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Avance de Diablo IV

La BlizzCon comienza con un rugido.

El inicio de la BlizzCon 2019 no pudo ser más emocionante, y el pistoletazo de salida del evento de este año tuvo como protagonista la presentación de la cuarta entrega de la popular saga Diablo.

Es un regreso a ese Diablo plagado de horror, vísceras y violencia. De una ambientación grotesca que parece sacada de una pesadilla. Y de sangre, de muchísima sangre.

El tráiler presenta al que será nuestro gran rival: Lilith, la hija de Mephisto y creadora de Santuario, lista aquí para dar comienzo a una nueva era de terror. Las puertas del paraíso se cerraron tras el final de Diablo III, y allí arriba no queda nadie para escuchar nuestras oraciones para buscar la salvación de nuestras almas. Ella, sin embargo, sí escuchó nuestros lamentos y tiene planes muy distintos para nosotros.

Tras la presentación ya conocemos la existencia de tres clases: el bárbaro, la hechicera y un esperado regreso, el del druida. Cada una de estas clases (más otras dos que todavía no se han desvelado) poseerá un nuevo conjunto de personalizaciones para el aspecto físico, una opción que va mucho más allá de lo visto en anteriores entregas, donde apenas podíamos elegir el sexo de nuestro héroe.

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El bárbaro, como suele ser el caso en el imaginario popular, es una máquina de guerra con gran ferocidad y un montón de armas para eliminar a los enemigos como si fuesen delicadas ramitas. Es interesante apuntar que, dado el gran arsenal disponible, es posible equipar hasta cuatro armas al mismo tiempo, y cada una de ellas queda vinculada a una habilidad que se activará de forma automática.

La hechicera, reina de la magia elemental, siembra la destrucción con fuego, rayos y hielo. Su movilidad y la destrucción que ejerce el área de acción de su magia son espectaculares, al menos en los materiales vistos hasta ahora.

Y luego está el druida. La ausencia de esta clase fue una de las grandes quejas con Diablo III, con su compañeros animales y su forma cambiante en oso y hombre lobo. Aquí lo vemos de vuelta con unas animaciones y transformaciones excepcionales, incluso mientras realiza ataques, con una enorme fluidez.

Otro regreso más que esperado es el del árbol de habilidades, con diferentes talentos y niveles para cada una de ellas, y el mismo sistema de runas de la tercera entrega, para añadir otra capa de personalización a nuestro personaje. Los desarrolladores han asegurado, sin embargo, que desean dejar atrás la rigidez del sistema actual, con el objetivo de definir bien las habilidades y dar a los usuarios un control total sobre la clase elegida, creando el personaje único que queremos jugar en lugar de un personaje más prefijado.

Y también vuelve, por supuesto, la querida perspectiva isométrica, con un efecto tridimensional impresionante que logra imbuir al juego de una gran profundidad con el mundo que nos rodea.

Un vistazo al multijugador, con las tres clases de personaje enfrentándose al demonio Duriel.

El mapa del juego se dividirá en cinco áreas principales. La gran novedad en este sentido es que la trama no será lineal. Al igual que en Diablo III en el modo Aventura, toda la historia de Diablo IV se puede jugar de esta manera, interrumpiendo la progresión en la historia con actividades paralelas, y simplemente saltando de un área a otra en nuestro tiempo libre y a nuestro gusto.

Y no solo eso. Aparentemente las áreas no tendrá límites tan definidos, y serán mucho más grandes que en anteriores entregas. La mazmorras, como de costumbre, serán muchas y se generarán de forma aleatoria, siendo distintas en cada partida. Además, habrá hubs en los cuales conocer a otros jugadores, aceptar misiones y donde te podrás unir a grupos para participar en eventos globales.

Sobre este aspecto, el director Luis Barriga, explicaba que todavía no han definido el número exacto de jugadores que podrán juntarse en los eventos globales, pero que en ningún caso se alcanzarán cifras similares a las de World of Warcraft. Blizzard, de hecho, ha intentado evitar la connotación de que este apartado de Diablo IV sea demasiado "masivo".

Lógicamente habrá la opción de abrir una ventana de intercambio con otros jugadores para negociar el canje de determinados tipos de objeto. El objetivo es facilitar la circulación de equipo y ofrecer herramientas adicionales para conseguir los objetos que queramos. Sin embargo, es importante tener en cuenta que no todas las armas y armaduras se pueden intercambiar. Y, por supuesto, habrá áreas en las que se puede habilitar el modo PvP para desatar nuestro instinto asesino contra otros jugadores.

El bárbaro, como de costumbre, rodeado por una manada de Caídos.

Otra novedad, dado el gran tamaño del mundo del juego, es que tendremos a nuestra disposición diferentes monturas, también personalizables, para movernos más rápido.

Las armas, las toneladas de armas a nuestra disposición, serán más única, y habrá más objetos legendarios. Los conjuntos de armadura seguirán estando presentes, pero ya no será la única forma de vestir a nuestro personaje, y el regreso de las runas ofrecerá una gran cantidad de posibles combinaciones.

Por ahora Luis Barriga asegura que no hay un endgame tipo raid. Lo cierto es que Blizzard quiere distanciarse un poco del proceso canónico de los MMOs, pero también es cierto que queda un largo camino hasta que se complete el desarrollo y que la compañía americana no espera un lanzamiento a corto/medio plazo, con lo cual es pronto para asegurar nada al respecto.

Diablo IV se está desarrollando de forma simultánea en PlayStation 4, Xbox One y PC, y es por ello que el juego cruzado es otra de las opciones en las que están trabajando el equipo que dirige Barriga.

A juzgar por lo que hemos visto hasta ahora, Diablo IV parece tocar todas las teclas correctas. Tiene un apartado visual excepcional y apasionante. Escenarios impactantes, repletos de oscuridad y desesperación. Y a nosotros en el centro de ellos, sacrificándonos una vez más por salvar otra vez a la raza humana. Con la violencia que haga falta, por supuesto.


Traducción por Josep Maria Sempere.

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