Guía Guild Wars 2 - Razas - Sylvari

Los Sylvari no nacen, sino que se despiertan bajo el yugo de la Planta Pálida con los conocimientos ya obtenidos en el Sueño de una vida pasada. Luchan por equilibrar la curiosidad con el deber, el entusiasmo con la caballería y la guerra con el honor. La magia y el misterio se entrelazan para dar forma al futuro de esta raza de aparición reciente.

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Nuestra preciosa plant... quiero decir, Sylvari.

Los Sylvari son una raza enigmática. De naturaleza similar a una planta, son unos recién llegados a Tyria que llevan únicamente 25 años vagando por el mundo. Nadie sabe por qué han aparecido de repente en Tyria, y menos aún los propios Sylvari, que tratan de descubrir su propósito en el mundo.

Su presentación es de lejos la más interesante de las cinco razas, al menos en nuestra humilde opinión. Aparecieron hace unas décadas, pero tienen un ímpetu tremendo por vivir la vida, lo que les convierte en una especie de elfos. No son, no obstante, viejos, sabios y conservadores, sino jóvenes, salvajes y curiosos. Por no tener, los Sylvari no tienen ni género. Bueno, sí que tienen, pero nos referimos a que no tienen problemas con la homosexualidad y las relaciones abiertas.

La capital de los Sylvari es quizá la muestra más clara de una fantasía tradicional, pero una vez caminas fuera de sus puertas empiezas a ver verdes junglas, anomalías mágicas a lo Stalker, y la mejor ropa interior que ha habido en cualquier videojuego. En serio, son como hojas que sobresalen de entre sus tallos y emergen para ocultar vergüenzas. El horror.

Incluso las decisiones que se toman durante la creación de este personaje parecen ser relevantes; no por la posibilidad de poder ponerle un pelo más largo o más corto, sino porque realmente parece que haya sido creado por personas distintas. Uno de los mejores aspectos de esta raza, además, es la calidad del doblaje.

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Acerca del autor

Borja Pavón

Borja Pavón

Redactor

Borja se encarga de mantener el ritmo de las noticias, las guías, los trucos y la samba que todos llevamos dentro. Analista ocasional, tú dale un mando, un Tender de chocolate y algo de lo que despotricar y le harás la persona más feliz del mundo.

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