Si haces clic en un enlace y realizas una compra es posible que recibamos una pequeña comisión. Lee nuestra política editorial.

Vampire Survivors es una de las mayores sorpresas indie del año

Castlevania Hell.

Vampire Survivors es uno de los tapados de este año; quizá no te suene su nombre, pero en el momento de escribir estas líneas el acceso anticipado cuenta con casi cien mil reseñas en Steam y un noventa y ocho por ciento de ellas son positivas. Lanzado a finales de diciembre de 2021, el juego ha ido ganando adeptos poco a poco y su nombre ha ido cobrando fuerza gracias a una propuesta simple pero adictiva. Su llegada al Game Pass de PC facilitará aún más el acceso a un juego que, en cualquier caso, no llega a los dos euros y medio de precio completo en Steam.

Si pinchamos en el nombre del desarrollador en Steam solo encontraremos el propio Vampire Survivors, pero Luca Galante lleva casi una década desarrollando títulos, principalmente para HTML5. De hecho, el propio Vampire Survivors se puede probar en navegador sin problemas gracias a una demo publicada en itch.io. Aunque he leído a gente referirse a ello de manera despectiva, debo reconocer que en mi caso fue uno de los motivos para animarme con el acceso anticipado sin haber leído gran cosa: tiene las costuras de un gran juego que podría haber encontrado en Kongregate hace una década.

Aunque el mercado ya no parece tener hueco para ellos, en su momento las webs de juegos Flash permitían probar multitud de títulos que igual podían apañarte una tarde que varios meses, y que en algunos casos constituían el esqueleto de juegos más grandes como Meat Boy, N, Bloons o Samorost. Muchos de ellos comparten con Vampire Survivors la inmediatez que requería una plataforma centrada en juegos que se podían probar gratis y tenían que agarrarte desde el minuto uno con la profundidad que te hacía volver durante varios días.

A nivel básico, podríamos definir Vampire Survivors como un bullet hell ambientado en un universo similar al de Castlevania. Oleadas de enemigos cada vez más poderosos van inundando la pantalla: murciélagos, zombis, esqueletos y espíritus nos van quitando espacio libre por donde desplazarnos sin recibir daño. Tenemos control sobre el personaje pero no sobre sus ataques, que se realizan de forma automática cuando pasa un cierto tiempo de espera, más al estilo de un idle game que de un juego de acción. Eso significa que empezar a jugar es tan sencillo como usar las teclas direccionales para movernos.

Cada uno de los supervivientes tiene un arma inicial que se comporta de manera distinta: el látigo realiza un ataque horizontal en la dirección en la que miramos y atraviesa a varios enemigos, la varita mágica lanza un hechizo el enemigo más cercano, la varita de fuego dispara en dirección aleatoria pero causa mucho daño... Todas ellas tienen sus propios ritmos y características propias que debemos tener en mente para poder abrirnos hueco, pero por suerte podemos conseguir más subiendo de nivel.

Para ello tenemos que eliminar a los enemigos, pero eso no nos otorga XP de manera automática, ya que tenemos que recoger los cristales que dejan caer (aunque no todas las muertes se traducen en cristal). La experiencia no desaparece en ningún momento, así que es mejor maniobrar con cuidado para recoger los cristales de forma segura que lanzarse a por ellos al momento. Puede parecer un pequeño detalle, pero gran parte de Vampire Survivors se basa no tanto en eliminar a los enemigos como en mover a la masa de perseguidores para abrir espacios donde recoger la experiencia. En los primeros compases no es muy complicado, pero llegado cierto punto es difícil escoger en qué dirección nos movemos entre las masas de esqueletos. Cuando conseguimos suficiente XP para sumar un nivel podremos escoger entre tres o cuatro mejoras aleatorias. Algunas de ellas son pasivas (más salud máxima, menos daño recibido, más suerte) pero la mayoría nos permiten sumar nuevas armas o mejorar las existentes con, por ejemplo, más disparos, daño o radio de acción.

Aquí es donde entra uno de los factores que añade estrategia a cada partida: las diferencias entre armas. Crear una build variada sin descuidar las mejoras incrementales es más difícil de lo que parece y requiere cierta experimentación antes de saber con certeza qué es lo que necesitamos en cada momento. Si solo tenemos armas que ataquen de forma aleatoria nos costará abrir huecos cuando necesitemos una vía de escape, mientras que los ataques dirigidos suelen ser menos potentes. Si tenemos muchas armas distintas tendremos un mayor rango, pero si no mejoramos las que tenemos, hacia mitad de la partida (los mapas tienen un límite de tiempo máximo) seremos demasiado débiles cuando empiecen las oleadas más salvajes. Es un aspecto clave que aprender y que tiene mucha más enjundia de lo que parece.

Lo natural es no durar más de diez minutos en los primeros intentos, pero cuando terminemos comienza una capa extra de profundidad: las mejoras permanentes. Podemos gastarnos el oro que conseguimos en la partida en aumentar nuestra suerte (¡es más importante de lo que parece!) o velocidad de movimiento, llegando al punto de poder obtener una segunda vida. Es un sistema muy flexible, que nos permite reiniciar estadísticas siempre que queramos para probar nuevas builds o gastar algo del dinero ahorrado en desbloquear personajes nuevos. Para terminar de engancharnos está el sistema de logros, asociado a un centenar de desbloqueos para las siguientes partidas como nuevas armas, personajes y niveles. Lo que parece un juego sencillo se va abriendo a medida que descubrimos que hay nuevas pantallas nuevas, versiones alternativas de cada nivel, evoluciones de arma, etc. El pozo de los secretos de Vampire Survivors no deja de abrirse más y más a medida que empezamos a buscar objetivos que desmarcar de la lista.

Esta es, al final, la clave de Vampire Survivors: es muy fácil entrar a jugar, pero tiene más profundidad estratégica de la que parece y suficiente contenido como para que siempre haya algo nuevo que probar o disfrutar. Esa mezcla entre inmediatez y largo plazo que destacaba al principio del artículo crea un bucle jugable muy adictivo. Aún quedan unos meses de Acceso Anticipado con aún más desbloqueos y secretos (además de un modo Historia), pero el núcleo ya está en su lugar y casi todos los ajustes que se están haciendo son de equilibrio y bugs. No es ni de lejos una propuesta para todo el mundo, pero al precio que ha salido cuesta decir que no a, como poco, darle una oportunidad de convencernos.

Acerca del autor

Avatar de Jaime San Simón

Jaime San Simón

Redactor

Jaime lleva en Eurogamer.es desde los inicios y es nuestro experto en juegos indie. Tú ponle ahí cuatro píxeles hechos con amor y ya le puedes dar megatones hiperpoligonizados, que él, se quedará con lo primero.

Comentarios