El periplo de la saga NBA Live en la nueva generación ha sido cualquier cosa menos fácil. Las entregas de 2006 y 2007 fueron, por qué no decirlo, abismalmente malas, y coincidieron con el esplendor de sus rivales de 2K Sports. Recuerda mucho a la situación de FIFA y su archienemiga Pro Evolution Soccer. La primera venía de una etapa mediocre, de juego menor, y necesitaba recuperar el terreno perdido. Independientemente de cuál consideremos mejor, es obvio que lo hizo. Así que ¿se repetiría esa milagrosa remontada en la NBA virtual? La respuesta es sencilla. No.

Y es que, a diferencia de su saga gemela, NBA Live ha hecho oídos sordos a toda crítica constructiva hecha a lo largo de estos años. Sigue insistiendo en sus recargados esquemas de control, su confusión a la hora de trazar una jugada e incluso en el abuso de los mates. Los mismos objetivos y un diseño similar que el de hace 15 años, pero publicado en una época en la que, simplemente, ya no parece suficiente. Aparece con ínfulas y características de simulador verosímil mezclado con una jugabilidad a medio camino de un arcade. Pero no es exhaustivo ni verosímil, y mucho menos accesible. Peor aún, no es especialmente divertido. Pero tampoco lo hace todo mal, a pesar de sus errores de diseño. Es indudablemente mejor que la última entrega, y por momentos incluso muy satisfactorio. Con sus momentos brillantes.

La mayoría de alegrías vienen de los nuevos mecanismos de control de jugadas. EA suele tropezar siempre con estas cosas, intentando encontrar cada año su particular Piedra Filosofal con copyright propio. Suelen durar solamente un año, momento en que otro sistema completamente distinto, también fallido, los reemplaza. Por una vez, sin embargo, estas adiciones se muestran no sólo válidas, sino realmente divertidas. También son vitales y requisito indispensable, como el tan cacareado sistema de jugadas predefinidas. Mediante el mismo puedes iniciar jugadas de equipo semi-automatizadas con la pulsación de un par de botones. Buscar algún desdoble con carrera hacia el aro, arrastrar defensas para intentar un triple libre de cobertura... El mismo sistema te guía durante las jugadas, colocándote en la posición adecuada e indicándote incluso el momento de dar la asistencia definitiva. Una vez cómodo con sus particulares mecanismos resulta muy fluído y decididamente potente. Quizá moleste, y esto es algo aplicable a todo el juego, lo intrusivo de las ayudas visuales comparado con la limpieza de su rival 2K9. En cualquier caso es un gran acierto que esperamos no se elimine en las próximas entregas.

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No es la única ayuda en ataque. NBA Live 09 presume de su curiosamente bautizado 'Control de Bloqueo y Seguir', que se utiliza con el gatillo izquierdo: Mientras estamos bloqueados por un rival pedimos el apoyo de un compañero, que se acercará a nosotros. Dependiendo de la distancia de ese jugador hasta el solicitante cuando soltemos el gatillo nuestro aliado ejecutará un movimiento distinto, sea buscar una aproximación al aro, un tiro libre de marca, etc. Igual que antes se nos indica visualmente el momento de intentar el pase. Funciona igual de bien y se revela igual de útil. No se puede decir lo mismo de sistema de fintas y amagos con el stick derecho: salen bien, pero son completamente inútiles de cara a una carrera hacia el aro pues el rival, independientemente de lo rápido o lento que sea, vuelve a atraparnos dos zancadas después, incluso si eso supone una aceleración sobrehumana por parte de Shaq. Cuesta entender por qué han anulado con semejante aberración un sistema introducido expresamente para por ellos, pero es sólo uno de muchos errores de diseño.