranquilos, hablaremos de cajas de loot un poco más adelante) que afecta a los soldados, las armas e incluso los vehículos, las características batallas masivas con un elevado número de participantes marca de la casa y el regreso de los populares modos Conquista, Deathmatch y Dominación.

Y no, Battlefield V no tiene, de momento, modo battle royale.

Porque con las Grandes Operaciones, el modo multijugador estrella, no le hace ninguna falta. Es una evolución de las Operaciones de Battlefield 1, aquel modo en el que una gran batalla se dirimía a lo largo de varias fases a lo largo de una partida que podía extenderse durante más de una hora. En Battlefield V esta idea se aplica en un formato de cuatro días ficticios, a lo largo de los cuales jugamos hasta cuatro fases y cuatro modos distintos. Puede que el primer día cumplamos nuestro objetivo y esto nos de una ventaja (acceder a más tipos de refuerzos en forma de vehículos, por ejemplo), durante el segundo. O quizás perdamos la segunda batalla y eso nos deje en una posición más delicada, obligado a recuperar terreno a las fuerzas enemigas. La clave empieza a estar en el tercer día; pierde de forma estrepitosa y ahí acabará la partida. Pero si logras llegar al cuarto día, la tensión aumenta de forma exponencial. No es un battle royale, pero las sensaciones que destila resultan tremendamente similares al aplicar permadeath y que no haya respawn, sumada a esa escasez de recursos y énfasis en el trabajo en equipo. Los desarrolladores nos contaban que ya han observado como la forma de encarar la batalla se transforma en algo mucho más pausado y tenso en esta cuarta y decisiva fase, y que los jugadores cambian radicalmente su forma de jugar volviéndose mucho más cautos y reflexivos.

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Pero seguramente el mayor cambio en Battlefield V no es ni jugable ni técnico. Es más profundo y más indicativo del futuro de EA, en realidad: es su transformación en juego como servicio, representada en lo que han denominado Vientos de Guerra. La idea es que el juego evolucione semana tras semana, introduciendo nuevo contenido, nuevas misiones y nuevas recompensas que animen a la base de usuarios a seguir invirtiendo horas en el producto meses después del lanzamiento. Suena un poco perverso, pero primera buena noticia: con el objetivo de no fragmentar a la comunidad, desaparece el pase de temporada (Battlefield Premium) y todos los jugadores obtendrán gratis los nuevos mapas y contenidos gratis, al mismo tiempo. Os preguntaréis (yo también lo he hecho, claro) si el precio a pagar estará en un sistema de cajas de loot o, peor todavía, en un vicioso círculo pay-to-win para financiar todo esto. Aunque no quisieron entrar en detalles de la forma (cajas, sobres, cajones de suministros que caen del cielo en una playa de Normandía...), el fondo es la segunda buena noticia: todo ese contenido será meramente estético y decorativo, nada de pagar por armas, gadgets o potenciadores. La promesa del productor Ryan McArthur es un juego que usará la narrativa como motor para el contenido adicional, que evolucionará con el paso del tiempo (empezará con la caída de Europa y veremos a dónde nos lleva) y en el que encontrarás cada día nuevas cosas que hacer, ya sea con sencillas misiones y retos diarios o con minicampañas de un par de meses de duración, con objetivos semanales.

En menos de tres semanas, con motivo de la celebración del evento EA Play previo al E3 2018, conoceremos muchos más detalles de Battlefield V y, esperemos, las respuestas a algunas de estas dudas y temores. En su primera presentación en público, en cualquier caso, sus responsables dejan buenas sensaciones. Mientras su principal rival parece haber perdido el rumbo (y el respeto de buena parte del público, por cierto), dando bandazos mientras intenta imitar a los fenómenos de éxito de los últimos meses, DICE transmite una imagen de seguridad, de poseer una hoja de ruta muy calculada, asentada en el convencimiento en unas ideas propias y en el feedback de la comunidad (amén de algunas lecciones aprendidas con el fiasco de Star Wars Battlefront II). Un shooter que puede que haya vuelto al pasado y a la dichosa Segunda Guerra Mundial, sí, pero al que, desde luego, nadie puede negarle personalidad, intenciones y visión de futuro. El 19 de octubre (16 de octubre si optamos por la edición Deluxe) sabremos si todo eso se demuestra con hechos y no solo con bonitas palabras.

Acerca del autor

Josep Maria Sempere

Josep Maria Sempere

Subdirector

Josep Maria es subdirector y fundador de Eurogamer España y el máximo responsable del día a día de su línea editorial y de contenidos. Ama el punk-rock, el cine palomitero de Hollywood, los simuladores de submarinos, la sci-fi, los cacharros de Apple y la década de los 80. Puedes leerlo también en BFG9000, en su Twitter (@kr3at0r) o escucharlo en el podcast Ocho sobre Diez.