Skip to main content

Danganronpa: Decadence es una puerta de entrada perfecta a las visual novels

Hope / despair.

En la primera entrega de la saga de visual novels Higurashi no Naku Koro Ni, Onikakushi-hen (2002), la pantalla de inicio nos advierte de que estamos ante un juego muy difícil. Sorprendentemente, en todo el transcurso de la trama no habrá ni un sólo minijuego que ponga a prueba nuestra habilidad, ni un sólo puzzle explícito que resolver. En las alrededor de seis horas que dura el título, sólo pulsaremos un botón y avanzaremos entre el texto que la compone, pasando de una escena a otra, sin tomar siquiera ninguna decisión. Onikakushi-hen no es un juego difícil porque necesitemos mucha experiencia o mucha pericia a los mandos para llegar al final; es difícil porque es la primera parte de una historia compuesta de ocho entregas y con una trama profunda de la que se nos está, conscientemente, fragmentando y escondiendo gran parte de la información. Su dificultad no reside en llegar a ver los créditos, sino en comprender lo que está sucediendo, desentrañar el misterio que contiene.

Quizás la parte más difícil de introducir a las novelas visuales a alguien que no está familiarizado con ellas es explicar la manera en la que no son realmente juegos en los que haya que jugar. O más bien: la forma en la que la inmensa mayoría del juego sucede fuera de éste. El interpretar, el deducir, el especular o el hilar unos actos con otros para descubrir la verdad tienden a suceder no dentro, sino fuera de la pantalla; en la mayoría de ocasiones, son una parte tan importante del juego como el propio texto que hay delante de nuestros ojos. A pesar de que algunas de ellas son, simplemente, libros a los que se les ha puesto imágenes y música, la inmensa mayoría del género busca nuestra interacción explícita de una manera u otra; sólo que lo hacen en unos términos radicalmente diferentes al resto de videojuegos.

Ver en YouTube

Precisamente por esto, la saga Danganronpa me parece una puerta de entrada excelente a las novelas visuales. Porque a pesar de que sus tres entregas - cinco, si contamos los spin-offs - se componen fundamentalmente de texto, también hacen un esfuerzo muy activo por llevarnos de la mano por estos procesos de deducción y entendimiento de lo que está sucediendo.

Danganronpa cuenta la historia de un instituto para estudiantes con altas capacidades. Pero, en lugar de seleccionar a los alumnos con mejores notas de todo Japón, escoge a aquellos que tengan ciertas habilidades especiales y que sean excelentes, a pesar de su juventud, en un área particular. Así, en el primer juego de la saga, Danganronpa: Trigger Happy Havoc, nos encontramos con un elenco compuesto por la mejor detective juvenil, el mejor líder de una banda de moteros, la mejor modelo, la mejor programadora, la mejor escritora y el mejor delegado de clase, entre otros. Personajes bastante peculiares cuya personalidad podemos intuir sólo con echarles un vistazo. El último componente de la clase - formada por 15 alumnos en total - es un estudiante escogido al azar entre todos los de su mismo curso del país, al que se considera el experto en tener mucha suerte. Este será, como os imaginaréis, nuestro protagonista.

Makoto Naegi, en el primer juego, y Hajime Hinata y otro personaje en el segundo y tercer juego, respectivamente, se enfrentarán a su primer día en esta escuela de supertalentos con emoción, antes de darse cuenta de que es todo una tapadera para un sádico juego asesino. Los estudiantes estarán encerrados en una localización desconocida, sin ningún acceso al mundo exterior, y dominados por unos misteriosos osos mecánicos que se ríen sádicamente y les instan a matarse entre ellos. Así es: la única forma de salir de su lugar de confinamiento es asesinar a uno de sus compañeros y que nadie sea capaz de descubrir quién es el culpable. Cuando se produce un asesinato, se celebra un juicio entre todos los estudiantes que quedan vivos para determinar quién ha perpetrado el crimen. Al final del proceso de deliberación, cada uno vota en secreto quién cree que ha sido el asesino. Si los estudiantes aciertan, el culpable es ejecutado; si se equivocan, son el resto los que mueren, y el culpable saldrá libre y volverá a su vida normal.

La misión de nuestro protagonista es desvelar a los culpables de todos los asesinatos que sucedan durante el transcurso de la historia, mientras intenta, al mismo tiempo, descubrir la verdad sobre quién les ha encerrado allí y por qué motivo, para tratar de escapar y que nadie más salga herido. Esto quiere decir que, a pesar de que hay pequeñas decisiones que podemos tomar dentro del juego, la mayoría de la trama es lineal. Los juicios tendrán una respuesta correcta y un puñado de respuestas incorrectas que terminarán en un "game over" y nos obligarán a reiniciar desde el último punto de guardado. Los minijuegos de investigación o de deducción que nos permiten llegar, al final, hasta el culpable tienen claras respuestas correctas e incorrectas. Pero, en la práctica, lo que significa es que Danganronpa hace explícitos los procesos de deducción y recolección de información que muchas otras novelas visuales hacen implícitos; a través de diálogos, puzles y segmentos al estilo point and click, vamos abriéndonos paso en la historia poco a poco.

Sin embargo, un pequeño detalle que termina de redondear la fórmula es que, en realidad, el jugador también tiene espacio para hacer conjeturas y pesquisas al margen de lo que sucede en el juego, si quiere. Entre evento y evento del juego tendremos, en ocasiones, días de tiempo libre para movernos libremente por el mapa, realizar actividades secundarias y, al estilo Persona, pasar tiempo con los personajes que más nos gusten. La selección de con qué personaje pasamos nuestros ratos libres puede no sólo darnos pistas de cuál va a ser el papel de cada uno de ellos en la trama, sino que puede servirnos como penalización si realmente no estamos al tanto de lo que está sucediendo dentro de la historia: no hay nada peor y más doloroso que encariñarnos de un personaje que está, a nuestras espaldas, conspirando para asesinarnos a todos y largarse de allí.

Una buena estructura, sin embargo, no convierte un juego en excelente: si recomiendo tan encarecidamente jugar Danganronpa es porque sus tres entregas principales son historias de misterio muy, muy bien hiladas, que saben mantenernos al borde del asiento constantemente, y que nos atrapan con sus giros de guión. Cada título va aumentando progresivamente la complejidad de lo que se cuenta, y llegando a lugares todavía más improbables. Entre sus decenas de personajes, si bien variados, encontramos varios ejemplos de profundidad dramática, o de ternura inesperada; y diría que es imposible terminar la serie sin tener, al menos, cuatro o cinco de ellos muy grabados en el corazón.

En ese sentido, Danganronpa: Decadence, la nueva recopilación de las tres entregas de la saga que se ha lanzado para Nintendo Switch, parece la excusa perfecta para introducirse en el mundo de las visual novels. Una recopilación de los tres juegos, disponible en formato físico, y con la opción - a diferencia de su análogos de PlayStation 4 - de jugar en portátil. La híbrida de Nintendo le sienta como un guante a estas historias tan llenas de sorpresas y tramas ocultas, porque muy frecuentemente no querremos despegarnos de la pantalla; y tener los tres juegos juntos en formato portátil es un lujo que no veíamos desde la PS Vita.

Además, Danganronpa: Decadence añade el spin-off Danganronpa S: Ultimate Summer Camp, una especie de universo paralelo en el que los personajes de las cuatro entregas - incluyendo Ultra Despair Girls, el único juego de la serie que se escapa de esta recopilación - interactúan no en un entorno en el que tengan que matarse entre ellos, sino en uno en el que tienen que juntarse en contra de las fechorías del oso Monokuma. Es, de hecho, bastante similar al minijuego de desarrollo ya presente en Danganronpa V3: Killing Harmony. Medio RPG, medio juego de tablero, iremos haciendo crecer a nuestros personajes mediante eventos aleatorios y combates por turnos. Si bien ninguno de los sistemas es particularmente complejo - especialmente las batallas - merece la pena asomarse a él por el simple placer de ver a los personajes siendo felices y amigos, por una vez. Especialmente cuando ya hemos terminado la trilogía principal, y nos hemos encariñado con ellos.

En conjunto, Decadence es la versión más completa y más extensa de una saga que es excelente, no sólo por su trama y su desarrollo, sino por la manera en la que hace más digerible y amable un género de nicho dentro del medio. Sí le podemos sacar algunas pegas a la edición: la ausencia, por ejemplo, de una traducción al español. Pero, al margen de esto, es una oportunidad como pocas para asomaros a ella si algo de lo que os he contado os ha llamado la atención; y, si el idioma no es un problema, estoy segura de que no os arrepentiréis.


Danganronpa: Decadence salió el pasado 3 de diciembre de 2021 para Nintendo Switch.

También te puede interesar