Mass Effect 2

2010: Odisea dos.

Gracias, Bioware. Gracias por no sucumbir al dinero fácil de los juegos casuales y seguir alegrando a los jugadores hardcore con excelentes juegos de rol. Gracias por tener la valentía de dejar de lado por una vez la trilladísima época medieval y atreverte a firmar una ópera espacial para los fans de la ciencia-ficción. Y gracias por darnos algo como Mass Effect 2, indudablemente una de las mejores y más satisfactorias experiencias que me ha reportado un videojuego en muchos años.

Tras sorprender hace escasos meses con el espectacular Dragon Age: Origins (por méritos propios el mejor juego de rol de 2009), Bioware vuelve con un título todavía más ambicioso. Una epopeya galáctica que bien podría representar para el sector del videojuego lo que Star Trek fue para la televisión o Star Wars para el cine. Se trata, además, de una de las apuestas más importantes de Xbox 360 para 2010, más incluso que la de sus títulos first party (con permiso de Halo: Reach).

La historia de Mass Effect 2 comienza poco después del final de la primera entrega, con Shepard convertido en un héroe y las diferentes razas que pueblan la Ciudadela y rigen el Consejo tratando de recomponerse del golpe asestado por Saren, sus tropas Geth y los Segadores. En medio de este clima de incertidumbre aparece un nuevo peligro, personificado en unos misteriosos y casi mitológicos alienígenas conocidos como Colectores, que amenaza con el exterminio de la raza humana. Es en esta tesitura en la que Shepard se verá obligado a colaborar con una organización pro-humana llamada Cerberus, liderada por el esquivo Hombre Ilusorio. ¿Puedes confiar en un misterioso grupo considerado casi como terrorista? ¿Cómo reaccionará la Alianza al saber que ya no estás en sus filas? ¿Qué se esconde tras el relé de masa 4, del que nadie ha vuelto con vida? Y lo más importante, ¿estás preparado para afrontar una amenaza mucho mayor que cualquier otra con la que te hayas topado antes?

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El Ala Oeste de Cerberus.

No quiero extenderme mucho más hablando del argumento. De hecho, he trazado una descripción lo bastante vaga como para casi no revelar nada de él, puesto que uno de los grandes alicientes de Mass Effect 2 es ver cómo la historia se va desarrollando con una naturalidad y precisión extraordinaria. El nivel alcanzado por Bioware a nivel de narrativa está a años luz del de la mayoría de estudios, algo que sin duda puede deberse a la experiencia adquirida con títulos como Baldur's Gate, Knights of the Old Republic, Neverwinter Nights o, más recientemente, Dragon Age: Origins.

Lo cierto es que resulta impresionante ver como nuestras decisiones afectan de forma tan dramática el desarrollo del juego, no solo por puras elecciones de misión o equipo sino también por la moral de nuestras acciones. Es un terreno que muchos otros videojuegos han explorado (Fable, sin ir más lejos), pero que en Mass Effect se muestra mucho mejor integrado en la historia y nos hace plenamente conscientes como jugadores de que cada acto tiene una consecuencia lógica, quizás no a corto plazo pero si en un futuro algo más lejano.

Teniendo en cuenta que nos encontramos ante el episodio intermedio de una compleja trilogía, se corre el riesgo de alienar a los nuevos jugadores que no disfrutaron en su momento del inicio de la saga. Si bien hay numerosas ayudas, ya sea en forma de diarios, informes y conversaciones, que permiten al usuario neófito en este universo poder comprender los hechos ya acontecidos, la situación ideal es haber terminado el primer Mass Effect (e incluso haber leído la segunda novela, Ascensión) para poder captar la ingente cantidad de matices que plaga el guión de este segundo episodio. Pero que nadie se engañe: Mass Effect 2 puede ser disfrutado por todo el mundo, aunque sea de maneras totalmente diferentes.

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Conservar la partida guardada de la anterior aventura nos permitirá experimentar, además, una secuela como nunca lo habíamos hecho antes. Incluso en un género como el del RPG, que da una importancia capital a la historia, es lo más normal del mundo ver cómo no importa el desarrollo de la primera aventura, o incluso cómo a veces en una saga se obvia por completo la herencia de capítulos anteriores. Mass Effect 2 es diferente: iniciar el juego usando nuestra vieja partida hace que todas las decisiones que tomamos en su momento afecten el desarrollo de la nueva. Historia, personajes e incluso jugabilidad se ven modificados en mayor o menor medida por nuestros actos en el primer Mass Effect. Y lo que es aún mejor: todos los que tomemos a partir de ahora afectarán radicalmente nuestra experiencia con Mass Effect 3.

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