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Avance de Hyrule Warriors

Entre dos tierras.

Al igual que, imagino, algunos de vosotros, no salté de alegría con el anuncio de Hyrule Warriors porque, a decir verdad, nunca he sido un seguidor de la franquicia Dynasty Warriors. Tampoco creía que Omega Five y el Team Ninja pudieran hacer con eso algo que no se hubiera hecho ya, sino más bien todo lo contrario: seguiría siendo lo mismo de siempre, con suerte, pero con los personajes y escenarios que todo aficionado a Zelda quiere ver. Y es así en parte (el juego tampoco pretende lo contrario), pero hay algo que destaca especialmente. Quizá resalta la mejora en los gráficos que hemos estado viendo estos meses. Puede que sea su jugabilidad y la lograda ambientación que, por ser un spin-off que incluye una saga de Nintendo tan icónica, se ha trabajado para que el listón esté a la altura adecuada, pero los aciertos de Hyrule Warriors no se quedan ahí: demuestra también que el mundo de Zelda, con sus enemigos, objetos e historia, encaja más que bien dentro de la columna vertebral de la saga Dynasty Warriors, más aun cuando las cosas se hacen con cariño. Y por suerte, parece que este es el caso.

Hay muchas referencias a la saga Zelda repartidas por todo el juego, como las famosas Skulltulas dorados de Ocarina of Time que podemos destruir para conseguir recompensas.

Ya en la fachada, Hyrule Warriors tiene colgado un cartel que grita a los cuatro vientos que sigue siendo un Dynasty Warriors, tanto por la forma en que se juega como por la forma en que se asignan objetivos y se administra a los distintos personajes. Hay que enfrentarse constantemente a hordas de enemigos, conquistar bastiones y mantenerlos para no perder la batalla, ayudar a nuestros compañeros a no caer bajo las garras enemigas o escoltar a determinados aliados que nos pueden echar una mano en el desarrollo de los acontecimientos. Y, claro, poco espacio hay para el respiro por su acción frenética y por la rapidez y constancia con la que debemos tomar decisiones: puedo quedarme aquí para ayudar a Midna, por ejemplo, o rezar para que sepa arreglárselas durante un tiempo e irme a reconquistar algunos terrenos caídos. O a defender a un personaje secundario necesario para seguir avanzando. La saga de Nintendo es conocida por su desarrollo pausado y su marcada exploración, todo lo contrario de lo que puede ofrecer un Dynasty Warriors, pero nada desentona ni está fuera de lugar.

Como ya es característico en los Dynasty Warriors, contamos con un ataque ligero y uno fuerte, lo que nos permite encadenar combos y exponer las habilidades de cada guerrero, y a medida que peleamos se va llenando una barra que habilita el ataque especial. El primer guiño que suelta al jugador que ha crecido junto a Link pero que nunca ha tocado un Warriors es efectivo: justo al empezar nos pregunta si queremos jugar al estilo de la saga de lucha o si preferimos algo más parecido al tradicional Zelda en 3D. Después se va soltando poco a poco, y empezamos a acumular los objetos y armas típicos de Hyrule, como el arco, las bombas, el bumerán, el cetro de fuego y otros muchos diseñados para la ocasión (todos están confinados dentro de los típicos baúles, que se abren con su inconfundible melodía) que debemos dominar para vencer a todos los enemigos. Esto también es muy Zelda: a uno de los primeros jefes, el rey Dodongo, lo eliminamos de la misma forma que en Ocarina of Time, lanzando bombas a su boca cuando se prepara para escupir fuego. Es una curiosa y efectiva forma de mezclar mecánicas de ambos juegos, y es solo un ejemplo de los muchos que todo seguidor de Zelda identificará. Por eso aunque nunca deja de ser un Dynasty Warriors, que al fin y al cabo es de lo que se trata, es fácil que todo tipo de público, sea cual sea su saga favorita, se encuentre cómodo jugando.

"Hyrule Warriors demuestra que el mundo de Zelda, con sus enemigos, objetos e historia, encaja más que bien dentro de la columna vertebral de la saga de Koei Tecmo"

La jugabilidad clásica de los Dynasty Warriors se aprovecha bien de los elementos característicos de la saga Zelda, como el Z targeting, por lo que la mezcla es resultona y muy entretenida.

Debido a su componente táctico, elemento clave en Dynasty Warriors, antes de iniciar cada nivel se nos da la opción de examinar el escenario para mentalizarnos y tener una idea más clara de lo que podemos encontrarnos. También podemos crear medallas con los materiales que vayamos recogiendo para cambiar las estadísticas de nuestros personajes y jugar con las distintas armas y combinaciones. Este punto es especialmente importante, porque a pesar de que Hyrule Warriors empieza tímidamente, dejando que el jugador se confíe, no tarda en desplegar toda su artillería y en dejarnos claro que, en fin, las cosas serán bastante más complicadas de lo que esperamos. Por suerte hay un sistema muy sencillo para subir de nivel porque no solo ganamos experiencia en el campo de batalla, sino que podemos pagar cierta cantidad para aumentar de nivel a cada uno de nuestros personajes e igualarlos al más experimentado que tengamos disponible.

La historia en torno a la que gira todo esto es predecible, como de costumbre: Cia, una antigua protectora de la Trifuerza, se ha corrompido y se ha dedicado a abrir portales del tiempo por los que se cuelan todo tipo de monstruos. Junto con la ayuda de héroes de Hyrule de distintas épocas, Link, Impa, Sheik, Lana y otros tantos personajes jugables deben devolver el equilibrio a estas tierras y enfrentarse a otros villanos míticos de la saga. Cada mundo está dividido en escenarios de un Zelda en concreto (Ocarina of Time, Majora's Mask, Twilight Princess, Skyward Sword) y eso le da mucha variedad. Son claramente identificables gracias al estupendo diseño, y en un juego en el que nos pasamos gran parte del tiempo yendo de aquí para allá sin apenas respiro, es de agradecer tanto eso como que todo suceda de forma tan dinámica.

No os confundáis, por eso: si no os va lo táctico ni os complace demasiado enfrentaros contra oleadas y oleadas de enemigos una vez tras otra, hay poco que Hyrule Warriors pueda hacer para cambiar vuestra opinión. Sin embargo, poco tenía que perder y mucho parece estar ganando: visualmente es muy atractivo, su jugabilidad es directa, fluida y lo bastante distinta entre un personaje y otro, y la música (a pesar de que sigue desprendiendo cierto tufillo a esa cuestionable mezcla de instrumentos asiáticos y rock casposo) contiene temas clásicos de Zelda claramente reconocibles.

Puede que muchos entiendan Hyrule Warriors como una forma de calmar las ansias antes del esperado The Legend of Zelda para Wii U, y es probable que no les falte razón. Pero este juego no parece tan oportunista como podría ser, y tiene el suficiente trabajo detrás como para demostrar tanto a los fans de Dynasty Warrios, como a los de Zelda, como a los que nunca han tocado ninguno de esos juegos, que las cosas se han pensado antes de hacerlas, y que se han hecho bien. Puede que resulte ser una grata sorpresa, después de todo.

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Borja Pavón

Redactor

Borja se encarga de mantener el ritmo de las noticias, las guías, los trucos y la samba que todos llevamos dentro. Analista ocasional, tú dale un mando, un Tender de chocolate y algo de lo que despotricar y le harás la persona más feliz del mundo.

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