Análisis de la Sega Mega Drive Mini

¿La mejor consola retro hasta la fecha?

Nota: Como podéis ver en las fotografías, la unidad que hemos analizado de la Mega Drive Mini en este artículo es realmente una Genesis Mini, la versión americana del hardware. Tiene las mismas características y el mismo catálogo de juegos que el modelo europeo, y actualizaremos este artículo si hay cualquier cambio más allá del aspecto de la carcasa en la versión que se pondrá a la venta en nuestro territorio.

La Sega Mega Drive - o Sega Genesis, como se conoce en Estados Unidos - es una de las consolas más queridas de todos los tiempos, con un espectacular catálogo de brillantes juegos que siguen manteniendo el tipo a día de hoy. Como celebración de la máquina y de sus juegos, la nueva Mega Drive Mini de Sega cumple con todos los requisitos básicos: la versión miniaturizada de la consola supera lo hecho anteriormente por Nintendo y Sony, y la biblioteca de juegos incluidos es más grande y se ha seleccionado con mimo, mientras que la propia emulación es obra de M2, un estudio sobradamente conocido por su habilidad a la hora de trasladar los juegos del pasado al hardware actual.

La maravilla de 16 bits de Sega llegó a finales de los ochenta y, aunque tuvo un inicio lento, más adelante llegó a plantar cara a la compañía que lideraba el mercado, Nintendo, con una rivalidad entre la SNES y la Mega Drive que inició la desde entonces interminable guerra de las consolas. Era una época en la que las compañías luchaban por intentar llevar la experiencia de las recreativas a los hogares; la Mega Drive ofreció algunos resultados impresionantes a lo largo de su ciclo de vida, pero de forma similar a lo ocurrido con Nintendo eran los juegos first-party como Sonic the Hedgehog o Streets of Rage, entre muchos otros, los que elevaron a Sega al siguiente nivel.

Tras enamorarme de aquella máquina, nunca he dejado de jugar con ella ni de coleccionar juegos de esta, pero para la mayoría de la gente han pasado décadas desde que cogieron su icónico pad por última vez. Es por ello que el formato es vital para una mini consola: quieres canalizar esa nostalgia con un hardware que tenga el aspecto correcto y, sobre todo, que se sienta bien. En este sentido Sega ha llevado su mini consola a un nuevo nivel de autenticidad, hasta el punto que cada botón y panel en la consola funciona de alguna manera, y realmente da la sensación de que estamos ante una versión miniaturizada de la original.

El interruptor de encendido, el botón de reset y el control de volumen son partes móviles (aunque este último no hace nada) y la autenticidad llega hasta el punto que incluso la tapa del puerto de expansión se puede quitar. Por si esto fuese poco, la ranura para los cartuchos tiene tapas móviles que permiten insertar réplicas miniauturizadas de los cartuchos (aunque no se incluye ninguno). Los mandos se basan en USB, pero los puertos de la consola se parecen a los del hardware original, en vez de optar por el diseño con tapa de la Super NES Classic. Y para rizar el rizo, también tiene los agujeros para conectar una Sega CD / Mega CD, de la cual se vende una versión no operativa en algunos mercados. La mayoría de estos detalles son puramente estéticos, pero demuestran el compromiso de Sega a la hora de conseguir que el producto sea perfecto en términos de formato físico. La compañía japonesa quiere que todo sea tan auténtico como sea posible.

Los dos mandos incluidos en el paquete también son sólidos, replicando perfectamente el look de los pads originales de tres botones - aunque creo que el d-pad es un poco más duro de la cuenta y los plásticos son notablemente distintos a los del hardware original. Algunos usuarios se sintieron decepcionados por la no inclusión del pad de seis botones en la Mini occidental, pero creo que la nostalgia juega un papel clave en el diseño y la mayoría de jugadores tenían el mando de tres botones. El pad de seis botones se incluye en la versión japonesa y, obviamente, títulos como Street Fighter 2 se benefician con él, así que para sacar el máximo partido a ello tendrás que buscar otras opciones.

Dentro de la carcasa la Mini monta el misterioso chip ZUIKI Z 7213 de Allwinner, un procesador del que hay poca información publicada. Seguramente sea comparable al que montaron las consolas mini de Nintendo, pero no está claro hasta dónde llegan sus características. Junto al procesador la placa monta 512MB de memoria flash en la que están guardados los juegos, y en términos de entrada y salida, aparte de los puertos para los mandos, tenemos una salida HDMI de 720p y 60Hz, así como un puerto Micro-USB para la alimentación.

Cuando conectas la Mini a tu televisor te encuentras ante un limpio y sencillo sistema de menús. Los juegos se presentan en un formato con una gran rejilla y al cambiar el idioma en el menú de opciones las carátulas cambian según las diferentes regiones. También hay disponible una visión de los lomos, el cual hace destacar uno de mis detalles favoritos: cuando miras la selección japonesa de juegos, Super Fantasy Zone se muestra con una caja más pequeñita, mientras que Road Rash muestra una más gruesa, como era habitual en los juegos de EA de aquella época. Ese es el nivel de atención por los detalles que diferencia a M2 de los demás.

Hablando de atención por los detalles, cuando cambias el idioma no solo cambia la carátula, sino que también obtienes variantes de cada juego para cada región. En este caso la inclusión de ROMs multiregión es importante, porque en muchos títulos hay notables diferencias entre cada región. La versión japonesa de Dynamite Headdy, por ejemplo, contiene elementos adicionales de la historia, distintos artwork y es un poco más fácil. Contra: Hard Corps también es más fácil en su versión japonesa y, por supuesto, si escoges la versión europea tendrás la variante Probotector. No necesitas importar las Minis de cada región para tener las diferentes versiones de cada juego, porque todas están incluidas.

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La inevitable foto comparando la consola original con la Mini.

Lo más importante para los usuarios europeos es que si escogen la región PAL los juegos funcionan a 60Hz en vez de 50Hz, con lo cual no te enfrentas a una jugabilidad más lenta o a los tirones que produce una salida de 50Hz resampleada a 60Hz, como ocurría en la Playstation Classic. Y, por supuesto, también se elimina el letterboxing original que había en las versiones PAL.

Como era de esperar, el menú de configuración ofrece una serie de opciones de vídeo. En total hay tres: un modo pillar boxed, un modo estirado a 16:9 y un filtro CRT para ambos. La Mega Drive podía emitir la señal de vídeo en diferentes resoluciones, pero las más comunes eran 320x224 y 256x224, siendo la segunda la misma que SNES y otras consolas de la época. La mayoría de juegos tienen un ancho de 320 pixeles, y la Mini realiza un escalado 3x3 sin filtrado lineal, con lo cual los pixeles son totalmente nítidos y no hay brillos en el scroll.

Al usar el modo ancho se aplica una escalado 5x en el eje horizontal para rellenar la pantalla, pero al hacerlo se estira un poco la parte vertical y eso hace que el escalado de los pixeles sea desigual - por cada cuatro pixeles de la Mega Drive usando una escala 3x el quinte pixel usa cuatro pixeles. Esto produce lineas visibles en la imagen al haber scroll vertical, produciendo unos artefactos gráficos que no lucen del todo bien. Para los juegos con un ancho de 256 pixeles, en cambio, el resultado es distinto, y en modo ancho se usa una escala perfecta 6x en horizontal mientras la resolución vertical sigue exhibiendo el problema que hemos comentado.

El modo pillar boxed, por su parte, tiene defectos en estos juegos al escalar entre 4x y 5x cada pocos pixeles, resultando en un brillo bastante obvio al hacer scroll. Pero, ¿por qué querrías usar el modo ancho? Se me ocurren dos razones: puedes usar los controles de tu televisor para ajustar un ratio de aspecto 4:3 correcto si utilizas una pantalla plana. O, en un caso extremo, puedes enchufar la Mini a un monitor CRT de PC y así conseguir un scroll suave. Para lograr 4:3, sin embargo, tendrás que usar el modo ancho combinado con los ajustes del monitor para estirar la imagen y que llene la pantalla. Debido a cómo funcionan los CRTs no introducirás ningún defecto en la imagen porque, de hecho, no está escalada. El resultado es fantástico.

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Se explica con más detalle en el vídeo, pero la calidad de la presentación se ve afectada por algunos problemas de escalado de pixeles que se manifiestan de distintas maneras según el juego y el modo de visualización.

La Mini trata de replicar la experiencia CRT con un filtro, pero la verdad es que resulta decepcionante. Esta es, sin duda, la característica más decepcionante de la emulación desarrollada por M2, ya que simplemente emborrona la imagen y añade una leves scanlines. No es una gran implementación y no recomendaría usar esta opción. En general el escalado no es perfecto, pero si quieres minimizar los defectos de escalado, lo mejor es jugar en el modo pillar boxed con la mayoría de juegos. En los que tienen un ancho de 256 pixeles, como Wonder Boy in Monster World o Monster World 4, tendrás que usar el modo ancho junto con ajustes manuales en tu pantalla para conseguir los mejores resultados.

Con M2 al mando de este proyecto esperaba grandes cosas de la emulación, y por lo general los resultados finales son excelentes. Dejando de lado esos defectos en el escalado, no hay nada por lo que preocuparse: todos los juegos presentan una emulación gráfica precisa, y todos los trucos que usaron los desarrolladores originales en títulos como Gunstar Heroes o Contra: The Hard Corps se emulan perfectamente.

Sin embargo, se han eliminado defectos del hardware original, como el color de fondo sobre el que se superponían los gráficos o los puntos CRAM que ocasionalmente se manifestaban en una esquina. Es técnicamente menos preciso, pero produce resultados más agradables en una pantalla plana. El modo para dos jugadores a pantalla partida de Sonic 2 también funciona correctamente, e igual que en la mayoría de emuladores de PC se presenta a sesenta frames por segundo sin entrelazado. Esto, otra vez, vuelve a ser menos fiel, pero es la elección apropiada para los televisores actuales con scan progresivo.

En general es una representación sólida de la experiencia desde un punto de vista gráfico, pero donde encontramos más problemas es en el sonido. Emular el sonido de la Mega Drive ha sido siempre un reto importante, y esa dificultad se ve agravada por las variaciones entre los distintos modelos del hardware original, las cuales producían cambios en la reproducción sonora. Hay algunas imprecisiones en la Mini, en título que sabemos que son problemáticos como Comix Zone, pero otros como Streets of Rage 2 suenan perfectamente. Un problema más grave es el retraso en el audio - el tiempo entre que un sonido debería escucharse y cuando realmente se escucha. Aquí encontramos definitivamente cierto lag respecto al hardware original, de diez u once frame. Eso son cerca de 160ms y no es bueno.

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En muchos juegos se incluyen todas las variantes según la región.

Al ser un sistema basado en emulación que probablemente utilice un framebuffer, la Mega Drive Mini también presenta algunos defectos vistos en las otras máquinas retro, como el input lag. Tras realizar varias pruebas puedo decir que el input lag se incrementa varios frames, con lo cual todos los juegos se sienten un poquito más pesados. Incluso al probar la Mega Drive Mini es un CRT se apreciaba el input lag que añade la emulación, y que se suma también a la latencia propia de la pantalla plana.

Dicho esto, hay que jugar con el hardware original y un CRT para que la diferencia sea significativa, y comparado con otras soluciones modernas sigue siendo razonable. La Mini, por ejemplo, es mucho más rápida que el recopilatorio Mega Drive Collection que se publicó para la actual generación de consolas. En cualquier caso, esto es lo que afecta más a la mini consola, en mi opinión, porque el control no es tan fluido como en la máquina original. Te acostumbrarás con el paso del tiempo, y si no tuviste problemas con la NES Classic o la SNES Classic tampoco lo tendrás aquí. Es algo a tener en cuenta, pero desde luego no como para evitar que se recomiende este producto.

Pero donde la Mega Drive Mini brilla de verdad es en su colección de juegos. La consola de 16 bits de Sega tenía una de las bibliotecas más variadas y divertidas que se han visto nunca, y está claro que Sega ha destinado mucho amor y esfuerzo a la hora de licenciar una gran fantástica variedad de juegos. No todo lo que deseas va a estar aquí, pero es difícil quejarse ante la brillante selección incluida.

Muchos de los mejores títulos first-party de Sega están presentes, desde los dos primeros Sonic hasta cosas como Shinobi 3, uno de los mejores juegos de acción jamás publicados. Monster World 4 también está en esta selección, un título que por fin terminé este año en el hardware original. Esta versión incluye la traducción al inglés que se creó para la versión digital descargable de hace unos años, lo cual es un añadido que se agradece mucho. Y, supuesto, está Streets of Rage 2, un auténtico clásico como también lo es el Gunstar Heroes de Treasure.

La Mega Drive Mini es un producto fantástico, pero para los puristas de lo retro hay opciones mejores: el hardware original o la increíble Analogue Mega Sg.

El mejor proyecto de Treasure para Mega Drive, Dynamite Headdy, también está incluido y es una verdadera joya. Luego están títulos de Konami como Contra o Castlevania, que son carísimos si los quieres comprar en su formato original y resultan ser dos de los mejores juegos de acción de la plataforma. Alisia Dragoon es otro juego curioso, una mezcla de acción y plataformas desarrollada por Game Arts, el estudio responsable de Lunar y Grandia. También me ha gustado ver que se ha incluido el Earthworm Jim de Shiny Entertainment, un juego del que soy fan y cuya versión para Mega Drive era excelente.

Es interesante comprobar que se han incluido juegos bastante más inusuales: Mega Man - The Wily Wars, Tetris y Darius. El primero de ellos es una conversión de los tres primeros Mega Man, obra de Minakuchi Engineering (el estudio responsable de los Mega Man de Game Boy, los cuales adoro, y de buena parte de Mega Man X3). Aunque tiene sus fallos y su música no me acaba de convencer, es un buen recopilatorio de tres juegos rehechos para los 16 bits. En Europa y Japón se publicó en cartucho (siendo carísimo de comprar a día de hoy), pero en Estados Unidos solo se pudo conseguir a través del Sega Channel, un sistema por cable que te permitía descargar juegos.

Luego está Tetris, una conversión para la Mega Drive japonesa de la popular recreativa. Solo existen un puñado de copias, lo cual convierte a este juego en el título más caro de Mega Drive. Es genial ver que se va a preservar en la Mega Drive Mini, y también demuestra el extremo cariño y nivel de fan service por parte de Sega y M2. Finalmente tenemos Darius - hay muchos rumores y conjeturas acerca de quién ha desarrollado esta conversión - pero lo cierto es que es una adaptación del Darius original que nunca se publicó antes en Mega Drive. La secuela sí que llegó a la plataforma de Sega - no así Darius 1 - aunque sí hubo port para la PC Engine. Sea como fuere, es fabuloso tener un nuevo port disponible para el lanzamiento de la Mini.

Resumiendo, hay muchas razones por las cuales adorar este producto, desde la brillante recreación de la propia máquina hasta la fantástica emulación y el genial catálogo de juegos. El retraso del sonido, el input lag y los defectos en el escalado hacen que la Mega Drive Mini no sea del todo perfecta, pero para los puristas siempre quedará la Mega Sg de Analogue o el hardware original. Sin embargo, para un producto que pretende rememorar una era especial de la historia del videojuego, lo que Sega nos ofrece aquí es simplemente excelente. Si creciste con esta consola de 16 bits pero hace tiempo que no has jugado a ella, tienes que comprarla sí o sí porque, seguramente, estemos ante la mejor consola mini retro publicada hasta la fecha.

Traducción por Josep Maria Sempere.

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Acerca del autor

John Linneman

John Linneman

Staff Writer, Digital Foundry

An American living in Germany, John has been gaming and collecting games since the late 80s. His keen eye for and obsession with high frame-rates have earned him the nickname "The Human FRAPS" in some circles. He’s also responsible for the creation of DF Retro.

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