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Análisis de Persona 4 Golden - Retorno a Inaba

Awakening.

Eurogamer.es - Recomendado sello
Persona 4 Golden es la versión definitiva de un clásico del JRPG, pero algunos aspectos de la trama han envejecido mal.

Volver a una obra querida no siempre es una experiencia agradable. El paso del tiempo puede endulzar la memoria y quizá lo que encontremos no sea exactamente lo que recordábamos; la obra no ha cambiado pero nuestra mirada sí. Estos últimos días he estado rejugando Persona 4, uno de mis JRPG favoritos, que he completado no menos de media decena de veces y que siempre he tenido en un pedestal. Casi todo lo que me gustaba seguía ahí, pero también encontré aspectos problemáticos de la trama que sencillamente no fui capaz de ver en su momento y que ahora se me presentaban de forma evidente, aunque sigue siendo un juego que tengo una alta estima.

Persona 4 Golden es un murder mystery ambientado en Inaba, un pequeño pueblo japonés al que nuestro protagonista se traslada desde la gran ciudad para su próximo curso de instituto. Apenas tiene tiempo de asentarse con su tío Dojima y su prima Nanako cuando una serie de muertes inexplicables sacuden la rutina de la localidad. La leyenda urbana del Canal de Medianoche, una misteriosa emisión que se produce en días lluviosos, lanza al protagonista a investigar junto a sus compañeros de clase todo un mundo secreto al otro lado de las pantallas. Allí descubren la habilidad de invocar a los Persona, manifestaciones de su personalidad con las que defenderse de las Sombras que habitan el lugar y que podrían estar relacionadas con los recientes sucesos.

Como todo buen misterio de un asesinato producido en una población aislada, el cruento suceso inicial permite indagar un poco más en lo que se esconde tras la idílica fachada de tranquilidad. En este caso son los propios personajes del equipo los que deben hacer frente a su “otro yo”, una manifestación de la parte de ellos mismos que tratan de ocultar al mundo. La mayoría de mazmorras explora la psicología de uno de los personajes principales del juego, incidiendo en los aspectos que les provocan conflictos internos, en un viaje para encontrar su propia Persona.

Aquí viene precisamente la parte que se me ha caído y que se relaciona con el mensaje del juego, que anima a abrazar todos los lados de uno mismo. Casi todo el elenco explora en sus trama la idea de género establecida en la sociedad japonesa, que les genera inseguridades o conflictos internos. No voy a ocultar que en su momento es un aspecto que de hecho me gustó; hace seis años escribía sobre el juego y valoraba positivamente la manera en que desarrollaba a personajes que no se acomodaban a la idea de género que se les imponía desde la sociedad. Leyendo de nuevo el juego en este relanzamiento he visto su ejecución torpe, cuando no directamente ofensiva, sobre todo en las tramas de Naoto y Kanji.

El director Katsura Hashino ha mostrado en sus títulos es incapaz de salirse de la heteronorma, cuando no mete directamente chistes homófobos, algo que sucede demasiado a menudo en P4G. En este sentido sus juegos dan un paso para atrás con respecto a, sin ir más lejos, Persona 2 (con un equipo creativo distinto) que tenía un protagonista canónicamente bisexual; aquí un personaje claramente codificado como homosexual es incapaz de abrazar su identidad del todo siquiera cuando llega el momento clave de su trama. La representación LGBTQ+ es un punto que la franquicia debe mejorar en el futuro, aunque solo sea por ser consecuente con el fondo de los mensajes que pretende transmitir.

No sé si destacar a continuación las virtudes del juego teniendo en mente lo que indico en este párrafo queda fuera de lugar o resulta hipócrita por mi parte. En mi opinión del juego conviven ambas facetas y no puedo eliminar una de ellas; me encantan sus sistemas y adoro a sus personajes, pero también veo suficientes problemas a la representación de los personajes como para ver que para mucha gente la estancia en Inaba no será un viaje tan agradable. Hay mucha gente con más autoridad que yo para hablar de este tema en profundidad, pero no quería tampoco podía dejar de tratarlo en una revisión del material original como la que me ha permitido esta edición del juego.

El resto del juego sí ha aguantado el tiempo a la altura de lo que esperaba; Persona 4 aprovecha la base que introduce P3 y refina la fórmula en gran medida con una gran cantidad de pequeños cambios que derivan en una mayor comodidad para disfrutar de todos los sistemas. La edición Golden supuso un enorme avance en la calidad de vida que pone los cimientos para que Persona 5 terminase de rematar el trabajo. Gestionar el calendario del año escolar entre las exploraciones del Canal de Medianoche y aumentar nuestros Vínculos Sociales sigue siendo algo agobiante por la cantidad de opciones disponibles, aunque el tiempo extra de la edición Golden es muy agradecido y la opción de comprobar qué habían realizado otros jugadores ese mismo día fue un enorme acierto.

El aspecto más agradecido son sin duda las mazmorras, que tienen unos tiempos mejor definidos y también una mayor identidad visual. Asociar cada ciclo al mundo interior de los personajes permite desarrollar la personalidad del equipo protagonista y a la vez darle un aspecto único a los diferentes niveles. Cada planta se sigue generando de manera aleatoria como en P3 y la exploración se mantiene algo repetitiva, quizá el mayor punto de roce para quien entre venga de la quinta entrega; Persona 5 acertó al dejar los niveles aleatorios para Mementos y optar por un diseño dirigido en los Palacios.

Shoji Meguro exploró una faceta más edulcorada del J-Pop en la banda sonora del juego; no es de extrañar que terminara saliendo un juego exclusivamente de baile a raíz del éxito del Persona 4 original. Al igual que Persona Dancing, los Persona Arena y los Persona Q se pudieron apoyar en el enorme carisma del elenco de personajes, quizá el más notable de la trilogía de Persona recientes. Quitando a Yosuke, que encarna al mismo estereotipo de colega estúpido que interpretan Junpei en Persona 3 y Ryuji en Persona 5, el resto de personajes presentan gran personalidad a nivel de diseño y unos conflictos internos que merece la pena seguir en sus Vínculos Sociales.El tono del juego, incansablemente positivo incluso en sus momentos más oscuros, da pie a toda clase de pequeñas situaciones entrañables. Incluso con los problemas de representación mencionados presentes, tengo un gran cariño hacia ellos.

La nueva versión del juego lanzada en 2023 tiene unos pocos añadidos, pero todos ellos muy agradecidos. El más notable para nuestro público es la traducción de todos los textos al español, un gran esfuerzo si tenemos en cuenta la cantidad de juegos de palabras con la palabra “oso” que se han tenido que se han tenido que adaptar para traducir los textos de Teddie. La otra novedad a señalar con respecto al lanzamiento previo en PC es una función de Guardado Rápido que permite crear un save de un solo uso en cualquier momento por si tenemos que abandonar la partida y no tenemos puntos de guardado cerca. Al contrario de lo que sucede con Persona 3 Portable, esta versión de P4G sí se puede considerar una edición definitiva del juego.

Persona 4 Golden facilita aún más el acceso a uno de los JRPG clave de la etapa final de PlayStation 2 y uno de los títulos más valorados de Vita. A nivel mecánico continuó el camino marcado por P3 y dejó la base preparada para el éxito de Persona 5. Aunque cuenta con uno de mis grupos de personajes favoritos de cualquier JRPG, no puedo evitar señalar lo mal que ha envejecido en materia de representación. Es complicado filtrar la experiencia de jugar hoy a un título al que he dedicado centenares de horas en distintos puntos de mi vida y que sigue siendo tan importante para mi, pero tenía que intentarlo.

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Acerca del autor
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Jaime San Simón

Redactor

Jaime lleva en Eurogamer.es desde los inicios y es nuestro experto en juegos indie. Tú ponle ahí cuatro píxeles hechos con amor y ya le puedes dar megatones hiperpoligonizados, que él, se quedará con lo primero.

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