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Raven Squad

El horror de la guerra.

La caja de Raven Squad es una perfecta trampa para incautos. Con textos como "exhuberantes gráficos", "las mejores características de los juegos en primera persona y la estrategia en tiempo real" y "experiencia repleta de acción y dinamismo", unas pequeñas y oscuras imágenes que parecen mostrar un interesante apartado gráfico y un par de iconos con la leyenda "Best of E3", el posible comprador sin duda se sentirá tentado de pasar por caja. Sin embargo, un par de reflexiones obligan a la cautela: ¿Lo mejor del E3 un juego del que no hemos oído hablar nunca? ¿Mezcla de acción y estrategia, algo que casi nunca ha funcionado bien? No, aquí hay algo que no funciona...

Lo irónico del caso es que Raven Squad consigue superar el reto de mezclar acción en primera y estrategia en tiempo real con éxito y de forma cohesiva. Basta con apretar el botón Y para cambiar entre un modo y otro, algo que se hace al instante, y el control cambia en consecuencia. El problema, claro, es que la parte de FPS es lamentable, y la de RTS es todavía peor. Y el resultado final, como no podía ser de otra forma, es un completo desastre.

Raven Squad nos pone al mando de dos pelotones de tres hombres en la selva amazónica, con el objetivo de recuperar unos documentos de un avión derribado. Lo que viene después es una penosa sucesión de clichés y misiones repetitivas, con un guión propio del cine de acción de serie B.

Uno de los puntos más caóticos es la lamentable IA, hasta el punto de que el jugador tendrá problemas para discernir si está mal programada o simplemente no existe en absoluto. Los enemigos sólo se pueden calificar como estúpidos, con su manía de situarse en campo abierto (lo cual los convierte en perfectas dianas) y su total inoperancia para encontrar puntos de cobertura. Y nuestros compañeros de pelotón tampoco es que tengan muchas más luces, con su tendencia a quedarse atrapados en el escenario o a hacer explotar barriles de combustible estando ellos a pocos centímetros.

La campaña para un jugador tiene una duración de entre cuatro y cinco horas, y también puede jugarse en modo cooperativo a través de Xbox Live. El problema es que, con casi total seguridad, no vais a encontrar a nadie con quien jugarla, y el juego tampoco tiene ningún tipo de multijugador competitivo que permita alargar su vida una vez terminada la campaña individual.

Si a nivel jugable queda claro que Raven Squad es deficiente, técnicamente sigue la misma línea. Los gráficos son impropios de una consola como Xbox 360, con animaciones mecánicas, escenarios repetitivos, un horrendo modelado de personajes, texturas de baja calidad y las peores escenas cinemáticas que hemos visto en muchos meses. Ni siquiera el uso de entornos selváticos, que a menudo sirven como recurso para embellecer un poco los escenarios, consigue salvar un penoso trabajo.

Y si los gráficos son malos, a nivel sonoro es aún peor. Dejando de lado los repetitivos efectos de sonido, Raven Squad tiene el dudoso honor de llegar a nuestro país totalmente en inglés (textos y audio). Algo que, sinceramente, hubiese sido pasable si no fuese porque el doblaje original es nefasto, con acentos extrañísimos y un completo desdén por parte de los dobladores.

Sobre el papel, la idea de Atomic Games de mezclar estrategia y acción sonaba bien, pero la implementación hace aguas por todos lados. Raven Squad no funciona ni como FPS ni como RTS, y su desarrollo, aparte de aburrido, está plagado de problemas técnicos y de diseño. Evitadlo a toda costa.

2 / 10

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Acerca del autor

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Josep Maria Sempere

Director

Jose es fundador de Eurogamer España y el director de su línea editorial y de contenidos. Ama el punk-rock, el cine palomitero de Hollywood, los simuladores de submarinos, la sci-fi, los cacharros de Apple y la década de los 80. Puedes leerlo también en su Twitter o verlo en su canal de Twitch.

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