League of Legends

El mod que se convirtió en juego.

Defense of the Ancients fue, y a día de hoy sigue siendo, el mod más conocido y famoso de Warcraft III. Sus premisas eran muy sencillas: dos equipos, cada uno con una estructura principal, el 'Ancient', y un héroe por cada jugador del equipo. El objetivo del juego era destruir el Ancient del contrario, con la ayuda de estructuras secundarias de defensa (las torres) y de ataque (los generadores de súbditos). El héroe, como ya puso de moda en su día el Warcraft III original, era una unidad única capaz de subir de nivel e incrementar su poder únicamente ganando experiencia en el combate.

Pues bien, League of Legends (LoL) es la evolución de Defense of the Ancients (DotA), y un loable intento de convertirlo en un producto único y sin fisuras. Lo que más llama la atención en LoL es sin duda el monumental abanico de héroes y habilidades a disposición del jugador. Si bien en DotA este aspecto estaba constreñido por las limitaciones del propio Warcraft III, en el caso que nos ocupa, los chicos de Riot Games se han desquitado de ello y han erigido una lista descomunal de personajes, cada uno de los cuales con habilidades únicas. De hecho, un servidor ha acabado descubriendo cuán maravillosas son algunas de estas habilidades tras haber sido asesinado con algunas de ellas.

Porque sí, probar a todos y cada uno de los héroes es una tarea hercúlea. No por aburrimiento, ni mucho menos, sino porque una buena partida a LoL, jugando con unos cuantos amiguetes en modo online –la única y auténtica razón de ser del juego–, puede durar mucho más de lo esperado. Y eso dice, desde luego, mucho sobre la capacidad de enganchar al jugador del título que tenemos entre manos. Pasar dos, tres, cuatro horas delante de la pantalla, siendo el único tiempo de relax y alivio el que nos proporciona los segundos de regeneración tras la muerte del héroe, es algo bastante habitual durante una partida estándar multijugador.

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Lo que alarga las partidas tanto no es otra cosa que su buena distribución en los mapeados de las torres defensivas, y la igualdad de los súbditos de cada uno de los bandos a la hora de librar batallas. Ciertamente, en el caso de que ningún héroe interviniese en combate, el desarrollo de las batallas en un mapa cualquiera podrían alargarse ad infinitum. De ahí que la participación de los héroes y la cooperación entre los distintos miembros del grupo sea fundamental.

Dado este carácter cooperativo, y su eminente necesidad de compartir bando con otros jugadores humanos, el modo en el que se ha llevado a cabo la gestión del online es magnífico: no hay cuotas de suscripción ni nada por el estilo, lo único que necesitas es el juego y tiempo suficiente. Los colegas se hacen solos en las múltiples partidas que irremediablemente acabarás jugando. Hay sistemas de clasificación por puntos, grupos de amigos, partidas aleatorias contra jugadores de tu mismo nivel, logros y premios... Tal y como debe ser en estos casos, el apartado multijugador esta muy, muy cuidado.

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Por supuesto, LoL no se libra de algunos puntos negativos como juego en general, pero que como descendiente de DotA son meros elementos decorativos sin importancia. En primer lugar, los gráficos son muy similares a los de Warcraft III; en efecto, usa una tecnología que tiene ya más de seis años. Se antoja algo pobre, y por mucho que no sea el objetivo del título, siempre se podría haber buscado un mejor uso de la tecnología actual. Por otro lado, tiene la pega de ser un producto completamente unidimensional, orientado en exclusiva al online, y con un margen de mejora muy pequeño. Al ser la evolución de un mod, reinventar la fórmula de nuevo y producir diferentes formas de juego es improbable. Son pegas que, como ya se ha indicado, son muy pasables para un título cuyo objetivo es muy concreto.

League of Legends es lo que Demigod –que ya analizó en su día nuestro compañero Gerard Torres– se quedó a un pequeño pasito de conseguir. No luce tan bien técnicamente como éste, y quizá no innove tanto en algunos aspectos, pero precisamente por eso conserva mucho mejor el espíritu DotA y sea muy parecido al original. En cierta manera, es el hermano pobre, parco en cuanto a recursos técnicos, pero con un talento mayor para seguir los pasos de su auténtico y genuino progenitor. Estamos ante un título con un diseño de juego a prueba de bombas. En definitiva, un juego imprescindible para todo aquel que amase el mod original y también para quien busque una experiencia de juego adictiva y con un gran multijugador.

8 / 10

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