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La crónica desde Nueva York de la presentación de la PlayStation 4

Un futuro esperanzador.

Sony ha dado el primer gran salto hacia la próxima generación y, con mucho alivio, vemos que la dirección hacia la que marchan es razonable. Es continuista porque es muy para el hardcore -consola potente, juegos tradicionales y sin contemplar dispositivos estrambóticos o ideas locas como parte central de su estrategia- pero también parece que sabe adaptarse a las tendencias que están marcando a toda nuestra generación -queramos o no.

Antes de nada, me gustaría comentar algo sobre Nintendo: cuando digo que Sony da el primer paso en la nueva generación lo hago desde el respeto más absoluto. Nintendo juega en otra liga, ni mejor ni peor, y lo lleva haciendo muchos años: estoy convencido de que Wii U es y será una gran consola. Si no mirad el catálogo que se aproxima como un tanque desbocado en 3DS: Monster Hunter, Castlevania, Donkey Kong, Mario & Luigi... Wii U tendrá ese momento, y todos lo esperamos con ganas. Nintendo es amor.

Dicho esto, ese paso de Sony hacia la nueva generación es muy esperanzador. Ayer se habló de "su visión" para los próximos años; ya tendremos tiempo de ver juegos. Lo de ayer no iba de eso. Claro que tienen que demostrar que esas ideas tan bonitas se pueden llevar a la práctica, pero vamos: ¿alguien duda de que tendremos buenos juegos de Naughty Dog, EA, Ubisoft, Konami, Namco... o los propios de Sony? Quizás se les pueda criticar por no enseñar esas funciones que nos vendieron aplicadas a juegos reales, es cierto, pero más tarde que temprano lo veremos. El E3 de este año será demencial.

En mi opinión el momento clave de la conferencia de ayer fue cuando centraron la cámara en el botón de compartir. Ese pequeño botón encierra en sí mismo una pequeña revolución que puede cambiar tanto la estructura tradicional del negocio de los videojuegos como la forma en la que los desarrolladores los piensan. Destiny es un ejemplo muy claro de por dónde irán los tiros. Entrar y salir de partidas, pedir consejos, retransmitir niveles en directo y con espectadores, e-sports, recomendaciones... el usuario pasa a convertirse en un medio de comunicación con seguidores y con referentes. Y luego está la comodidad de encender la consola y ponerse a jugar al instante, de poder probar todos los juegos que queramos antes de comprarlos o el poder jugar dónde queramos.

Hay muchas posibilidades de que los desarrolladores se suban al carro de esta propuesta coherente y emocionante -y no solo hablo de PlayStation, hablo del feeling general, del enfoque de Sony y posiblemente Microsoft- sea capaz de hacernos muy felices durante mucho tiempo

En esto último hay, sin embargo, una trampa: el uso de Gaikai es un objetivo a largo de plazo, para Sony. No esperéis que todo lo que explicaron funcione en el lanzamiento -confirmado para estas Navidad- y menos en España, con una infraestructura de banda ancha bastante irregular.

En todo caso Gaikai es más una feature molona que el centro de la nueva filosofía de PlayStation; y esa filosofía pasa también por apostar tanto por juegos hardcore como por abrirle las puertas a los indie. Hoy Michael Denny, jefe de Sony Worlwide Studios, comentaba en una entrevista que le he hecho -y que publicaremos en breve- que entre los juegos Triple A y los indie hay un espacio difuso de gente que quiere aspirar a hacer superproducciones pero que, hasta ahora, no podía. Con un escenario mucho más amigable para los creativos y para los programadores, y una predisposición total por parte de Sony, es posible que veamos una evolución mucho más rápida de determinados estudios y de ciertos tipos de propuestas que, hasta el momento, lo tenían muy difícil para florecer.

PS4 no puede aspirar a revolucionar el asunto tanto como lo hizo la PS2 o la PS3. Los lectores de Blu-Ray ya no son un motivo de compra como lo fueron en su momento, no es posible llegar a ofrecer gráficos mejores que los PCs de altísima gama. Ahora el motivo de compra viene por el conjunto, por la interacción de una serie de filosofías. Sony propone las siguientes: que todo sea simple, inmediato, social, integrado y personalizado -y si leísteis el artículo que publiqué sobre las 10 posibles tendencias que veríamos en esta generación no iba muy desencaminado. Y lo que más esperanzas me da, la razón por la que soy optimista respecto al futuro de la consola, es que tanto Sony como la marca PlayStation tienen músculo suficiente -comunidad, experiencia, dinero para un tiempo más- como para ejecutar y cuajar esta propuesta. PlayStation ha sido hasta ahora un estándar, igual que Xbox, y si todo funciona bien no deberían tener demasiados problemas para seguir siéndolo. Prueba de ello es que Eurogamer.es batió todos los records de visitas habidos y por haber: pocas compañías son capaces de generar una expectación similar. En cierto modo me ha recordado un poco a lo que hace Apple: no entraré en si sus productos son mejores o peores que los de la competencia, pero está claro que el "paquete Apple" que venden es cómodo, bonito y apetecible. Sony debe tirar por ahí, por esa simplicidad y esa comodidad que siempre han caracterizado a las consolas pero elevado a su máxima potencia.

Y, por cierto, no quiero acabar el texto sin decir que sí, que ha sido raro que no hayan enseñado el diseño final de la máquina -creo que hubiese sido mejor enseñarlo, sin duda- pero no nos olvidemos de que es algo puramente estético, menor, que tenemos ganas de verlo porque estamos ansiosos y porque nos gustan estas cosas. Una vez más, vuelvo a repetir que lo de esta semana ha sido una conferencia sobre la "visión de Sony". Seguro que harán otra conferencia sobre la máquina y otra para los juegos.

La conferencia que acabamos de presenciar ha sido, pues, y en resumen, una toma de contacto con esa visión de futuro que empezaremos a experimentar a partir de esta Navidad. Ya vendrán los juegos espectaculares, las grandes franquicias y las nuevas IPs: ahora es tiempo de valorar si las posibilidades que ofrece esta nueva máquina, si el rumbo que toman, puede aguantar el tirón y sostenerse unos cuantos años. Yo, desde luego, volveré a España con ánimos renovados y con ilusión: hay muchas posibilidades de que los desarrolladores se suban al carro de esta propuesta coherente y emocionante -y no solo hablo de PlayStation, hablo del feeling general, del enfoque de Sony y posiblemente Microsoft- sea capaz de hacernos muy felices durante mucho tiempo. Quizás el salto no sea tan impactante como en otras generaciones pero, en mi opinión, es mucho más sólido y esperanzador.

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