Análisis de Star Wars: The Old Republic • Página 2

BioWare contraataca.

Star Wars: The Old Republic como RPG de BioWare

Posiblemente sea el papel con el que menos identificado me siento, pero al fin y al cabo disfruté con Knights of the Old Republic y otros tantos RPGs de Bioware antes de que tomaran el cambio de rumbo que hemos visto y sufrido en los últimos tiempos.

En este sentido, The Old Republic es un RPG fantástico. Si obviamos toda la vertiente multijugador (jugando solos, por ejemplo) y nos ceñimos a la historia tanto personal como de cada planeta que visitamos y a sus otras virtudes nos queda un producto que roza el excelente, algo monótono en su desarrollo debido a su naturaleza online, pero un juego inmenso al fin y al cabo. Comparándolo con otros RPGs recientes de BioWare, SWTOR ofrece dos bandos con trama y misiones completamente diferentes, y un total de ocho clases que marcan el origen y la historia personal de nuestro personaje. A partir de ahí, la toma de decisiones y el devenir de las conversaciones marcará el rumbo que tome nuestro avatar. Por tanto, queda patente la rejugabilidad del título, si se le puede llamar así en un MMO.

En mi caso, subí un Agente Imperial (Operativo) como clase principal y he de decir que la historia me parece excelente. Sin entrar en detalles, podéis imaginar lo que encontramos: tramas ocultas, espionaje, dobles agentes... Como un buen thriller, sólo que metido con calzador en un MMO. Y así cada clase; podéis imaginar lo épico (y malvado) que se siente al ser un Guerrero o Inquisidor Sith, o el aura heroica que desprende todo Jedi, e incluso la independencia y egoísmo de las dos clases más 'pasotas', los Bounty Hunters y los Smugglers. Sí es cierto que a veces, entre tanta misión aquí y allí, podemos perder el hilo de la historia principal con tantas conversaciones banales.

Los diálogos de Star Wars: The Old Republic huelen a BioWare a una milla de distancia, para lo bueno y para lo malo. Las voces son de una excelente calidad, como es costumbre en la compañía, sólo que esta vez la cantidad de horas grabadas es apabullante. Podéis hacer los cálculos: hay un actor de doblaje para cada clase (general, no avanzada) así que, si sumamos las dos facciones, tenemos ocho dobladores, multiplicado por dos al considerar los dos géneros. Suman, pues, dieciséis profesionales de primerísimo nivel que aportan horas y horas de diálogos, a los que hay que sumar los diferentes compañeros (cinco por clase), que cuentan con muchas líneas, y una miríada de NPCs cuyas voces raramente veremos coincidir.

La única pega que veo en este apartado es el límite de tres respuestas posibles, que en ocasiones no abarcan todo el espectro de posibilidades. También encontramos imprecisiones tras escoger alguna opción y ver que lo que decimos no se acaba de corresponder con lo que elegimos, o que el NPC tiende a responder más a la "idea" que escogimos en lugar de a la frase que dijo nuestro personaje. Son recursos necesarios cuando hay que cuadrar una misma conversación con un montón de voces diferentes, supongo.

En muchas ocasiones, especialmente al finalizar según qué misiones o al conversar con algún NPC, deberemos escoger entre una opción "buena" y una "mala", lo que a la postre marca si pertenecemos al lado luminoso o al lado oscuro de la luz; prácticamente lo mismo que vimos en los dos KOTOR. Absurdamente este aspecto no se limita a Jedis y Siths, sino que cualquier personaje gana alineación con alguno de estos bandos según las opciones que escoja hasta alcanzar un nivel máximo. Es curioso ver, por ejemplo, cómo la apariencia física de un personaje se va deteriorando a medida que avanza por los niveles de oscuridad, hasta acabar pareciendo un condenado zombie (de nuevo, ridículo cuando se aplica a cualquier clase sin Fuerza). Sin embargo, hay un aspecto que condena a este sistema a un método de 'grindeo' más; no tiene ninguna utilidad ser neutral. No vale sopesar cada situación y actuar como lo haríamos, a veces con piedad, a veces sin ella, a veces por dinero y otras por altruismo. Poder se puede, pero no sólo no obtendremos ningún beneficio por ser neutrales, sino que perderemos la opción de comprar y/o utilizar muchos objetos útiles y poderosos limitados al extremo del lado oscuro o luminoso.

En un MMO tan importante es el destino final como el trayecto, y la inclusión de la historia personal tan elaborada ayuda a hacer el proceso de subida de nivel más llevadero, o al menos algo diferente a lo que tenemos visto

Los escenarios -es decir, los propios planetas- son amplios y bellos, aunque casi siempre "apasillados". Hay un total de diecisiete. E igual que encontramos algún caso menos inspirado, también los hay verdaderamente conseguidos como Tatooine o Hoth. Sin embargo, el diseño de personajes es tirando a cartoon, poco puntero hasta el punto de que a veces desentona con los fondos, aunque no es nada fuera de lo común en el género. En el apartado de las animaciones hay luces y sombras; seguramente son las mejores vistas en un MMO, sobre todo en cómo encajan entre ellas, pero quizá algunos movimientos con el sable de luz se vean algo ligeros.

El apartado sonoro es sencillamente espectacular, algo implícito en cualquier producto Star Wars. Pero no sólo por las clásicas melodías que todos conocemos y sus remixes, sino por muchas piezas compuestas expresamente para este título. Mención especial a las que suenan en las diferentes cantinas, muchas con cierto aire añejo, donde además podemos apoquinar en una 'jukebox' y poner la que queramos.

Se echan en falta enormemente mini-juegos como el Pazaak (el juego de cartas) o las carreras de bólidos que disfrutamos en KOTOR. No entiendo por qué prescindir de este par de detalles, especialmente el primero pues tendría mucha gracia poder echar partidas y jugarnos cartas con otros jugadores. Sin embargo, sí hay un pequeño añadido que, aún quedándose a medias, aporta un soplo de aire fresco: las batallas espaciales.

Muy criticadas por algunos, me parecen un extra correcto y bastante consistente. Consisten en pequeñas misiones de alrededor de cinco minutos de duración en que debemos cumplir una serie de objetivos, ya sea acabar con cierto número de cazas, torretas o escoltar una nave amiga, siempre sobre raíles y sin poder variar el rumbo de la nave. Muy parecido a Starfox 64, por poner un ejemplo. Lo dicho; son entretenidas (aunque cansen rápido), aportan variedad a las sesiones de juego y ofrecen suficientes recompensas como para hacerlas, aunque no pasan de ser un añadido que mucha gente obviará. Esperamos que, de cara a un futuro, se saque más partido a este aspecto y las posibilidades se amplíen, pues las batallas espaciales son una de las piedras angulares de la saga Star Wars.

Así pues, como juego de Bioware sale muy bien parado. No podemos olvidar que estamos ante un juego multijugador, pensado para ser disfrutado en compañía y que ya se torna necesario si queremos aprovechar el contenido final. Sin embargo, en un MMO tan importante es el destino final como el trayecto, y la inclusión de la historia personal junto a la infinidad de horas de doblaje -y la infinita calidad de los mismos- ayudan a hacer el proceso de subida de nivel más llevadero, o al menos algo diferente a lo que tenemos visto.

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