Se sube el telón y se ve a una cadavérica marioneta cowboy en busca de venganza. Se baja el telón. ¿Qué película es? No, no se trata de la cinta póstuma de Clint Eastwood, el jefecito de las películas del Lejano Oeste, ni tampoco de una revisión de los clásicos spaguetti western de la mano de George A. Romero. Estoy hablando de The Gunstringer, el último videojuego creado por Twisted Pixel Games, los creadores de 'Splosion Man y Ms. 'Splosion Man.

La mecánica de The Gunstringer es simple e intuitiva. El personaje camina automáticamente hacia adelante: con la mano izquierda controlamos los hilos de la marioneta, es decir, nos movemos por el escenario, y con la mano derecha controlamos el revólver, de seis balas. Este es un detalle importante, porque se ha escrito mucho sobre la supuesta imprecisión de Kinect y Twisted Pixel se las ha apañado para no tener que padecerla. De este modo, para disparar a nuestros enemigos bastará con marcar el objetivo pasando por encima de éstos, y al levantar la mano hasta el hombro en el típico movimiento que hacíamos de pequeños para disparar un revólver imaginario, dispararemos todas las balas disponibles. Además, si eres zurdo, tampoco tendrás problemas porque puedes cambiar los controles. En cualquier momento es posible que un amigo se una a nuestra partida para jugar de forma cooperativa, aunque únicamente controlará una mirilla y podrá disparar sin que aparezca un segundo personaje en pantalla.

El juego nos cuenta a través de una hilarante obra de teatro la historia de un cowboy no-muerto que desea vengarse de su antigua banda, que lo llenó de plomo y abandonó en el desierto a su suerte. El juego, que transcurre a través de cuatro mundos - cinco si contamos el contenido descargable gratuito que ya está disponible - ambientados en el Lejano Oeste, uno por cada miembro de la banda del protagonista (a cada cual más esperpéntico), está dividido a su vez en cuatro actos y un enfrentamiento contra un enemigo final. Cuenta con un desarrollo sobre raíles, que mezcla magistralmente plataformas bidimensionales y tridimensionales con momentos clásicos de los juegos de disparos. La diversidad de situaciones es uno de los puntos fuertes de la obra de Twisted Pixel, y convierte a The Gunstringer en una experiencia entretenida y amena, al menos mientras dura - no mucho, unas cuatro o cinco horas -. En ocasiones habrá que usar coberturas, en otras, con dos revólveres automáticos, apuntar a las decenas de enemigos que aparecen en pantalla o dar puñetazos para acabar con los enemigos, y en más de una esquivar rocas, serpientes o incluso búfalos, por mencionar sólo algunos ejemplos.

Gráficamente colorista y simpático, con un diseño de los personajes, tanto del protagonista como de los enemigos, que inevitablemente conseguirán sacarte una sonrisa, todos los elementos del escenario son de cartón, como en una obra de teatro real, con enemigos que son marionetas, simples cartulinas planas, o peluches, con un gracioso caballo de juguete e incluso la aparición de vez en cuando de una mano humana en el escenario para ponernos las cosas más difíciles provocando, por ejemplo, una avalancha. En alguna ocasión hasta es posible ver las reacciones del público a lo que está ocurriendo en el escenario. Simplemente genial, muy en la línea del humor al que nos tiene acostumbrado el estudio americano.

La banda sonora, que puedes descargar desde la página oficial del juego, cumple sobradamente su función. A pesar de que en su carátula aparece como "Totalmente en castellano", The Gunstringer llega a las tiendas de nuestro país con voces en inglés y subtítulos en castellano. Esto, que algunos podría echar para atrás, tiene una especial relevancia en el desarrollo del juego, ya que es un narrador quien va explicando la historia de The Gunstringer, y durante los niveles, en ocasiones, éstos carecen de subtítulos, por lo que es fácil perderse algún detalle de la historia, y cuando los hay, estás tan enfrascado en mover la marioneta y disparar que es difícil leerlos.

The Gunstringer no es un juego para hacer ejercicio, ni un Kinect Sports o un Kinect Adventures, y por lo tanto, jugar una partida larga no debería ser sinónimo de cansancio, pero por desgracia, sí lo es. Al cabo de unos minutos de disparar - hacer el gesto de subir la mano al hombro - comenzaréis a notar dolor. A pesar de que es posible jugar sentado, sinceramente no termina de funcionar correctamente, y jugar de pie se convierte en la mejor opción.

Por último, mencionar que el título es muy rejugable, con extras que podremos comprar con la puntuación que conseguimos durante el juego, como películas inéditas de los desarrolladores, arte conceptual, fotografías, música o modificaciones, como un modo Duro que complica las cosas o un modo sepia, entre otros, que convierte tu televisor en un western de los cincuenta. Todo un detalle, teniendo en cuenta, como he mencionado anteriormente, que la historia no es demasiada larga.

The Gunstringer es un videojuego divertido, simpático, original, y que funciona realmente bien con Kinect. Desgraciadamente, al publicarlo en formato retail puede pasar algo desapercibido, a pesar de llegar a las tiendas a precio "reducido" - 39,95€ - e incluir un código para descargar Fruit Ninja Kinect, un hecho que, quizá, habría sido diferente de publicarlo como título descargable en Xbox Live, territorio natural de Twisted Pixel, y que por la propia naturaleza del juego, con una duración en torno a las cuatro horas, habría sido más acertado. De todas maneras, sea retail o digital, The Gunstringer es posiblemente uno de los mejores títulos para el sensor de movimiento de Xbox 360 publicados hasta la fecha.

8 /10

Acerca del autor

Joan Abad Extremera

Joan Abad Extremera

Redactor

Joan está en este mundillo por casualidad, desde que el gusanillo por escribir sobre lo que más le gustaba, los videojuegos, le hizo enviar un artículo a una revista. Desde entonces, no ha parado. Está estudiando Comunicación, es fan incondicional de Sonic, vive con un mando en las manos desde los años de las 8 bits y escribe de todo: análisis, noticias, especiales, entrevistas, o hasta el verso de la novia, si hace falta.