Avance de StarCraft 2: Legacy of the Void

Probamos el prólogo.

Los Protoss sustituyen a los Zerg como protagonistas de la última expansión de StarCraft 2, Legacy of the Void, y si eres un jugador de StarCraft tan vago y descuidado como yo en la campaña, eso implica que tendrás que aprender a olvidar algunos vicios más bien cuestionables. Jugué casi toda la campaña de Heart of the Swarm recurriendo a la tecla F2: amasaba todas mis unidades y directamente las enviaba como si fuesen una sola unidad hacia el siguiente objetivo. Es una forma estúpida de hacer las cosas que solo funciona en los niveles de dificultad más bajos, pero era divertida y parecía apropiada. Los Zerg son monstruos rabiosos y enfurecidos. O al menos lo eran cuando estaban bajo mi mando.

Pero los Protoss son muy diferentes: son austeros y cenceños, y bajo su dorada armadura parecen delicados al mismo tiempo que poderosos. Cuando juegas con ellos en Whispers of Oblivion, un prólogo con tres capítulos ya disponible si reservas Legacy of the Void, tardas un poco en acostumbrarte a controlarlos. Las unidades y estructuras aparecen en vez de nacer en un viscoso hoyo, y debes preocuparte de unas torres de alta tensión y sus estructuras de apoyo incluso antes de que puedas mandar a tus soldados a la batalla.

Lo que no ha cambiado es el enfoque de Blizzard para el diseño del RTS individual, el cual puede describirse como una continua sucesión de gimmicks. Y no lo digo en plan negativo, porque esos gimmicks son a menudo brillantes y las misiones, las cuales explican la historia de Zeratul (un hereje que intenta evitar que se produzca un desastre galáctico a gran escala), muestran ideas brillantes que hacen que todo su desarrollo sea emocionante.

La primera misión, por ejemplo, se ambienta en una especie de prisión situada en un asteroide, y aunque el objetivo principal es muy simple - rastrear el mapa en busca de Protoss a los que liberar de sus celdas - debes enfrentarte a maquinaciones de las otras dos razas. Los Terrans tienen defensas con mechs mientras agrupas tus Zealots y Stalkers, y atacarán tu base si te centras demasiado en realizar una ofensiva. Los Zerg, mientras, van - como siempre - a la suya, dando ritmo al mapa creando fuerzas para enviarlas luego a un objetivo distante, un tsunami de proteína alienígena de la que querrás alejarte. Esto cambia de forma fundamental el tempo de tu avance, y es algo que da la sensación de que se haya cogido prestado de Heroes of the Storm. Sería la base para un buen mapa de HotS, de hecho.

La segunda misión es igual de imaginativa. En ella diriges el ataque a un planeta que tiene una masa de gas Vespeno inestable bajo su superficie. En términos tácticos, esto implica que no hay fuentes fiables de Vespeno para tu base, y que dependes de las erupciones que suceden de forma periódica. Es una forma inteligente de alejarte del objetivo principal para animarte a dividir el trabajo, al mismo tiempo que se limita tu economía en general. La solución, al menos para mi, fueron los Void Rays, los cuales son realmente la solución para muchos de los problemas de los Protoss: bellos ataques quirúrgicos que afectan a las unidades de tierra y aire, y que son más potentes cuanto más tiempo se mantienen sobre el objetivo. Eran perfectos para liderar mi ataque mientras las tropas de tierra se dedicaban a recoger el Vespeno que necesitaba para crear... más Void Rays.

Son una de las grandes tentaciones del arsenal de los Protoss, así que de forma inteligente se dejan de lado en la última misión, la cual es una incursión a una antigua estructura, con la inevitable huida cuando todo el sitio empieza a derrumbarse. Esta es una de esas misiones de StarCraft que parecen sacadas de Diablo: diriges un grupo de Stalkers a través de grupos de enemigos, parando solo para saltar huecos, ocultarte o realizar un ataque especial en alguno de los malos de mayor tamaño. Los objetivos complementarios, mientras, te piden que elimines emplazamientos para ganar tropas adicionales. Funciona todo muy bien, y proporciona la recompensa ideal para toda esa pelea económica que he tenido que soportar en la misión anterior para conseguir que los Void Rays siguiesen masacrando tropas enemigas.

Son solo un aperitivo, desde luego, pero las misiones prólogo de Legacy of the Void son una delicia. Si te has alejado de Starcraft 2 en los últimos meses, son un recordatorio perfecto de todo lo bueno que tiene la campaña. Algo que apreciarás incluso si no has adquirido ningún mal hábito...

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Acerca del autor

Josep Maria Sempere

Josep Maria Sempere

Subdirector

Josep Maria es subdirector y fundador de Eurogamer España y el máximo responsable del día a día de su línea editorial y de contenidos. Ama el punk-rock, el cine palomitero de Hollywood, los simuladores de submarinos, la sci-fi, los cacharros de Apple y la década de los 80. Puedes leerlo también en BFG9000, en su Twitter (@kr3at0r) o escucharlo en el podcast Ocho sobre Diez.

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