Skip to main content

Canabalt

Amor y adicción pixelados.

Debo confesaros algo: los juegos en Flash y yo no nos llevamos demasiado bien. Sus sencillas propuestas suelen resultarme muy poco atractivas, el apartado artístico a menudo deja que desear y, lo que es más importante, frecuentemente no los encuentro divertidos. Pero muy de vez en cuando aparece alguno que me devuelve la fe en este formato y me tiene enganchado durante días o semanas. Canabalt —podéis jugarlo aquí— es uno de ellos.

Adam Saltsman, su creador (que actualmente trabaja en el port para WiiWare de Cave Story), programó el juego en tan sólo cinco días. Durante el sexto, Danny B creó la banda sonora. Y el resultado fue un éxito absoluto, algo que supongo resultó bastante inesperado. Twitter se llenó de puntuaciones, los foros echaban humo y el publicó adoró una propuesta tan atractiva como adictiva. Ahora nos llega una versión para iPhone de este brillante juego en Flash, reteniendo todo lo que lo hacía tan genial y adaptándose a la perfección a la filosofía del teléfono de los de Cupertino.

El planteamiento es extremadamente sencillo: guiar a un hombrecito pixelado que corre por azoteas y grúas para huir de la invasión alienígena que asola su ciudad. La forma de hacerlo es todavía más simple: el personaje corre solo, y nosotros tan sólo debemos tocar la pantalla para hacer que salte los diferentes obstáculos que aparecen a su paso (caídas, cajas, bombas y ventanas).

La belleza no está en el interior, está en el píxel.

La gracia está principalmente en dos factores. El primero es que el escenario se genera de forma aleatoria, lo cual imposibilita que hagamos la carrera de memoria recordando el obstáculo con el que nos hemos estrellado en la partida anterior. Y el segundo es que a medida que vamos avanzando el personaje corre más rápido, teniendo que ajustar la velocidad estrellándonos con alguna caja de vez en cuando, pero teniendo cuidado de que no nos frene demasiado como para que el salto a la siguiente azotea sea demasiado corto y terminemos estampados contra el suelo.

Bajo esta premisa, de una complejidad a la altura del mecanismo de un chupete, se esconde uno de esos perfectos ejemplos de adicción en estado puro. Sus cortas partidas y el hecho de que a veces la suerte influya casi tanto como nuestros reflejos no son óbice para que continuamente nos sorprendamos intentando superar nuestro récord de máxima distancia recorrida. Y a eso hay que sumarle que el juego nos permite postear directamente desde la aplicación nuestra puntuación en Twitter, añadiendo un plus de "pique social".

Cualquiera que haya jugado a Canabalt con anterioridad sabe que, aparte de su delicioso apartado jugable, también posee una cuidada dirección artística. Con una paleta monocromática y sprites pixelados al más puro estilo retro, la verdad es que Canabalt se ve tan bien como se juega (¿recordáis N+? pues ya os hacéis una idea). La música también es prodigiosa (una única canción, pero tremendamente pegadiza y que complementa a la perfección la frenética acción) y los efectos sonoros, aunque escasos, tienen gran importancia en el desarrollo, por ejemplo para avisarnos de que una bomba está a punto de caer pocos metros más adelante de nuestra posición actual.

Un metro más. Solo uno más...

Hay ciertos detalles, sin embargo, que nos encantaría ver mejorados en las próximas versiones del juego. Por ejemplo, y por cortas que sean las partidas, no estaría de más la opción de pausar la acción, algo que de momento resulta imposible. Y si los fans han podido crear un sistema de rankings online por distancia recorrida no hay ninguna razón por la cual el juego no lo traiga de serie.

El único problema que tiene el port de Canabalt al iPhone per se es su precio: 2.39€ (aunque seguramente más adelante veamos la inevitable rebaja). Estamos de acuerdo en que es una miseria, pero el juego sigue siendo exactamente el mismo que podemos disfrutar gratis en un navegador web con soporte Flash, sin aportar ninguna novedad. Personalmente creo que más que como pagar un producto (en dicho caso el precio es injustificable) hay que verlo como una donación a unos desarrolladores que hicieron un excelente juego gratuito con el que hemos pasado grandes ratos. Entonces sí que vale eso y mucho más.

Pero justificaciones económicas aparte, lo que es indudable es que Canabalt es un gran juego basado en la excelente implementación de una idea brillante. La inmediatez de su planteamiento jugable y sus breves pero frenéticas partidas cumplen a rajatabla lo que debería considerarse como la razón de ser de un juego para iPhone, y eso es más de lo que pueden decir la mayoría de títulos para el gadget de Apple. Por una vez dejad el factor precio de lado y pasad por caja; no os arrepentiréis.

Los chicos de Semi Secret Software nos han confirmado que las tablas de clasificación online y nuevo contenido llegarán en futuras actualizaciones. Más razones para comprar el juego, entonces…

9 / 10

También te puede interesar