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Análisis de Kirby's Return To Dreamland Deluxe - Un Kirby clásico con algo para todo el mundo

¿Poyo? ¡Poyo!

Eurogamer.es - Recomendado sello
Cuidado remaster de un juego que sabe traer la fórmula clásica de Kirby al presente, a la vez que mira hacia posibles futuros para la franquicia y para la propia HAL Laboratory.

A veces parece que los juegos necesiten ser circunspectos. Tener el ceño fruncido. Mostrar colores apagados. Tomarse muy en serio. En su defecto pueden tener colores brillantes, ser sardónicos y reírse de sí mismos, pero siempre en términos prácticamente insultantes, burlándose de lo que hacen. Es por eso que sobre muchos juegos ni siquiera se discute, mucho menos se plantea que pueden ser grandes juegos, ya que no lo parecen a ojos de quienes los juzgan. Esa es la razón por la que rara vez se habla de juegos infantiles, por lo que cuando se habla de party games es prácticamente pidiendo perdón, y el motivo por el que al hablar de juegos familiares rara vez se evita la tentación de recalcar a cada párrafo que son juegos fáciles, no pensados para un público al que le gustan "los juegos de verdad". Aquellos que ya vienen enfurruñados de casa, como aquellas personas que los defienden.

Es probable que Kirby no haya vivido enfadado ni un solo día de su vida. De hecho, podemos contar con los dedos de una mano las veces que le hemos visto cabrearse. Es un pana bastante tranquilo, al que le gustan las cosas sencillas de la vida: comer, jugar, echar la siesta, asegurarse de que sus amigos son felices y acabar con amenazas a nivel universal. Por eso sus juegos son coloridos, mullidos como una nube, pensados para ser accesibles para un público general. Porque su protagonista es alguien cuya actitud de base es una sonrisa amable y ayudar en lo que pueda.

Incluso partiendo de que Kirby es difícil de enfadar, que Pop Land es un lugar pacífico y que ni la peor de las amenazas universales tiene nada que hacer contra él, prácticamente todos los juegos de la saga principal tienen muy en mente al jugador más avezado. Con muchas sutilezas para nada fáciles de dominar, con modos extra que aumentan notablemente la dificultad y con un diseño que invita al speedrun, al nodead, a la nohit y al nodamage, Kirby siempre tiene algo que ofrecer al público dispuesto a ver más allá de su insolente color rosita, tanto intradiegética como extradiegéticamente, si se está dispuesto a darle oportunidad. Algo en lo que Kirby’s Return to Dreamland Deluxe, un remaster del juego originalmente aparecido en Nintendo Wii bajo el nombre Kirby’s Adventure Wii, no sólo no es ninguna excepción, sino que es un ejemplo particularmente prominente.

Aparecido originalmente en 2011, Kirby’s Return to Dream Land fue un regreso al estilo clásico de las aventuras de Kirby. A pesar de tener modelados en 3D y fondos 2D, al estilo de Kirby 64: The Crystal Shards, su jugabilidad bebía de los juegos clásicos de la franquicia, centrándose en las plataformas, la capacidad de absorber enemigos de Kirby para copiar sus poderes y la presencia de una variada cantidad de minijuegos con los que amenizar nuestro viaje a lo largo de todo Dream Land.

Regresar a las bases de la franquicia en vez de iterar sobre alguna clase de gimmick no significa que Kirby’s Return to Dream Land no tuviera novedades jugables. Al contrario. Si algo destaca del juego son los pequeños giros mecánicos que se introducen en esta entrega. A las habilidades de copia aquí se suman las súper habilidades, habilidades más poderosas, disponibles durante un tiempo limitado, permitiéndonos barrer el escenario de enemigos de un solo golpe o interactuar con determinados elementos del entorno para solucionar puzles ambientales que desbloquean nuevas rutas por las que avanzar. Del mismo modo, la introducción de la súper inhalación, que comienza al continuar inhalando más de un par de segundos, nos permite absorber enemigos y objetos que normalmente no podríamos, obligándonos a jugar teniendo en mente cuando algo nos requiere una simple inhalación, o nos exige un mayor tiempo de preparación para ser capaces de absorberlo. Dos cambios que pueden parecer insustanciales, pero que, gracias al siempre brillante diseño de niveles de la franquicia, hacen que el juego se sienta dinámico e interesante en todo momento.

Especialmente porque son decisiones que permiten extender la vida del juego. Kirby’s Return to Dream Land es un juego que, si queremos pasarnos de principio a fin sin preocuparnos de recoger los engranajes —coleccionables que desbloquean retos y minijuegos— desperdigados por sus fases, resulta extremadamente sencillo de acabar. Aún más cuando tenemos la opción de que se nos unan otros tres jugadores, ya sea como otros tantos Kirby o como Waddle Dee Pañuelo, el Rey Dedede y Meta Knight, haciendo mucho más sencillo nuestro avance, aun a costa de compartir con ellos nuestro número total de vidas. Pero quien quiera más, siempre puede evitar jugar con amigos y buscar todos los engranajes de cada escenario, lo cual complicará sensiblemente la partida, obligándole a pelear contra más minijefes, avanzar por escenarios alternativos más complicados, y tener que hacer un uso más constante y meditado de las súper habilidades y la super inhalación. Y si bien es cierto que Kirby’s Return to Dream Land nunca llega a ser un juego difícil o que nos castigue de un modo particular, si queremos no dejar atrás ningún engranaje, su dificultad aumenta sensiblemente como para que no sea tan diferente a la de cualquier otro plataformas actual que pueda haber hoy en el mercado.

Esto hace que haya al menos dos maneras de jugar a Kirby. Quien quiera una experiencia sencilla y tontorrona, sólo tiene que avanzar sin preocuparse de nada más. Quien quiera un reto más profundo, debe intentar conseguir todos los engranajes que pueda. Eso sin entrar en que el juego tiene toda una serie de retos que ponen a prueba nuestro control sobre las habilidades copiadas y toda una serie de minijuegos en los que se pueden jugar con hasta otras tres personas, permitiéndonos jugar de forma casual con nuestros familiares y amigos, o incluso intentando conseguir las mejores puntuaciones contra ellos, o contra la gente de Internet. Si a eso sumamos que al acabar el juego desbloqueamos el modo Coliseo, donde combatiremos contra los jefes del juego, y el modo Extra, que nos permite volver a pasarnos la campaña con una dificultad mucho más elevada, el juego está pensado no sólo para ser rejugable, sino para recompensar cualquier tipo de acercamiento que quieran emprender los jugadores. Más casual, más hardcore, todo le parece bien a Kirby’s Return to Dream Land: siempre tiene algo que ofrecer a quien le interese dedicarle un tiempo a un juego pensado por y para todo tipo de jugadores. Como lo estaba la consola en la que apareció originalmente, la Nintendo Wii.

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¿Qué aporta entonces Kirby’s Return to Dream Land Deluxe? Básicamente, un lavado de cara con respecto de su versión de Wii. Hay algunas nuevas habilidades de copia, un nuevo minijuego, pero los dos aspectos que más llaman la atención es la mejora gráfica y, sobre todo, la inclusión de un nuevo epílogo que sirve como continuación de la historia y como nuevo modo de juego.

Si bien la historia sigue siendo la misma —una nave espacial se estrella contra el planeta Pop y Kirby decide ayudar a su piloto, Maglor—, el juego ha tenido un remozado gráfico que resulta muy agradecido. En Wii ya era un juego muy bonito, de colores vibrantes y un gran diseño artístico, y en Switch puede trabajar con una mayor resolución y un mejor acabado, gracias a un remaster que, si bien no supone un cambio radical, sí le da un aspecto más moderno y agradable a un juego que siempre destacó más por la fuerza de su departamento artístico que por sus capacidades técnicas.

Pero no nos engañemos: lo realmente interesante de este remaster para quienes ya jugaran al juego en su momento está en lo que añade. Epílogo de Maglor: El Viajero Interdimensional es un nuevo modo de juego que se desbloquea al acabar el juego que nos pone en la piel de Maglor, el piloto de la nave que se estrella al principio del juego, desposeído de todos sus poderes y perdido en una dimensión desconocida. No pudiendo hacer nada más que saltar, utilizar un ataque básico y flotar brevemente en el aire, tendremos que avanzar a lo largo de veinte niveles y varias pruebas opcionales para conseguir fragmentos de magia con los cuales ir desbloqueando sus poderes, según nuestras preferencias, para devolverle a su anterior estado de esplendor.

Si bien es cierto que es relativamente breve y sencillo, Maglor se juega de forma completamente diferente a Kirby. Sin poderes de copia, dependiente completamente de ataques a distancia y con un estilo de juego subordinado a las habilidades que decidamos mejorar, este modo tiene los mimbres de un juego de Kirby, pero se siente diferente. Más directo. Más enfocado a la acción.

En lo básico, tiene el ADN de un juego de HAL Laboratory. Eso es innegable: se siente una derivación de la fórmula Kirby, pero su enfoque está en las plataformas más puras y, particularmente, en las arenas de combate, un aspecto que en Kirby generalmente no ha funcionado, pero que aquí lo hace precisamente porque Maglor no es Kirby. El personaje ni puede flotar para evitar tener que saltar una a una todas las plataformas, ni se encuentra nunca en la situación de que sus herramientas son o demasiado eficientes o demasiado poco eficientes para los combates en los que se encuentra. Esto nos hace pensar en lo interesante que sería un Epílogo de Maglor extendido hasta un juego completo, ya que HAL Laboratory ha demostrado a lo largo de los años tener sobradas capacidades como para hacer algo brillante con esos mimbres.

Es por ello que es importante recalcar que en Kirby's Return to Dream Land Deluxe hay algo para todo el mundo. El jugador más casual encontrará un juego sencillo y encantador que no le exige más de lo que le puede dar, mientras que el jugador más hardcore encontrará un juego dispuesto a arrojarle nuevos retos siempre que parece que se está quedando corto. Quien quiera jugar con amigos siempre encontrará nuevos minijuegos y experiencias, y quien quiera algo nuevo encontrará en Maglor una experiencia breve, pero intensa, que bien puede justificar volver al juego.

Quizás por eso resulta difícil juzgar Kirby's Return to Dream Land Deluxe, porque no tiene el ceño fruncido y no lo necesita. Se propone hacer ciertas cosas y las hace todas bien. Quizás le falta un hervor para ser excepcional, no simplemente genial, pero es difícil no señalarlo como un juego que se propone hacer un montón de cosas diferentes, para varios públicos diferentes, y consigue hacerlas todas no solo bien, sino particularmente bien. Algo que, en una industria obsesionada con la seriedad y apretar fuerte los puñitos, pero a la vez en vender los juegos a todos los públicos y hacer juegos «para todo el mundo» incluso cuando son claramente para un nicho muy particular, se agradece. Porque Nintendo, con Kirby's Return to Dream Land Deluxe, nos recuerda lo que significa de verdad hacer un juego «para todo el mundo».

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