Saints Row: The Third

Actitud punk.

El brainstorming (o lluvia de ideas, en castellano) es una técnica de trabajo grupal pensada para favorecer el pensamiento creativo, en la que tan sólo hay una norma: todo es válido y nada es demasiado descabellado. Saints Row: The Third, la próxima gran apuesta de THQ, bien podría ser ese concepto convertido en videojuego, bañándolo además de un descaro pueril e irresistible.

Nada más empezar el modo historia ya puedes apreciar que el humor es un elemento indispensable en la fórmula de Volition, con una intro de texto con scroll al más puro estilo Star Wars, aunque plagada de palabras malsonantes. Poco después descubres que el otro gran ingrediente es la variedad: tras una primera misión en la que intervienes en un desquiciado atraco a un banco (que bien podría ser una mezcla entre Heat y Resacón en Las Vegas) viene otra en la que destruyes el avión de un sindicato de mafiosos y te lanzas al vacío para aterrizar en la decadente ciudad de Steelport. Una vez en el suelo, las cosas van desde al asalto con misiles teledirigidos en una fortaleza enemiga a una carrera de carros arrastrados por hombres vestidos con látex y trajes de sadomaso. Y eso sólo en la primera media hora. SRTT no es sutil, desde luego, pero sí sabe mantener tu atención intacta.

Más adelante, con la aparición de una nueva facción (los S.T.A.G.), el juego vuelve a dar un vuelco con la introducción de armas más potentes y vehículos futuristas. Es un ejercicio por parte de los desarrolladores francamente inteligente, porque se evita así ese típico tedio que suele inundar a los sandbox cuando ya llevas unas cuantas horas de juego. Entre esas variaciones de ritmo y las actividades alternativas, la sorpresa suele ser constante, y un buen esquema de control asegura que te sientas cómodo ante tanta pandilocura.

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El show del Profesor Genki, por ejemplo, es una de esas misiones secundarias que no te importará hacer una y otra vez: adoptando el formato de un desenfadado programa de televisión japonés con un salvaje gato como mascota, aquí se homenajea a uno de los juegos de culto de esta generación, el The Club de la tristemente desaparecida Bizarre. Es un frenético minijuego totalmente arcade en el que debes atravesar un colorista plató plagado de trampas mientras ejecutas a los enemigos y disparas a los multiplicadores de tiempo y dinero.

A diferencia de otros sandbox, SRTT te permite compartir toda esta demencial locura con un amigo a través de la campaña, totalmente cooperativa. Es fácil entrar y salir de la partida en cualquier momento y, aunque las misiones son las mismas y no son frecuentes los elementos específicos de colaboración, todo funciona de forma muy natural y cohesiva.

Como complemento al modo cooperativo en la campaña está el Whored Mode, que básicamente viene a ser un modo horda pasado de vueltas. Jugamos a todos los niveles (treinta) disponibles en el evento de presentación de Los Angeles y nos sorprendió tanto su variedad como su rápido ritmo, porque suelen ser pantallas bastante cortas, de unos dos minutos de duración. Lo mejor de todo es que, aunque el objetivo siempre sea acabar con todos los enemigos del escenario, cada oleada parece muy diferente de la anterior gracias al uso de diferentes armas y a la pluraridad de las distintas misiones.

Dejando de lado las novedades, también nos alegra comprobar que el juego ha mejorado ciertos aspectos que no terminaban de cuajar cuando lo vimos hace unos meses. En este sentido destaca especialmente el motor gráfico, que ahora se comporta de forma más fluida y con un frame-rate más estable, y el completísimo editor de personajes, que permite la modificar al protagonista para que parezca cualquier cosa, desde un simple pandillero a una réplica bastante fiel de la Mística de la adaptación cinematográfica de X-Men, con su piel azul y pelo rojo.

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Se nota, además, que tanto Volition como THQ están dándolo todo para hacer que con The Third la franquicia Saints Row explote de forma definitiva. Ya no es sólo que los valores de producción o la campaña de promoción (impagable el último tráiler mofándose de Modern Warfare 3, Battlefield 3 y Portal 2) no tengan nada que envidiar a cualquier otro título triple A, sino que hay detalles, como la banda sonora, que están cuidadísimos y denotan mucho cariño. Muy al estilo GTA, en Steelport hay diferentes radios temáticas (rock clásico, hip hop, clásica, metal o, por desgracia, incluso reggaeton) en las que podemos escuchar a artistas de primer nivel dentro de sus particulares géneros, o incluso crear una mixtape con nuestra propia selección de éxitos.

Saints Row: The Third no se anda por las ramas y demuestra que tiene un único y claro objetivo: entretener. Y visto lo visto, tras jugarlo durante varias horas, podemos afirmar que cumplirá sobradamente con ese cometido. Es descarado, irreverente y en ocasiones incluso se pasa bastante de la raya, pero jamás pierde de vista que el principal objetivo de un videojuego es hacerte pasar un buen rato. Y, sinceramente, con SRTT he pasado algunos de los momentos más divertidos de los últimos meses, más que con algunos de los juegos que, sobre el papel, van a destacar de aquí a que termine el año. Quince de noviembre, entonces: marcadlo en el calendario y no lo perdáis de vista.

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