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Avance de Army of Two: The Devil's Cartel

Acción palomitera.

Mientras acaban de preparar el nivel de demostración que nos van a dejar probar, uno de los miembros de EA Montreal -que no Visceral Games- nos pone en antecedentes. "No esperéis un argumento profundo, ni mecánicas complejas, esto es un juego de acción rápido, directo y sin complicaciones", nos comenta al colega de la prensa que me acompañará durante la partida y a un servidor a través de los headsets que acabamos de ponernos. "Army of Two: The Devil's Cartel es un blockbuster de acción", añade. Solamente le faltan las palomitas.

En mi segunda toma de contacto con este "Army of Two 3" que iba a ser "Four" pero que acabó quedándose en la buddy movie macarra que todos conocemos nos muestran un nuevo nivel, esta vez ambientado en un cementerio lleno de lápidas que parecen pedir a gritos que le peguemos unos tiros para ver cómo se destruyen gracias al Frostbite 2. Es como demasiado evidente, ¿no?

El caso es que a pesar de que se ha comentado mucho que esta nueva entrega será como una puesta al día para la fanquicia Army of Two, lo que veo es el mismo juego de acción cooperativo de siempre. No sé si controlo a Alpha o Bravo -que ahora son los nuevos protagonistas en sustitución de Salem y Rios- ni tampoco creo que importe demasiado porque de lo que se trata aquí es de disparar antes que pensar y el juego -valga la redundancia- está totalmente pensado de esta manera. Los enemigos caen sobre nosotros en oleadas saltando como bestias sin cerebro desde los límites invisibles del escenario. La forma como el juego maneja la acción es tan absurda como sincera, ese como si detrás de todo hubiese aquél loco realizador de El Show de Truman gritando '¡Más carne!' como un poseso.

"La forma como el juego maneja la acción es tan absurda como sincera, ese como si detrás de todo hubiese aquél loco realizador de El Show de Truman gritando '¡Más carne!' como un poseso."

Hablando de carne, esta vez el gore hemos de imaginárnoslo porque jugamos en suelo alemán (Munich) y aquí son muy restrictivos con este tipo de contenidos violentos -aunque es raro, porque la primera vez que probé el juego estaba también en tierras alemanas, en la Gamescom de Colonia, y allí lo pude jugar con sangre y vísceras en todo su esplendor. No es lo mismo jugar sin la violencia explícita y estúpida de la que hace gala el juego.

La configuración de controles clásica es otro de los elementos que convierten a este Army of Two en algo rápido. Aquellos que tengan una mínima experiencia en juegos de acción actuales podrían jugar perfectamente sin necesidad de tutoriales. La única gran diferencia es el uso del Overkill, una nueva habilidad de nuestros protagonistas que hace que podamos causar más daño, tengamos mayor fortaleza y nos da granadas ilimitadas durante un breve período de tiempo. Ahora bien, para activarla antes deberemos currárnoslo ya que depende de una barra que se va llenando con cada muerte que hacemos y sobre todo cuando actuamos de forma temeraria, esto es, saliendo de una cobertura para llamar la atención, flanqueando a los enemigos, disparando a la cabeza y demás cosas locas que puedan hacerse con un arma y un cargador lleno de balas. En el fondo no deja de ser el famoso 'aggro' de las anteriores entregas, que aquí sigue presente pero camuflado y actuando en segundo plano -cosa que está bastante bien.

Cuando los dos jugadores activan el Overkill al mismo tiempo éste se convierte en Double Overkil -¡Aha! - y la epilepsia llena la pantalla con filtros amarillentos mientras todo empieza a moverse en cámara lenta, como si estuviéramos en un tiempo bala; además, hace invencibles a Alpha y Bravo durante unos segundos. Saber gestionar el Overkill es clave en las partidas y es una buena recompensa que a su vez está muy en la línea de esa apuesta por la acción directa del juego. La propia publicidad del Army of Two lo deja claro, 'Doble o Nada', jugar siempre agresivo, arriesgar.

Ese 'Doble o Nada' también podría aludir a la necesidad imperiosa de jugar a Army of Two en cooperativo, ya sea online o mediante la opción de pantalla partida, porque es así como se disfruta realmente lo poco que puede ofrecernos el juego de EA Montreal -que por cierto, parece que las están pasando canutas. Todo el mundo sabe que en cooperativo todo sabe mejor, y esto es algo de lo que siempre se ha beneficiado esta saga. Los niveles están diseñados para que los dos jugadores trabajen en equipo mientras avanzan de cobertura en cobertura, aunque he de decir que el nivel que probé en Colonia tenía más situaciones de este tipo que el que nos han enseñado aquí.

Una vez fuera de la partida nos enseñan el completísimo sistema de personalización de armas, uniformes y máscaras que tendremos en esta tercera entrega. Y cuando digo completísimo no estoy exagerando, la cantidad de opciones con las que podremos trastear es abrumadora, especialmente en lo que se refiere a las armas, a las cuales podemos acoplarles todo tipo de accesorios, cambiar sus partes, y tuneárnoslas como nos dé la gana.

Con todo, las sensaciones tras esta segunda toma de contacto no son todo lo positivas que desearíamos. Army of Two: The Devil's Cartel es un juego de acción derivativo y tremendamente genérico que no lo tendrá fácil para cautivarnos cuando salga a la venta el mes que viene. Solamente si sabe jugar bien esa carta de la acción directa y absurda podrá hacer algo para solucionarlo, y es que a veces se agradecen los juegos que van al grano y se dejan de complicaciones, y por lo que hemos visto en EA Montreal lo tienen claro.

Army of Two: The Devil's Cartel sale a la venta el 29 de marzo para Xbox 360 y PlayStation 3.

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Albert García

Contributor

Albert es periodista especializado en videojuegos desde 2002 y es uno de los fundadores de Eurogamer.es. A la hora de jugar te lo puedes encontrar tanto con un complicado juego de rol o estrategia, como moviendo el esqueleto con un juego de baile. ¡Es un tipo imprevisible!
Twitter: @AlbertGarlo

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