Tras probar Metal Gear Solid 5 durante casi una hora, queda claro que Hideo Kojima sabía muy bien a lo que iba con esta entrega, y también queda claro que tiene una suerte de obsesión, como comentaba Pep tras salir de la presentación, con las barreras idiomáticas. No solo el último y espectacular tráiler que se ha publicado, editado y dirigido por el propio Kojima, gira entorno a esa idea (al principio del tráiler aparece una frase de Emil Cioran que reza "la patria no es el lugar en el que vives, sino el idioma", lo que nos pone en contexto para los siguientes minutos) sino que en la misma presentación que pudimos ver antes de ponernos a los mandos se jugó con esa idea; Snake puede usar el micrófono de sus prismáticos para escuchar conversaciones ajenas, y en este caso se centró la atención en dos soldados que hablaban en ruso. "¿Algunos de vosotros lo habla?", nos inquirió la encargada de dirigir la presentación. Nadie, al parecer; a saber entonces qué estaban diciendo. Pero poco después pudimos empezar a deducir de qué iba la cosa. Uno de los soldados estaba enseñando a hablar en inglés al otro, o al menos era lo que ese otro creía. "Anoche me acosté con tu mujer", le decía el primero, muy poco a poco. "Anoche me acosté con tu mujer" repetía el otro, como podía. El problema (o no) de los idiomas.

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Pero paradójicamente, y a pesar de las extensas cinemáticas que siempre acompañan a sus juegos, Metal Gear Solid 5 no es un juego que hable de él mismo con facilidad. Su lenguaje funciona mejor cuando nos ponemos a los mandos que cuando intentamos encontrar lógica a su teoría, a su enrevesada historia de la que, por cierto, todavía no sabemos prácticamente nada, y que tampoco ha quedado más clara ahora que hemos podido jugar (parece, de hecho, que en las presentaciones se evita con muchísimo recelo comentar nada sobre ella). Porque independientemente de los giros de la trama y los dramas personales, Metal Gear Solid 5 es una gominola jugable. Y es el título más adulto que Kojima ha creado nunca.

En esta ocasión, como muchos sabréis, comandamos una Base Madre desde la que dirigimos todo tipo de operaciones, controlamos fuerzas y expandimos nuestro alcance, del mismo modo que en Peace Walker; podemos reclutar soldados que tienen sus puntos fuertes y débiles y que se clasifican con el rango japonés, que va de "SS" a "E". Cuando enviamos a un nuevo soldado a la base mediante los ya célebres globos Fulton se le asigna una categoría dependiendo de su talento; si, por ejemplo, aumentamos el número de recursos en nuestro departamento de investigación crearemos mejor equipo más rápidamente que podremos desplegar más tarde en el campo de batalla. La mejora de cada departamento, claro, no es instantánea, y en el caso del de investigación, por poner un ejemplo se necesitaban 120 minutos para completarla.

También es nuevo el "buddy system", o la posibilidad de completar misiones junto a un compañero - canino o no. Antes de cada misión no solo podemos seleccionar nuestro equipo, armas y punto de aterrizaje, sino también la compañía con la que vamos a contar, si es que queremos hacerlo, claro. Está el caballo, que es muy útil para recorrer el mapa rápidamente y que nos permite ocultar nuestra posición inclinándonos a uno de los lados cuando montamos en él. No es el mejor caballo que hemos visto en esto de los videojuegos (Agro de Shadow of the Colossus continúa manteniendo el primer puesto aquí) pero tampoco nos obliga a ponernos quisquillosos. También está el adorable perro, Diamond Dog, que estamos seguros de que conquistará el corazón de muchos. Elegir ir acompañado cambia sustancialmente la forma de jugar, y cuanto más lo hagamos más apoyo recibiremos por su parte. Por lo demás, las mecánicas de sigilo, las animaciones y la jugabilidad (precisa y rápida, como debe ser) han mejorado mucho desde Metal Gear Solid 4, y se nota que esta nueva entrega es un juego muy bien pensado, muy pulido y exigente. El ciclo de día y noche y los cambios climáticos (en un momento de la presentación aparece una tormenta de arena que despista incluso al encargado de llevar los mandos) nos obligan a adoptar nuevas estrategias y modifican el comportamiento de los enemigos. Todo bien, por aquí.

Metal Gear Solid 5 puede ser el fin de una era, pero aunque así sea parece que su propuesta va a estar a la altura: es el Metal Gear Solid que mejor se deja jugar, con diferencia, y por lo que hemos podido ver y jugar hasta este momento, reúne todo lo que ha hecho grande a la saga de Kojima conformando una pastilla concentrada de talento. Solo esperamos que el 1 de septiembre llegue lo antes posible para poder seguir completando misiones junto a nuestro adorable cachorrito; Metal Gear Solid 5 es uno de los juegos de sigilo más divertidos que hemos podido probar nunca. No esperábamos menos.

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Borja Pavón

Borja Pavón

Redactor

Borja se encarga de mantener el ritmo de las noticias, las guías, los trucos y la samba que todos llevamos dentro. Analista ocasional, tú dale un mando, un Tender de chocolate y algo de lo que despotricar y le harás la persona más feliz del mundo.

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