Tragedia griega: un repaso a la saga God of War

Repasamos la evolución de Kratos mientras nos preparamos para más detalles de la última aventura, God of War: Ascension.

Aviso: este artículo repasa el argumento de los juegos de la saga God of War. Aunque no hay grandes spoilers sí que se desvelan detalles de la trama.

Los videojuegos son un medio versátil y rico en cuanto a posibilidades a la hora de contar historias; tenemos juegos que hablan de soldados inmersos en guerras nucleares, multinacionales capaces de desarrollar un virus capaz de transformar en zombis (al menos hace unos años) a toda la población de un pueblo americano, erizos que recogen anillos dorados o pedazos de carne dispuestos a sortear todo tipo de trampas para rescatar a su amada. Pero si pensamos en juegos que se apoyen fuertemente en un "tema" como premisa narrativa, como hilo conductor de la misma historia o como elemento capaz de crear empatía en el jugador, no nos será tan fácil encontrar ejemplos.

Hace poco tuve la oportunidad de charlar con François Coulon, el productor del próximo juego de 2k Spec Ops: The Line, uno de los responsables de la creación de la famosa franquicia Splinter Cell. Mientras charlábamos sobre su nuevo juego, el francés no tardó en subrayar el hecho de que casi no se encuentran juegos con tema. Normalmente nos plantean situaciones donde se nos distrae con espectaculares eventos que nos hacen olvidar qué estamos haciendo realmente, por qué estamos luchando y qué consecuencias acarrean nuestras acciones. Estas distracciones nos separan del personaje, de nuestra misión, sin dejar hueco para la empatía responsable de que sintamos realmente lo que siente nuestro personaje.

1

Kratos, furia pura.

God of War es una de esas pocas sagas a las que el tema no le supone un problema, si no que lo convierte en un elemento básico de apoyo para la historia y en un incentivo para que el jugador no pierda las ganas de seguir. Para los que no hayáis estado en este planeta los últimos siete años, God of War cuenta la historia de Kratos, un espartano que tras ser engañado por los Dioses del Olimpo busca venganza y redención.

En la primera entrega de la trilogía Santa Monica Studios juega principalmente con la redención. Kratos no es capaz de convivir con sus pesadillas y pide a los dioses el favor de olvidar sus acciones pasadas para poder encontrar su propia paz. Se nos muestra a un personaje lleno de ira que no detendrá su marcha hasta alcanzar su recompensa. Somos capaces de entender la furia de un Kratos que ha acabado con su familia; la desesperación y la ira se convierten en guías a la redención del espartano.

"Nuestro protagonista llega a la conclusión de que no hay redención, sus acciones han tenido unas consecuencias que había ignorado y no existe el perdón para toda una vida basada en la destrucción".

Evidentemente God of War cuenta con montones de virtudes a nivel jugable que hacen que la aventura enganche al jugador... pero es la expresión de la cara de nuestro personaje lo que nos mantiene agarrados al mando hasta que termine el juego. Somos capaces de sentir lo que siente Kratos y la redención, del mismo modo que pasa en Red Dead Redemption, nos sirve de contexto idóneo para hilvanar la historia. Curiosamente en los videojuegos el perdón no suele llegar; lo hemos visto en GTA IV o en el ya nombrado Red Dead, donde por mucho que lo intentemos al final pasa lo que pasa, John se da cuenta de ello, y llegará a la misma conclusión que Kratos.

En God of War II Kratos ya no busca la redención: ha sido engañado por los Dioses que no van a cumplir su palabra, por lo que pasamos de buscar la paz a buscar la venganza más despiadada y salvaje posible, sin tener en cuenta el precio a pagar. El nivel de frustración de Kratos sigue subiendo, ya no solo tiene que lidiar con sus propios fantasmas sino que ahora su enfado se traduce en el deseo por acabar con los Dioses del Olimpo, y nosotros vivimos ese cambio de la misma forma que la vive el espartano. Queremos matarlos a todos, nos han engañado y nos han utilizado desde el principio. Empatizar con la ira y la sed de venganza de nuestro personaje no supone un problema.

2

¿Que me has llamado qué?

Poco a poco vamos adentrándonos en el personaje y su contexto, nos sentimos más cómodos con él, ya que asumimos mejor la venganza que la redención. Todos hemos sentido alguna vez deseo de vengarnos de algo a lo largo de nuestras vidas pero rara vez lo hemos llevado a cabo. Nuestra cultura y nuestra sociedad nos han enseñado que este sentimiento no es adecuado. Kratos nos incita a cada momento a liberarnos de estas ataduras de la manera más despiadada posible.

Una vez más nos centramos en el rostro de Kratos; impasible ante cualquier tipo de situación, no hay personaje, dialogo o situación que haga olvidar a nuestro "héroe" su sed de sangre lo que amplifica exponencialmente nuestras ganas de seguir jugando. Es "Un día de furia", es Asura buscando a su hija, es Dante camino del paraíso pasando por el infierno y el purgatorio.

Llegados al último capítulo, God of War vuelve a la redención pero sin olvidar la venganza. Tras superar todo tipo de impedimentos y dejando a su paso un reguero de sangre y sufrimiento, el espartano es capaz de desviar su ira, por primera vez, y convertirla en un sentimiento de protección hacia Pandora, que es capaz de acercar a Kratos de nuevo a la cordura y se convierte en un nuevo motivo para luchar.

Al final de la aventura nuestro protagonista llega a la conclusión de que no hay redención, sus acciones han tenido unas consecuencias que había ignorado y no existe el perdón para toda una vida basada en la destrucción. Del mismo modo que Marston llega a este punto, Kratos no encuentra otra manera de descansar que no sea provocando su propia muerte.

Un juego puede ser técnicamente espectacular, contar con unas mecánicas adictivas o una jugabilidad general impecable, pero realmente es su viaje, su historia personal y su motivación lo que hace que un juego quede grabado en nuestra memoria. El tema, en este caso clásico y fácil, tira de nosotros desde el principio hasta el final y es capaz de dar sentido a toda una concatenación de muertes y desmembramientos que en la mayoría de los juegos quedan faltos de sentido o justificación, convirtiéndolos en juegos vacíos y totalmente olvidables.

¿Cómo seguirá la historia de Kratos en el último episodio, el recién anunciado God of War: Ascension? En breve lo sabremos. De momento os dejamos con el tráiler en castellano.

El tráiler con voces en español.

Comentarios (4)

Ya no se pueden publicar más comentarios. ¡Gracias por tu aportación!