En el mundo de los videojuegos la excelencia tiene una gran problemática para los que la consiguen, que es que difícilmente puedan superarse de nuevo y que, además, el entorno va a ser mucho más crítico con sus posteriores acciones teniendo esa excelencia como referente. Ahí se encontraba Visual Concepts en el momento de desarrollar el anterior NBA 2K, otro juegazo que evolucionaba a su predecesor, pero quizás tan poco y con temas tan superficiales que mucha gente intuía ya el estancamiento del producto. Pero como en 2K son más listos que el hambre se anticiparon a este pensamiento y se sacaron de la manga la imagen de Michael Jordan y un fantástico modo de juego protagonizado por él que, junto con la desaparición momentánea del Live (o Elite) provocaron que el NBA 2K11, a pesar de ser una muy pequeña evolución del anterior 2K10, batiera todos sus records de ventas.

Visto lo visto en las versiones que hemos podido probar y ver de 2K12, parece que los tiros vuelven a ir en la misma dirección. ¿Cómo vas a mejorar un juego deportivo que tiene la mejor jugabilidad imaginable...? Pues tocando poco todo en lo que ya se saben ganadores e ir ampliando y mejorando todo lo que hay alrededor.

Probando el juego te das cuenta de que si ya eras un crack con el 2K11 podrás segur siéndolo con este 2K12. Hay algunas variaciones en los controles a la hora de mandar jugadas nuevas y demás. Imaginaos lo poco que realmente se ha podido hacer en la ya excelente simulación de partidos que los mismos desarrolladores quisieron destacar, por encima de las demás cosas, la posibilidad de poder colisionar con la mesa de anotación o tus compañeros en el banquillo con diferentes animaciones de evasión o caídas muy logradas que ayudan a incrementar el realismo del partido. ¿Lo demás? Más animaciones personalizadas de los movimientos de las estrellas de la NBA, un poco de mejora en la IA y una nueva ambientación de partido para que todos nos quedemos con la boca abierta antes de empezar a jugar.

Los cambios notables vienen, de nuevo, más allá de la cancha... Como el experimento funcionó tan a lo bestia, pues los de 2K han querido repartir más platos de nostalgia entre sus fans y, además de meter en la portada a Jordan acompañado de Larry Bird y Magic Johnson, han creado un nuevo modo de juego "NBA Greatest" en el que tendremos que tomar el rol de uno de los 15 "Hall of Fame" que nos ofrecen y cumplir los objetivos predeterminados en la recreación de uno de los partidos más importantes de su carrera.

Quizás para algunos sea algo decepcionante el no encontrarse un modo Michael Jordan como el del 2K11 pero siguiendo las carreras paralelas que tuvieron Bird y Magic, cosa que sin duda daría mucho juego, pero al final en 2K han decidido que sean 15 las estrellas y que cada una de ellas tenga su partido. Y tampoco está mal.

Entre estas estrellas están jugadores de los inicios de la NBA como Wilt Chamberlain, Bill Rusell o Jerry West, otros de los 80 como los ya citados Bird y Magic y los que vivían a la sombra de Jordan durante los 90 como Patrick Ewing o la pareja Stockton-Malone.

Lo genial de este modo no es solo el poder controlar estos jugadores y superar los retos que ellos mismos tuvieron que superar en la realidad sino, cómo no, el mimo que los chicos de Visual Concepts han puesto en cada uno de los detalles del modo. Vas a tener todas las plantillas oficiales de esos partidos pero además vas a jugar y ver esos partidos como si de la época en concreto se tratara. Es decir, si escoges a Bill Rusell, vas a tener que cruzar los codos con tus rivales en una interface ambientada en las retransmisiones televisivas de los 60. Colores sepia en pantalla, rótulos de información simples y arcaicos, canchas sin la línea de 3 puntos... Todo va a ser como si jugaras el partido en esa época, un viaje en el tiempo que en los primeros minutos se hace más que divertido y curioso.

No nos dejaron ver nada del que para muchos es el modo estrella y a mejorar, el My player, con lo que no podemos emitir una valoración al respecto; pero conociendo a esta gente, como les gusta hacer las cosas bien, seguro que alguna que otra sorpresa nos tienen preparada.