Todo el mundo ha querido ser un héroe alguna vez, ¿verdad? Al fin y al cabo suele ser una de las razones por las cuales jugamos a videojuegos; para salvar el mundo, conseguir a la chica (o al chico) y, en definitiva, sentirnos bien con nosotros mismos. Rara vez alguien quiere jugar como el malo durante un largo periodo de tiempo. Realizar buenos actos es satisfactorio, como también lo es hacer algo bueno por el mundo. Es empoderante. Incluso en los shooters en primera persona más sombríos tiendes a interpretar al héroe, pese a que eso implique matar a un montón de tipos malos por el camino.

Lo extraño es que demasiado a menudo los videojuegos ignoran los héroes reales en nuestra vida real. Si te paras a pensarlo, en nuestro día a día, los servicios de emergencia son obviamente una profesión mucho más heroica que la mayoría. Sin embargo son algo que damos por hecho, y a menudo acabamos infravalorándolos.

Y, del mismo modo, están infravalorados en los videojuegos. Fíjate en los bomberos, por ejemplo. ¿Cuántos juegos puedes nombrar, de memoria, en los que encarnes a un bombero? ¡No mires la Wikipedia! Yo puedo nombrar un par si pienso en ello: Rosco McQueen Firefighter Extreme y Burning Rangers.

Rosco
Rosco McQueen Firefighter Extreme, un clásico dentro delgénero.

Rosco McQueen resultó ser tremendamente divertido a finales de los noventa. Recuerdo que se podía alquilar en el videoclub de mi barrio, aunque era tan popular que pocas veces pude hacerlo. Con una visión cartoon de películas como El Coloso en Llamas o La Jungla de Cristal, Rosco McQueen representa arquetipo de héroe, con su mandíbula cuadrada y una actitud estoica. La verdad es que era una aventura en tercera persona relativamente típica, con la peculiaridad de que disparabas al fuego en vez de a enemigos. También tenía algunos puzles sencillos y de vez en cuando tenías que salvar a alguna persona.

Burning Rangers siguió un camino parecido más o menos por la misma época, aunque aportando el típico toque japonés. Ambientado en una sociedad futurista, ponía a los jugadores en la piel de unos bomberos conocidos como Burning Rangers mientras apagan fuegos y rescatan a gente. Ya sabes cómo va la cosa. Tenía sus detalles, por eso, principalmente porque también tenías un jetpack que te permitía hacer todo tipo de saltos y piruetas. Su modo con un generador aleatorio que abría las puertas a más de tres mil rutas únicas era una interesante forma de animarte a rejugarlo, además.

Habrás notado que tanto Rosco McQueen como Burning Rangers se ajustaban a una visión fantástica de los bomberos. Era una decisión inteligente y la razón por la cual fueron juegos bastante queridos. Porque la alternativa es el moderno Firefighters - The Simulation, un juego que puedes comprar a día de hoy en Steam o incluso para PlayStation 4 o Xbox One, pese a que no veo muchas razones para hacerlo.

Flame
Flame Over, un curioso y decente roguelite sobre bomberos.

La razón es que ser bombero (como ocurre con otras profesiones) en realidad no es tan emocionante la mayor parte del tiempo. Sí, evidentemente está ahí la promesa de erradicar sustancias peligrosas, apagar violentos incendios y salvar a personas, pero Firefighters - The Simulation se ajusta demasiado a la realidad. En este videojuego también tienes que limpiar el camión con regularidad (porque de lo contrario, y de forma inexplicable, tus compañeros se niegan a subir en él) o maniobrar con lentitud para aparcarlo en la estación tras salir a una llamada. Las partes más fascinantes y entretenidas de este trabajo, vamos.

Seguramente ese sea el problema con los bomberos en los videojuegos. A menudo demasiado realismo acaba siendo algo malo. Ni siquiera Konami fue capaz de triunfar dentro del género con su Firefighter F.D.18 para PlayStation 2. Tenía sus momentos y destacaban los "jefes" a los que te enfrentabas al final de cada fase, pero aun así resultaba bastante repetitivo. Solo hay un puñado de formas de apagar un fuego, al fin y al cabo.

Sin ningún juego mainstream sobre bomberos en el horizonte, es una pena que nadie quiera recoger el testigo que dejaron juegos como Rosco McQueen o Burning Rangers. Hay muchos niños que sueñan con ser bomberos cuando sean mayores, pero no tienen ningún juego con el que satisfacer esa fantasía. Los héroes pueden ser algo más que personajes atormentados que disparan a todo lo que se mueve. Tan solo necesitamos un videojuego que no se recree con demasiada frecuencia en labores como limpiar vehículos o aparcar marcha atrás. Porque, qué demonios, eso rara vez resulta divertido cuando en su lugar podrías estar moviéndote por ahí con un jetpack.

Traducción por Josep Maria Sempere.

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