En uno de tantos momentos de épica inspiración que ocurren a lo largo de The Newsroom, cuando todo parece estar perdido y la cadena de noticias ha metido la pata hasta el fondo, lo que hablando en plata sería cagarla pero bien, el director grita a su jefa: "¡Hemos perdido la confianza del público!". Ella responde con sólo dos palabras: "¡Entonces recuperadla!". Créditos. Ovación y vuelta al ruedo. No Man's Sky estaba destinado a fracasar, no por el resultado ni por las ambiciones de un equipo que no era capaz de abarcar tanto como deseaban, que también, sino porque jamás sería capaz de ser el videojuego que muchos esperaban. La gente quería que No Man's Sky fuese el videojuego definitivo, otro de tantos junto a la creciente familia de Destiny, The Division, los MMOs e incluso aquellos títulos con mentalidad de juego-servicio como Battlefield 1. Esperaban que fuese algo eterno, que les absorbiera y diese todo lo que ellos buscaban. Un videojuego para conquistarlos a todos, y eso es algo imposible. Por ese y tantos otros motivos, su lanzamiento sería lo que se diga, pero su recepción fue un desastre, y ahora una plétora de usuarios insatisfechos, usuarios que quizá nunca hubiera podido satisfacer, lo tildan como la mayor decepción de 2016. Pero ayer se dio un paso desde Hello Games. Costaba creerlo, porque no sería la primera vez que una obra así se lanzase al mercado, tomase el dinero y saliera por patas, pero No Man's Sky ha recibido una actualización. La primera de muchas.

La Actualización de la Fundación, que así la llaman, no es un asunto baladí y, aunque añade detallitos como el motion blur que suelen ser algo esperado en esos pequeños cambios entre parche y parche para ir limando asperezas, luego te mete la posibilidad de crear bases, tu propia casa, contratar alienígenas para que te acompañen en tu puesto fronterizo e incluso manejar un crucero espacial. No Man's Sky ahora es un juego distinto, y no es la primera vez que lo hemos visto. Hace dos años salió Destiny, también decepcionante y también prometedor, aunque este con pedigrí, pero el tiempo y los DLCs han ido mejorando poco a poco la fórmula hasta convertir al nuevo título de Bungie en algo incluso respetable. Final Fantasy XIV, tras un fracaso rotundo y un lanzamiento catastrófico, cerró los servidores y renació un tiempo después como una criatura muy distinta a la que se había visto. No le ha robado el puesto a World of Warcraft, que eso tampoco lo ha conseguido nadie, pero ahí está, con su audiencia, sus actualizaciones y todavía tirando.

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En estos tiempos de cambio hay términos que cada vez tienen menos valor o que necesitan una revisión urgente. De un tiempo a esta parte "gamer" ha dejado de definir a un grupo concreto y, aún así, sigue utilizándose para referirse ese abstracto que consume y juega cualquier cosa, Nintendo Switch, PlayStation 4 Pro y, sobre todo, Project Scorpio revelan grietas cada vez mayores en el concepto que tenemos de "generación de consolas", y ahora ni siquiera hay garantías de que el videojuego que tenemos entre manos siga siendo el mismo de aquí a unos meses. Street Fighter V salió incompleto, Halo 4 venía acompañado de un contenido episódico que se iba actualizando semana a semana. Los juegos en proceso, en construcción, en acceso anticipado, se aglomeran sin que todavía público o prensa tengan una respuesta exacta de qué hacer al respecto ¿Cómo se analiza algo así? Si se lanza un título que prometa más contenido en unos meses ¿por qué no esperar hasta entonces? Pero si todos esperamos, entonces ¿podría el título mantenerse en pie y llegar hasta ahí?

Son debates para otro momento y otros artículos, algunos ya escritos. Navegamos por aguas familiares. Pero la auténtica duda no es qué haremos nosotros con No Man's Sky, sino qué hará No Man's Sky consigo mismo. En cuanto salió, todos vimos que no era ni de lejos aquél videojuego que nos lo daría todo, como ahora está prometiendo Star Citizen, pero ahora que veo las actualizaciones de la Fundación, siento un poderoso dejá vu. He estado aquí y he visto esto. Me suena a Subnautica, a Minecraft, incluso al modo Forge de Halo 3, a la construcción de Fallout 4. Pero sobre todo me pregunto cómo encajan aquí las piezas. A la hora de la verdad, No Man's Sky era una experiencia sobre la magia del descubrimiento y la mística de explorar un espacio casi infinito. Su vista estaba puesta en los horizontes de aquellos planetas coloridos y los momentos de pausa, un paseo al anochecer por una montaña y el cielo cubierto de estrellas, cada una la promesa de un nuevo viaje. Pero ahora que existe el concepto de un hogar, de pronto no somos errantes. Ya no es la historia de un cúmulo de viajeros que van dibujando un mapa mental del universo ni las historias de aquellos que han pasado antes que nosotros y han decidido nombrar un sistema solar de tal manera que te haga un rickroll. Es una colisión entre la quietud del hogar y el movimiento que, por definición, el juego pide.

No Man's Sky, desde el principio, dice que se debe alcanzar algún otro lugar. La siguiente estación del Atlas, el centro de la galaxia. Lo que sea. Cada planeta lleva su historia y sus imágenes, pero no somos más que una entidad pasajera: llegamos, tomamos los recursos que nos permitan continuar en nuestro viaje, y seguimos. La Fundación parece dar pie a la idea de que ese viaje quizá no tenga por qué seguir. Puedes pertenecer. Puedes crear una comunidad y establecer un puesto científico. Puedes mover tu crucero por la galaxia en busca de tesoros y entonces regresar. Pero ya no eres un viajero. El universo tiene que adaptarse a eso, porque ¿qué inspiración existe para querer comerciar si el propósito del comercio en primer lugar era conseguir mejores recursos para nuestro viaje? La Fundación rompe la base de No Man's Sky y, desde ahí, puede ser cualquier cosa. Quizá cambie para convertirse en otra aventura de construcción procedural más, uniéndose al legado de Minecraft. O quizá desde Hello Games realmente hayan perdido la cabeza y estén esforzándose por hacer de No Man's Sky el juego absoluto que tantos estaban esperando. Esta es la primera de muchas actualizaciones que vendrán, y está claro que ninguna va a llegar en silencio, pero al mismo tiempo que Hello Games inicia esta guerra por mejorar a su criatura, hay otra más importante que ocurre entre bambalinas: la guerra de No Man's Sky por su propia identidad.

Acerca del autor

José Altozano

José Altozano

Colaborador

José lleva dando vueltas de un lado a otro en esto del periodismo de videojuegos desde 2011 y, que Dios nos proteja, ha acabado aquí como colaborador. Cinéfilo él, hipster aunque se niegue a aceptarlo, tiene además un canal de YouTube donde se le conoce como Dayo.

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