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Avance de Kirby y la Tierra Olvidada - No es, exactamente, lo que nos esperábamos

Carby.

Creo que, como muchos otros jugadores, tenía la percepción de que Kirby y la Tierra Olvidada sería un juego de mundo abierto, quizás una reimaginación, a lo Super Mario Odyssey, de la bolita rosa favorita de los niños y adultos por igual. Así que no pude evitar sentirme un poquito consternada cuando vi que, en realidad, el juego mantiene una estructura perfectamente lineal. Para este avance hemos podido jugar únicamente el primer mundo del juego, que hace las veces de tutorial de las nuevas mecánicas, así que es difícil juzgar si el diseño de los niveles o de los mundos va a ampliarse conforme progresemos; pero, por lo que al tramo inicial respecta, el título no se desvía mucho de la estructura de cualquiera de los juegos anteriores.

¿Significa esto que Kirby y la Tierra Olvidada es un mal juego? En absoluto. Tiene exactamente todo lo que esperamos de Kirby: una muy trabajada adorabilidad, el punto justo de referencias a otros títulos y suficientes elementos nuevos como para mantenernos interesados en el conjunto. Pero a todas luces no es una reimaginación de la franquicia, sino una progresión lógica de la que ya era su idiosincrasia hasta este momento.

Al empezar el juego se nos presenta un pequeño hub, la aldea de los Waddle-Dee, que está en ruinas, y que iremos construyendo conforme superemos los niveles y rescatemos a los bichillos que allí residen. Cuando alcancemos cierto número de Waddle-Dees rescatados, irán apareciendo nuevas construcciones que nos servirán para distintos propósitos. Y es también a través de este hub la manera en la que accederemos al mapa. Un mapa en el que nos podremos desplazar, y que contiene distintos niveles a los que tendremos que acceder y superar. Además de llegar a la línea de meta, también habrá distintos objetivos que cumplir en cada uno. Algunos de estos objetivos se nos darán explícitamente en la pantalla de inicio de cada fase, y otros tendremos que descubrirlos por nuestra cuenta. El número de Waddle-Dees que devolvamos a la villa al final de cada nivel dependerá de cuántas misiones logremos cumplir, y el número de Waddle-Dees en la villa condicionará el número de nuevos establecimientos, con mejoras, nuevas funcionalidades para nuestro personaje y algún que otro minijuego, así que querremos esforzarnos para encontrar los secretos de cada mundo. Es un buen incentivo para explorar o, al menos, para plantearnos volver varias veces a cada nivel antes de seguir adelante.

Al respecto de la jugabilidad casi todo está como lo recordábamos, pero quizás el cambio que se percibe de manera más inmediata es la perspectiva. Abandonando el desplazamiento lateral de los últimos títulos de 3DS y Wii U, los mapas del juego ahora están en 3D, permitiendo desplazamiento libre pero no movimiento de cámara. Es cierto que, en determinadas ocasiones, podemos inclinarla un poco a izquierda y derecha, pero por lo general el ángulo de visión es fijo y se irá moviendo al mismo ritmo que nosotros. Esto crea una pequeña imprecisión en el movimiento en ocasiones, especialmente cuando nuestro personaje está más alejado de nosotros, y algunas fricciones a la hora de girar algunas esquinas o explorar algunos lugares concretos. Nada dramático, y en general sí es bastante refrescante poder movernos por cada fase con esta nueva dinámica. El primer mundo, como decía, tiene un poco de carácter de tutorial, y precisamente por eso creo que la complejidad de los niveles no fue particularmente elevada, pero incluso así hay multitud de secretos, caminos alternativos y coleccionables que encontrar si escarbamos un poco.

Como siempre, Kirby puede absorber a los enemigos y transformarse en algunos de ellos, adquiriendo sus habilidades. La novedad que se planteaba en esta entrega era la posibilidad de absorber también algunos objetos, convirtiéndonos en ellos. En los tráilers iniciales se mostró la transformación en cono, en máquina de refrescos y, la más llamativa de todas, en coche: estas tres nos las encontraremos ya en el primer nivel, y las usaremos asiduamente durante el transcurso de todos los demás. A esto se suman otras transformaciones quizás un pelín menos anecdóticas, pero también curiosas y útiles, que hemos visto: la de estantería, que nos permite desvelar secretos escondidos tras ella e incluso tirar paredes abajo, y la transformación en una especie de depósito de agua que tendremos que abrir para desvelar secretos u objetos. Estas dos transformaciones tienen usos más concretos, pero con todas las demás podremos movernos de manera relativamente libre por el mapa, resolviendo distintos puzles y situaciones para avanzar. No es que podamos - ojalá - pasarnos un mundo entero siendo un coche, al menos de momento, pero sí se nos permite explorar bastante con la transformación encima.

Se nota que las transformaciones en objetos van a ser una constante durante todo el juego, y que van a ser uno de los elementos que aporte variedad constante al gameplay. El resto de transformaciones, las de obtener poderes a través de los enemigos de toda la vida, también tienen algunos giritos: un establecimiento en la aldea que hace de núcleo de la aventura nos permitirá, a cambio de monedas y recompensas de ciertos minijuegos, mejorarlas para que el ataque especial que realizamos cuando las tenemos equipadas tenga rango y movimientos distintos.

Aún así, el inicio del juego parece, por el momento, bastante tentativo. Un diseño de niveles bien hilado, pero todavía no muy loco, y unas transformaciones graciosas y con potencial, pero que todavía no se utilizan con verdadero dinamismo nos emplazan en un título que tiene potencial para ser un gran plataformas, pero que aún no muestra signos diferenciales a las entregas anteriores más allá del evidente poder técnico mayor de la consola. Y, revisitando ahora las imágenes iniciales del juego, el primer tráiler con el que se presentó este Kirby, la verdad es que no esconden nada: todo lo que vimos en ellas está en los primeros compases del juego. Pero es cierto que el conjunto de todas ellas daban a entender una cosa distinta. Temo que las expectativas de algo diferente le repercutan negativamente al juego al final, que la recepción sea generalmente más tibia a causa de ello; pero quizás es cierto que la fórmula tradicional de Kirby, si bien siempre agradable, también podría beneficiarse de una pequeña vuelta de tuerca.

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Paula García

Redactora

Tirana de lo cuqui. Mi referente periodístico es la Rana Gustavo. Me gustan los cómics y las superheroínas. Fui a buscar el Nuclear Throne un día y todavía no he vuelto. Si me veis por ahí, enviad ayuda. No, en serio. Twitter: @cecilos

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