Análisis de LittleBigPlanet Karting

Sackboy busca su sitio al volante.

Sackboy, el pequeño y entrañable muñequito de trapo de LittleBigPlanet, fue concebido como un personaje vacío con la idea de que fueran los usuarios los que pudieran darle un contenido y una personalidad, como un pintor que llena de color un lienzo en blanco. Hoy día, pensar que sólo era eso parece casi como un insulto hacia él, pues la rebosantes expresividad y originalidad de Sackboy lo ha convertido en el mayor icono que pudiera tener un juego tan importante para esta generación como es el título de Media Molecule. ¡Hasta se le puede llegar a considerar una merecida mascota para la propia marca PlayStation!

Es por todo esto que no es de extrañar que en todos los títulos encabezados por él haya aumentado su presencia, a la vez que también lo ha hecho el número de juegos con esta actitud de creación de contenido por parte de los usuarios. Uno de ellos fue ModNation Racers, un título que trasladó esta actitud al género de las carreras locas al estilo Mario Kart sin ninguna preocupación por parecerse a la realidad, pero sí en la diversión casual entre amigos o familia.

De entrada, es algo extraño que Sackboy se haya metido en una especie de competencia desleal dentro de su propia casa, pero al mismo tiempo creo que no hay nadie que sepa mejor que esta mascota que las apariencias pueden engañar. Y es que, por muy irónico que parezca, ha sido la misma desarrolladora de ModNation Racers, United Front Games, la encargada de crear esta mezcla de productos icónicos de la consola de Sony. Pero en este proceso de disolución, que parece sencillo dados sus precedentes, hay cosas que se han evaporado, y es que adaptar LittleBigPlanet a los juegos arcade de karting no es tan buena idea como puede parecer a simple vista.

¿De qué estamos hablando? La jugabilidad básica de LittleBigPlanet Karting es la que uno puede esperar de la de los ahora recurrentes clones de Mario Kart. En el modo de juego más habitual, una carrera de 8 participantes en circuitos con carácter cómico e inocente, donde tan importante es correr más rápido que los rivales como conseguir y utilizar armas para fastidiar a los que tenemos alrededor. Además de este modo clásico de carrera, también hay disponible batallas de arena, rallies en solitario contrarreloj, y varios tipos de eventos puntuales.

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La situación que se nos plantea inicialmente es parecida a la de todos los juegos de LittleBigPlanet. Nos encontramos en nuestra nave de cartón y desde allí uno puede acceder a todos los mundos accesibles, sean propios o no, así como también modificar nuestro sackboy y, ¿cómo no? también nuestro kart. La entrañable estética que ha hecho tan popular la franquicia, con sus parches de tela, el uso de elementos cotidianos, y pegatinas de colores vivos, vuelve sin perder ni un ápice de su personalidad. También podréis disfrutar de la cálida y pausada voz de Stephen Fry si decidís cambiar el idioma del sistema para escuchar el doblaje original, un regalo para el oído si aceptamos el a veces surrealista tono de lo que llega a narrar y la lengua de Shakespeare no es un problema. En caso contrario, disfrutad de su traducción al castellano.

Volviendo a nuestra nave de cartón, aquí LittleBigPlanet Karting se aleja de otros juegos de su género en que no hay torneos, copas o medallas que ganar. Simplemente, se accede a mundos con sus circuitos con los que desbloquear los siguientes y conseguir más elementos para el editor. De esta forma, pierde un poco del carácter competitivo de este tipo de títulos y se centra más en el carácter propio de la comunidad de LittleBigPlanet.

Quizás lo que la mayoría encontrará más molesto es tener que correr offline en todas las pistas originales del juego en el modo historia, sobre todo en un título que potencia tanto la comunidad como lo es un LittleBigPlanet. Sin embargo, no olvidemos que, además de un LittleBigPlanet, esto es un juego de karting, y la esencia de estos juegos siempre ha sido el multijugador local. Por lo tanto, la idea de que la historia pueda ser jugada con hasta cuatro jugadores a modo local, más que calificarse de buena o mala, lo que nos plantea otra vez es si LittleBigPlanet es una franquicia compatible con la tónica habitual de estos juegos de karting. Una vez que hemos subido en el podio de un evento se desbloquea su modo online - y, puntualmente, alguna prueba alternativa -, que consiste en la misma pista y hace preguntarnos por qué se tenía que separar en dos y complicar la navegación de cada mundo.

Una vez en pista, la conducción en sí misma se perfecciona mediante el uso del derrape, técnica más que común en estos títulos. LittleBigPlanet Karting lo usa con un método fácil de aprender y de dominar, pero que, no obstante, hay que usar de forma inteligente. Casi idénticamente al método de ModNation Racers, la gracia está en mantenerlo durante el máximo tiempo posible para aumentar la velocidad puntualmente, y la mejor forma de hacerlo es aguantando el derrape incluso en las rectas, compensándolo adecuadamente mientras se gira hacia el lado contrario. Sin embargo, en ciertas situaciones hay que prescindir de la técnica, mayormente en series de curvas alternativas, y asegurarse de que el impulso de velocidad no nos envía directos hacia una pared.

"LittleBigPlanet Karting encuentra su sitio entre los entusiastas de la estética de LittleBigPlanet que quieran usar sus sackboys para las carreras y saltarse la complejidad del editor de LBP2 para crear sus propios circuitos."

Cambiando de faceta, las armas son las de siempre cuya inspiración se remonta a Mario Kart en su forma más primigenia, usando esta vez cohetes, impulsos electromagnéticos, grasa resbaladiza, y un gigantesco guante de boxeo autopropulsado que hace las funciones de la mítica Bala Bill. A diferencia de ModNation Racers, aquí no hay ningún rastro de su innovador sistema de evolución de las armas, pero de lo que sí hay rastro es de su sistema de escudo, que ahora permite usar cualquier arma que tengamos cargada. Esta versatilidad en la defensa disminuye la sensación de pato de feria, siempre que planteemos una mínima estrategia y nuestros rivales estén algo calmados, pero sigue siendo perfectamente posible recibir varios ataques encadenados y privar de invulnerabilidad absoluta a quien, por ejemplo, lidere la carrera.

El diseño general de las pistas planteadas para el modo offline sigue las normas de cualesquiera otras pistas locas arcade: puentes, rampas, túneles, obstáculos, agua, lava, y casi cualquier otra cosa dentro de lo imaginable. Como elemento único en este título, Sackboy dispone de su mítico gancho para colgarse de vigas hechas de esponja o para agarrar según qué tipo de objetos. Es un pequeño guiño a sus orígenes y da un poco de juego adicional en el trazado de las carreras.

Además de las armas y los habituales power-ups en forma de turbos, hay diferentes paquetes esparcidos por doquier y que desbloquean nuevos elementos para ser usados en los editores. Siendo unos elementos tan importantes para el disfrute de la comunidad, están lo suficientemente mal situados como para tener que correr en cada circuito una vez en busca de la victoria - o del podio si la carrera se vuelve loca - y así desbloquear la siguiente carrera, y otras para conseguir todos los paquetes para el editor. En caso de que la persistencia no sea lo vuestro, siempre se puede obtener, a través de PlayStation Store, un DLC que por 3€ nos desbloquea todo este contenido.

Y ya que lo hemos citado, aprovechemos para decir que los editores son la auténtica alma del juego. Y más que por la variedad de la personalización, el motivo que puede justificar la compra de LittleBigPlanet Karting es la estética ya tan clásica y tan característica de la franquicia. Además de lo ya visto para Sackboy, los elementos propios de la creación de niveles se amplían al diseño de los trazados. También encuentro importante decir que si ya disponemos de cualquiera de los otros LittleBigPlanet para PS3, aún no podemos disfrutar en Karting de lo que hayamos adquirido en esos títulos, pero desde la página web oficial se nos promete que estará disponible en el futuro.

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En el caso de los karts, su personalización es parecida a la de Sackboy en modo que a las formas básicas se pueden modificar las ruedas, asientos, volantes y sonidos, además del “formato” de algunos de los karts, que puede ser desde lo más normal, como coche de perfil bajo o dragster, hasta formas más extremas, como vehículo de oruga o levitador. A pesar de esta variedad en sus formas, todos se conducen con las mismas físicas y la apariencia se limita a ser sólo eso.

Y ya pasando al editor de circuitos, éste está claramente inspirado - por no decir otra cosa - en el de ModNation Racers. De su mismo modo, se basa en “pintar” la pista usando un rodillo gigante, método mucho más fácil que el que se pudiera usar para crear un nivel para LittleBigPlanet o su secuela. Incluso siendo tan completo como es, se echa de menos alguna ayuda adicional para llenar automáticamente el escenario de objetos decorativos o para añadir los diferentes power-ups y armas.

Y si eso de meterse a tocar detalles no es lo vuestro, la comunidad tiene tanto potencial como siempre, lo que puede llegar a traducirse en una variedad prácticamente infinita. Siempre que el juego sea de primera mano o apoquinemos el coste de activar un pase online si no nos es posible lo primero. Aunque ya haya quien se haya acostumbrado a estas medidas, parece especialmente absurdo en LA franquicia que ha vivido gracias a esta comunidad online, y es que poco sentido tiene este título sin este apoyo.

Como resultado tenemos un título que, pese a ser notable, no acaba de encontrar su sitio. En el mundo de los juegos arcade de karts tenemos títulos algo más completos como Mario Kart o el reciente Sonic & Sega All Stars Racing si nos quedamos en la misma consola. Y si añadimos la parte de creación de contenido también tenemos ModNation Racers. El público en el que realmente pueda llegar a encontrar un sitio es el de los entusiastas de la estética de LittleBigPlanet que quieran usar sus sackboys para las carreras y saltarse la complejidad del editor de LBP2 para crear sus propios circuitos.

7 / 10

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