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X-Men Orígenes: Lobezno

¡Snikkt!

Cada vez está más cerca el verano y, con él, multitud de películas destinadas a reventar taquillas que vendrán acompañadas de su correspondiente videojuego. La primera en llegar (si obviamos Watchmen) es el spin-off de la trilogía X-Men centrado en Lobezno, uno de los personajes más carismáticos de la editorial Marvel (con permiso de Peter Parker y su alter ego Spider-man). Todos conocemos su historia: un mutante con un inaudito poder de regeneración y garras retráctiles en sus manos que se somete al experimento Arma X para "forrar" su esqueleto con adamantium, el mineral más resistente conocido por el hombre, pero que pierde la memoria y más tarde se une a la Patrulla X. El resto, como dicen, es historia...

Tomando como base el argumento de la película, el estudio americano Raven lo expande no sólo para alargar la duración sino también para añadir algunos enfrentamientos y personajes que harán las delicias de los aficionados al cómic. Pese a que se agradece el esfuerzo en hilvanar una historia más completa que la vista en el cine, también deja la sensación de estar mucho peor cohesionada. Sin embargo, el hecho de que, por ejemplo, nos enfrentemos a un gigantesco centinela, o que la lucha entre Logan y Gámbito no sea tan anecdótica como en la película, sirven como perdón para un guión mediocre.

En vez de seguir la moda de mundos abiertos y juegos complejos (como han hecho otras adaptaciones tipo Spider-man o El Padrino), X-Men Orígenes: Lobezno toma la forma de un beat 'em up al estilo clásico en 3D, con un camino lineal y predefinido y montones de enemigos que eliminar aporreando los botones (con un sistema de combos muy accesible), obviamente aderezado de grandes y espectaculares bosses y algún que otro segmento con plataformas al estilo Tomb Raider. El conjunto funciona bastante bien, aunque lo cierto es que a la larga resulta muy repetitivo y algunas fases dan la sensación de estar alargadas en exceso.

Para dotar de algo más de profundidad a la acción, Raven ha incluido niveles de experiencia (al estilo RPG) que desbloquean nuevos ataques y alargan nuestra barra de vida. También hay desperdigados por el escenario mutágenos (que mejoran o añaden nuevas habilidades) y objetivos coleccionables que abren el acceso a retos extra (en los que se pueden obtener nuevas ropas, por ejemplo). A pesar de todo, se nota que tampoco han querido desviarse mucho de ofrecer un arcade de tintes clásicos, y estos añadidos son, en realidad, mucho más anecdóticos de lo que parecen al principio, excepto por la obtención de tres o cuatro movimientos de ataque.

El piloto todavía no lo sabe, pero en breve va a besar la hélice de su helicóptero.

Con lo que el nuevo juego de Lobezno no hace ningún tipo de concesiones es la violencia. Mientras la película va destinada al público adolescente y se marca como límite el rating de edades PG-13 (bastante suave), el juego de Raven hace gala de una exagerada cantidad de sangre y gore, que lo hace prohibitivo para menores de 18 años. Mutilaciones y decapitaciones están a la orden del día, y además hay movimientos de ejecución a cada cual más salvaje. Un combate con un helicóptero se resuelve, por ejemplo, sacando al piloto por el cristal delantero y elevándolo para colocar su cabeza entre las aspas de la hélice. O también podemos arrancarle un brazo a un enemigo para, posteriormente, destrozarle la cabeza dándole golpes con él. Estos movimientos pueden producirse de tres maneras diferentes: o bien a través de ataques y contraataques normales, en pequeñas secuencia tipo QTE (en las que deberemos pulsar rápidamente el botón indicado en pantalla) o utilizando el propio escenario, ya que si hay, por ejemplo, pinchos en una pared o un palo en el suelo, nada nos impide ensartar o empalar un enemigo utilizándolos. Lobezno puede ser muchas cosas, pero desde luego sutil no lo es.

Técnicamente Lobezno cumple pero no está exento de defectos que podrían haberse pulido con un poco más de tiempo de desarrollo. Se nota que la fecha del estreno de la película se ha echado encima del equipo de Raven, porque sino es inexplicable la presencia de fallos en el streaming de texturas (al más puro estilo Mass Effect), un clipping clamoroso y alguna que otra ralentización, que afecta más a la versión de PlayStation 3 que a la de Xbox 360. Tampoco convence (aunque es un defecto inherente al estilo lineal del juego) la existencia de muchas paredes invisibles que provocan una cierta sensación de irrealidad.

Un soldado a punto de ser empalado. Logan no destaca precisamente por ser delicado...

Pero problemas aparte, también tiene algunos detalles muy positivos. La forma en que está representado el poder de regeneración de Lobezno es espectacular (aunque en ocasiones Logan parece más un Terminator que un mutante), sus animaciones y modelado son francamente buenos y hay muchos momentos en que la cámara ofrece una visión muy cinematográfica que ensalza perfectamente la acción. El sonido pasa más desapercibido, con una música que ni destaca ni recordaremos a los cinco minutos de apagar la consola y unos efectos de sonido más bien comunes, sin ningún tipo de estridencia. El doblaje al castellano, por su parte, no está mal, aunque la mayoría de voces no son las mismas que las de la película y se pueden apreciar algunos errores de sincronización labial en algunas cinemáticas.

X-Men Orígenes: Lobezno es un juego que no pasará a la historia, pero sí un pasatiempo entretenido mientras dura. Su planteamiento de arcade clásico, la estética ultraviolenta y un personaje carismático hacen del título de Raven una opción bastante recomendable para los fans del cómic y de la película. Para el resto de jugadores, quizás valga la pena más el alquiler o descargar antes la demo para ver si os convence la propuesta que ofrece esta más que aceptable adaptación.

7 / 10

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