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Análisis de Contra: Operation Galuga - el primer paso para llevar Contra hacia el futuro

Contra todo pronóstico.

Eurogamer.es - Recomendado sello

Tan consciente de su pasado como preocupado por dirigirse hacia el futuro, Contra: Operation Galuga revisita sus orígenes a paso firme.

Hay sagas cuya mención evoca una manera de entender los videojuegos. Puede que Konami no esté pasando el momento más dulce de su dilatada trayectoria, pero durante no pocos años auspició la creación de un elevado número de franquicias que han sido inscritas, con letras de oro, en la historia de los videojuegos. Sin hacer demasiada memoria, Castlevania, Silent Hill o Metal Gear son sagas que contienen múltiples títulos colosales y absolutos referentes en sus géneros. Y ni siquiera he tenido que entrar a valorar el inapelable juego de las Tortugas Ninja de la SNES. En cualquier caso, y para que este texto no descarrile de forma irremediable, Konami cuenta en su haber con otra de esas epopeyas videojueguiles con tantas entregas a sus espaldas como personalidad atesoran sus mecánicas. Estoy hablando, por si quedaba algún resquicio de duda, de Contra. De fuertes raíces arcade, es en las consolas -ya sean de sobremesa o portátiles- donde sus correosas ensaladas de tiros desarrollaron la mayoría de su carrera. Y aunque muchos han sido los enemigos que han caído ante el fuego de nuestras armas -y otro tanto se puede decir de los personajes que las han empuñado-, lo cierto es que, si reducimos Contra a la mínima expresión, nos encontraremos ante un duro, durísimo, run'n'gun repleto de tiros, bosses monstruosos, una jugabilidad a prueba de bombas y gente que dispara como si no hubiera un mañana.

Contra: Operation Galuga regresa a esa misma esencia mientras busca actualizar su fórmula en pos de apelar a nuevas audiencias.

Desarrollado por WayForward para Konami, los valencianos (de California, no de la comunidad que tantos y tan deliciosos cítricos ha regalado al mundo) han tirado por la vía de la reimaginación a la hora de afrontar el desafío de desarrollar una nueva entrega de una saga con tanta solera. Así, Bill y Lance se desplazan vía helicóptero al archipiélago de Galuga a detener los planes de dominación mundial del Ejército Red Falcon ya sea por la vía civil (a tiros) o por la vía criminal (a tiros con volteretas en el aire). Sin embargo, no todo es lo que parece, y lo que a priori iba a ser la típica incursión tras las líneas enemigas termina convirtiéndose en una carrera para impedir una invasión alienígena. Explosiones y disparos mediante, claro.

De este modo, WayForward plantea un escenario reminiscente del Contra original que, al mismo tiempo, le deja un amplio margen para picotear al gusto elementos visuales y narrativos de entregas clave de la saga. Son estos detalles -y algún que otro más como las imponentes ilustraciones de David Nakayama- los que terminan por conformar unos sólidos cimientos que le permiten a Contra: Operation Galuga abrir fuego con total confianza. Y vaya que si lo hace.

Pocos, muy pocos, segundos transcurren desde que Bill, Lance o ambos tocan tierra hasta que da comienzo una balacera que deja los tiroteos de Predator a la altura de una reunión diplomática. Bien aprovechados, esos escasos momentos servirán para que los veteranos reconozcan la vibrante jungla de esta primera misión y la equiparen a los primeros compases del título original. Los novatos, por otra parte, harán bien en aprovechar esos escasos instantes para familiarizarse con unos controles que, aunque respetuosos con una fórmula mil veces ejecutada, traen alguna que otra novedad bajo el brazo. La primera de ellas es el empleo del stick derecho para afinar nuestro apuntado. Si bien los puristas de la saga se alegrarán de saber que pueden agarrarse -para una suerte de agridulce nostalgia- al genuino apuntado de ocho direcciones, aquellos que quieran seguir las erráticas trayectorias de unos enemigos más móviles que nunca podrán disparar con mayor precisión si se centran en el control moderno.

Un control que, por otra parte, añade mayor movilidad a nuestros personajes con impulsos, dobles saltos o deslizamientos dependiendo de cuál sea el Contra de nuestra elección. Al comienzo de la campaña sólo podremos elegir a Bill y Vance, pero conforme superemos las distintas misiones se nos unirán nuevos aliados a la lucha. Y aunque las peculiaridades a la hora de desplazarse les separen, es el manejo de las armas lo que les une. Cada uno de ellos contrará - JA JA JA- con un disparo básico pero, claro está, podremos aumentar nuestra capacidad de fuego con los power-ups que nos encontremos por el camino. Misiles teledirigidos, lanzallamas, láseres y demás elementos para alcanzar la paz a través de una potencia de fuego superior estarán a la espera de que los recojamos no una, sino dos o más veces, puesto que seremos capaces de portar dos disparos mejorados, subirlos de nivel e, incluso, sobrecargarlos para obtener un efecto temporal que nos sacará de alguna que otra situación espinosa.

Las cuales, ya os anticipo, no serán pocas. Contra es una renombrada saga por, entre otros motivos, su abrupta dificultad. Y si no me creéis, asomaos a la Contra: Anniversary Collection y os echáis unos Hard Corps. WayForward tenía claro que Operation Galuga no iba a ser menos y nos pone frente a un desafío colosal… si es que lo deseamos, claro. Aquellos que quieran sentir una dificultad como la de antaño -esto es, una sensación similar a la de masticar cemento, manejar un submarino a pedales… cosas así- pueden acudir raudos y veloces a la configuración y colocar los selectores en difícil y que cada vida equivalga a un impacto. Y a sufrir se ha dicho. Siempre nos quedará, en cualquier caso, la opción de bajar la dificultad, que cada vida soporte varios ataques enemigos y enfrentarnos a una Galuga llena de incontables peligros. Y es que, aunque rebajemos la intensidad de la experiencia, Operation Galuga nos pondrá a prueba en más de una ocasión. Enemigos que aparecen del lugar más inesperado, múltiples proyectiles que nos ponen entre la espada y la pared o emboscadas de monstruos gigantescos serán el pan nuestro de cada día en un run'n'gun que nos exigirá tener nervios de acero y unos reflejos felinos.

Ahora bien, finiquitar la historia principal de Contra: Operation Galuga es un empeño que, dependiendo de factores como la dificultad que escojamos o nuestra propia habilidad, nos ocupará escasas horas. Si bien al terminar su contenido principal aún tendremos múltiples desafíos y desbloqueos por delante -y, creedme, dichos desafíos son exigentes a más no poder-, lo cierto es que bien podría haber contado en su haber con alguna que otra fase más que alargase su duración. No obstante, su potente revitalización de la saga y la inteligente combinación de mecánicas clásicas junto a innovaciones que aportan nuevos matices a su jugabilidad hacen que, en última instancia, Contra: Operation Galuga sea una entrega que supera, con nota, una prueba que suele atragantarse a las franquicias de larga trayectoria: renovar su propuesta manteniendo intacta su identidad.

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