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La historia de los controles N0M4D.

"¿Es una broma?"

Faltaban pocos minutos para el comienzo del primer día del torneo Major League Gaming de 2007, en Charlotte (Carolina del norte), cuando un equipo preguntaba al árbitro si estaban siendo víctimas de una broma, después de que la emoción dejara paso a la sorpresa.

Miraban con atención mientras sus rivales del clan H2O se preparaban para el combate en Rainbow Six: Las Vegas. O, para ser más exactos, miraban cómo el equipo preparaba a uno de sus miembros, Randy Fitzgerald (también conocido como N0M4D).

Fitzgerald nació en 1979 con artrogriposis, un extraño síndrome clínico que causa que los músculos infradesarrollados en las articulaciones de brazos y piernas se solidifiquen en una posición. En otras palabras, eso significa que Fitzgerald no puede mover sus brazos, manos, pies o piernas.

Para superar esto Fitzgerald juega con su cara usando un mando personalizado colocado a su derecha, en un apoyo que se atornilla en su silla de ruedas. Mientras los compañeros del equipo H2O montaban el mando de Fitzgerald, el árbitro confirmaba al otro equipo que sí, que el tipo en la silla de ruedas iba a jugar. Pensando en una victoria fácil, los rivales de H2O se sonrieron.

La primera partida estaba a punto de empezar, y cuando llegó la hora Fitzgerald se volvió a su equipo y dijo "vamos a matar a estos tíos".

Y vaya si los mataron. "Acabamos destrozándolos", recuerda Fitzgerald.

No fueron los únicos. Equipo tras equipo, los rivales fueron cayendo a manos de H2O. Pronto se formó un numeroso grupo de espectadores a su alrededor, intentando ver como el tío que jugaba con su cara barría un contrincante tras otro. "Había tanta gente haciendo fotos que el flash empezaba a doler y era difícil concentrarse en la pantalla", explica Fitzgerald. "Acabamos ganando durante todo el día, y si consigues llegar al segundo ya se te considera un profesional".

El mando personalizado para Xbox 360 de N0M4D.

A H2O le eliminaron durante la primera ronda del segundo día, tras una noche de celebración bañada en cerveza, pero el rendimiento de N0M4D se convirtió en el tema de conversación del torneo.

Fitzgerald, que ahora tiene 32 años, empezó a jugar de forma temprana. "Tenía unos tres años. Mi padre solía ir a una bolera con sus amigos y me llevaba con él. Allí tenían una máquina recreativa y mi padre movía un pinball que había frente al Pac-Man, me levantaba de la silla de ruedas, me ponía sobre mi estómago en el pinball y echaba una moneda en la máquina, para que yo moviese el joystick con mi barbilla".

Al poco tiempo esas monedas duraban horas. "Un año mi padre me inscribió en un torneo local de Pac-Man, y terminé segundo o tercero", explica. No pasó mucho hasta que Fitzgerald complementó en casa sus conquistas en las recreativas con una Atari 2600 y pequeñas máquinas arcade de sobremesa construidas por empresas como Coleco.

"Mis padres se dieron cuenta de que mi condición no me permitía hacer demasiadas actividades, así que apoyaron desde el principio todo el tema de los videojuegos", recuerda Fitzgerald. "Me compraron un montón de videojuegos y cada consola que iba saliendo al mercado. Así que tenía mucha práctica".

El legendario Randy con Hulk Hogan, durante el E3 2011.

Aunque la transición entre consolas no siempre fue fácil. "Recuerdo que cuando pasé del joystick con un botón de Atari al mando con d-pad y dos botones de la NES me sentí muy frustrado, pensando "¿cómo voy a conseguir jugar a esto?".

La solución de Fitzgerald fue rotar el mando 45 grados en el sentido de las agujas del reloj para manipular el pad direccional con su labio superior y usar la barbilla para pulsar los botones A y B. Eso funcionó con pequeños reajustes hasta finales de los 90, cuando la Sega Saturn obligó a volver a pensar en el tema. "Aprendí a girar del mando de la otra manera para usar mi barbilla con el d-pad y mi labio superior para apretar los demás botones. Así es como he jugado desde entonces".

Fitzgerald cree que su habilidad como jugador se debe tanto a los muchos años de práctica como cualquier talento innato. De hecho parece desagradarle su reputación como 'pro gamer'. "Nunca usé el término hasta que la Major League Gaming empezó a poner artículos en su página web hablando de que yo era pro. Después de eso todo el mundo empezó a llamarme pro", explica. "No se. Creo que soy... bueno. Veo a mucha gente que es mejor que yo".

Acerca del autor

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Tristan Donovan

Colaborador

Tristan is the author of Replay: The History of Video Games. As well as writing for Eurogamer he writes about games for Stuff, The Times and Gamasutra.

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