MotoGP no reinventa la rueda, pero su continuismo y buen hacer bastan para hacerse un hueco, un año más, entre los amantes de la velocidad.

Los videojuegos deportivos son una prueba fehaciente de lo mucho que ha cambiado el sector en el terreno de la competitividad. Antes, hace no demasiados años, estaban enfocados a echar partidas en el salón de casa, reunidos con familiares y amigos entre varios litros de cerveza. Todo se reducía a tratar de ganar para no pagar la ronda, siempre desde un punto de vista sano, a pesar de no estar exentos los piques. Esa opción, en cierta medida, sigue estando presente, pero relegada a un segundo plano. Un mero atrezzo. Ahora, gran parte de los usuarios de títulos deportivos están sedientos de competitividad, de saciar sus sueños frustrados en la realidad para quitarse la espina con un mando en la mano, tratando de quedar por encima de otros jugadores con los que no existe piedad porque no podemos verlos; no son nuestros amigos. Esto lo han visto los estudios de videojuegos, y las competiciones de esports son un filón. Todavía es pronto para dirimir si el futuro del deporte en el ocio digital seguirá esta rienda, pero es evidente que es lo que está primando en la era del online.

Una evolución tan válida como cualquier otra, en cualquier caso. Entra dentro de la lógica que una persona competitiva prefiera competir ante otra, ya que el ser humano es, a priori, más imprevisible que una máquina, por mucho que se aumente el nivel de dificultad o que se mejoren sus prestaciones. Algo semejante a lo que pensaba en su día Gary Kasparov, quien venció al superordenador Deep Blue de IBM con solvencia en su primera partida, pero fue derrotado un año más tarde ante la máquina. El mejor ajedrecista de la historia acusó a su contrincante virtual de hacer trampas, siendo un precursor de lo que ahora se llama un ragequit.

Con el fin de satisfacer ambas vertientes, el estudio italiano Milestone nos trae Moto GP 19. Los transalpinos se saben con la suficiencia de lucir la vitola de ser los abanderados de los títulos de velocidad, especialmente basados en el motociclismo - Ride, Valentino Rossi: The Game -. Bien es cierto, sin embargo, que, siendo francamente honestos, ninguno de sus juegos ha llegado si quiera a rozar la excelencia. Son cumplidores sin más. Pero, ser los poseedores de la licencia oficial del campeonato de motociclismo más seguido y la ausencia de competencia que les haga apurar a fondo cada frenada para no perder la primera posición, hace que vayan más sobrados de lo que deberían teniendo en cuenta la cilindrada de su moto.

A simple vista, Moto GP 19 no aporta nada rompedor con respecto a la edición del año anterior. Obviamente, encontramos a todos los pilotos, escuderías y circuitos oficiales. Esta temporada se ha añadido la MotoE, la competición de motos eléctricas, pero honestamente me sorprendería si esto es motivo de compra para alguien más que para los familiares de los pilotos que compiten en dicha categoría. Hay una amplia variedad de opciones para disputar carreras de todo tipo de cilindrada, e incluso un apartado con 'Desafíos Históricos' que deleitará a los amantes de la competición de dos ruedas, reviviendo momentos épicos de la historia de dicho deporte, incluyendo grandes rivalidades como la de Crivillé con Doohan o la de Rossi con todo el mundo. No falta la posibilidad de crear a nuestro propio piloto y comenzar una trayectoria en la que empezamos de cero y tenemos que ir creciendo hasta convertirnos en campeones. Nada nuevo... salvo que queráis echar una carrera con alguien en casa, ya que no hay un modo a pantalla dividida. Los tiempos cambian.

Así que la evolución nos fuerza a las dos opciones que planteábamos al principio. Milestone ha tratado de crear para la ocasión a su propio Deep Blue; se llama Artificial Neural Network Agent, A.N.N.A para los amigos, y es una IA programada para la ocasión que no se basa en comandos predefinidos por un diseñador, sino en un sistema de aprendizaje basado en la conexión neuronal que tiene el cerebro humano cada vez que está aprendiendo algo nuevo, tomando nota de lo que hace bien y de lo que hace mal para plasmarlo en cada carrera. Con ella se adquiere un punto de imprevisibilidad, ya que veremos, por ejemplo, que los pilotos en las primeras vueltas no van a fondo, sino que circulan a una menor velocidad para calentar los neumáticos. Tampoco veremos tantos choques absurdos como en otras iteraciones. Esta inteligencia artificial también se adapta a nuestra mejora como piloto con el paso del tiempo, midiendo nuestra habilidad para ofrecer siempre carreras parejas y volviéndose competitiva en los niveles más altos. Moto GP 19 acierta de lleno al ofrecer un amplio abanico de opciones para todo tipo de públicos, con ayudas que ejercerán de ruedines hasta que, con paciencia, aprendamos a volar a dos ruedas.

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La competitividad, propia de un deporte así, sí puede librarse en el apartado multijugador correspondiente, que cuenta con servidores dedicados para garantizar la estabilidad y el disfrute de aquellas personas que quieran enseñar los dientes para hacerse con la corona de laureles y la botella de cava. En este modo podemos sacar partido de las elaboradas opciones de personalización que tiene el juego en su editor, permitiéndonos modificar a nuestro antojo el diseño de la moto o del casco. Incluso para quienes quieran ir más allá, próximamente se habilitará la tercera temporada del MotoGP eSport Championship, solo apta para verdaderas estrellas de las dos ruedas.

Milestone ha tratado de satisfacer con MotoGP 19 a los dos targets de público tan diferentes que tienen, pero ambos tienen un denominador común: el amor por el motociclismo. Y para ellos va destinada esta propuesta, sin duda.

Acerca del autor

José L. Ortega

José L. Ortega

Colaborador

El duro entrenamiento que recibió al ingresar en las fuerzas especiales Fox Hound convirtió a José Luís en un hombre polivalente. Lleva años escribiendo artículos y análisis en diferentes medios, y es también uno de los colaboradores más antiguos en Eurogamer.es.