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Twitch Plays Pokemon

El experimento en streaming de videojuegos.

Internet vuelve loca a la gente. Loca y estúpida, porque de lo contrario no es posible explicar el fenómeno que arrasa en Twitch.tv. ¿DayZ? ¿League of Legends? ¿La beta de Titanfall? No: ni más ni menos que Pokemon. Y no se trata del reciente Pokemon X/Y, sino de Pokemon Rojo; el juego de Gameboy publicado en 1996. Eso es lo más visto en Twitch desde hace varias semanas con una diferencia sobrecogedora, pues lleva más de 22.000.000 de visitas con picos que superan los 80.000 usuarios simultáneos.

¿La explicación del fenómeno? El hackeo de una rom por parte de alguien del que no se sabe más que su nacionalidad australiana. La rom ha sido modificada para que acepte las órdenes dadas por los jugadores mediante el chat de twitch. Así, al escribir up, down, left, right, a, b, select o start, el juego reacciona y ejecuta la orden dada. La idea es magnífica, sin duda, pero es mucho mejor cuando hablamos de decenas de miles de personas controlando al mismo personaje de forma simultánea e incluimos el delay del chat de twitch -entre 20 y 40 segundos-.

El caos. El más absoluto y completo caos. El entrenador pokemon moviéndose como un coche de choque. El menú abriéndose y cerrándose. Y varias catástrofes, algunas que ya se han convertido en memes: eso es Twitch Plays Pokemon. Según su autor se trata de un experimento sociológico, aunque lo único que se está demostrando es lo que ya hemos hablado en múltiples ocasiones: la gente es una hija de puta cuando puede serlo por el simple placer de serlo.

Desde el principio, a la naturaleza absolutamente caótica del juego se ha unido la mala leche de un grupo de jugadores cuyo único objetivo es hacer la puñeta, cosa que parecía que entraba dentro de las reglas del juego, pero que poco a poco es un concepto que se va viendo limitado por el propio autor. Lo fantástico es que esta conducta ha llevado a la creación de dos facciones: los que quieren completar el juego y los que quieren tocar las narices. Lo verdaderamente terrible es que ambos bandos se están organizando, y mucho; quizá demasiado. Mapas con la ruta a seguir por el entrenador, estudios de secuencias de órdenes, documentos en Google Drive con estrategias y progresos... Todo muy desquiciado e impresionante. Y es que lo que en el juego normal llevaría un minuto, como es salir de una habitación, aquí puede llevar horas, pues las órdenes concurrentes e imposibles de predecir de un montón de usuarios hacen que todo tipo de cosas absurdas pasen.

Para intentar avanzar un poco en el juego y paliar el, llamémoslo, "efecto hijoputa", se ha añadido la posibilidad de alternar entre democracia y anarquía. Basta con que el 75% de los jugadores voten por una opción para cambiar a ella. Esto define como se comportará todo a partir de entonces o, mejor dicho, la capacidad de interacción de usuarios con el juego. La anarquía es el método inicial, donde todo el mundo escribe lo que quiere y el juego se convierte en un sinsentido. La democracia consiste en que el juego evalúa las órdenes cada cierto tiempo y ejecuta la mayoritaria. La idea es que dicha democracia permitirá avanzar por zonas complicadas del juego, aunque resulta difícil de creer que logren avanzar demasiado, pero cada triunfo es celebrado como el final de una guerra por la comunidad de jugadores y espectadores. El momento en que se logró derrotar a Misty, la semana pasada, fue de absoluta locura y se desató la histeria en el chat del juego.

Pero ha habido otras situaciones para recordar, como la liberación accidental de dos pokemons de nombres ABBBBBBK y JLVWNNOOOO, a los que se conocía cariñosamente como Abby y Jay Leno. Un momento terrible, pero claro, enseguida se pusieron los jugadores a usar el fósil de Helix una y otra vez, unas setecientas veces por hora, y se crean bromas internas sobre el fósil que todo lo sabe; y el fósil oráculo ya es meme.

Y ese es el mérito de Twitch Plays Pokemon: el metajuego que está creando. No estamos ante un juego que produzca historias por la libertad o las opciones que proporciona en los mismos términos que Eve Online, DayZ, Minecraft o similares. Aquí el juego no permite nada y, muy al contrario, la libertad inicial se va viendo recortada o, mejor dicho, "ajustada", para hacer posible el avance en el juego. El mérito de este experimento es crear una comunidad de gente capaz de construir historias a partir de un montón de ups, downs y usar un fósil infinitas veces.

Cualquiera que se acerque a Twitch y observe un rato se quedará perplejo. Nada de lo que pasa parece tener sentido y en realidad no lo tiene. Ese es su logro y personalidad: es pura entropía. Y es muy aburrido de ver, francamente, pero el progreso en general está siendo apasionante debido al comportamiento de la gente y su capacidad inventiva para justificar y divertirse con lo que está dando de sí una rom hackeada. Y eso no es malo, en absoluto; es el reflejo más puro de lo que es internet. Es gente colaborando, es anarquía y democracia alternando y, sobre todo, son un montón de hijos de puta intentando estropear la diversión a los demás haciendo eso que unos llaman trolear y otros "hacer el gilipollas". Lo dicho, lo que viene siendo internet. Y muy bien, oigan.

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