Uncharted: The Nathan Drake Collection Análisis

Análisis de Uncharted: The Nathan Drake Collection

Sí, estamos ante la era de los refritos y las remasterizaciones. Eso no tiene discusión, y tampoco puede negarse que nos encontramos ante una situación que está empezando a jugar peligrosamente con la paciencia de muchos usuarios. Pero también tengo que admitir que Sony me ha pegado poco menos que una patada en la boca con The Nathan Drake Collection, un recopilatorio que vuelve a poner de actualidad y saca a relucir la mejor cara de una franquicia que bien podría considerarse como el Indiana Jones de una nueva generación.

La influencia de Uncharted en el videojuego moderno es incontestable. El Tesoro de Drake, publicado en 2007, sentó unas bases estupendas para la franquicia y se convirtió, por méritos propios, en uno de los títulos exclusivos más importantes de Sony gracias a su combinación de carisma, humor, acción, puzzles y aventuras en paradisíacos parajes. Lo que no esperábamos, siendo sinceros, es que su secuela lo pusiese todo tan patas arriba apenas un par de años después: Naughty Dog entendió a la perfección las posibilidades del medio, integrando convenciones puramente cinematográficas en una experiencia lúdica sin fisuras, aprendiendo a dominar en el camino una forma de explicar historias que alcanzaría su cénit en esa impepinable obra maestra que es The Last of Us. Uncharted 3, lanzado en 2011, potenció aún más la fórmula, con set-pieces más elaboradas y escenas de acción todavía más espectaculares, sacando petroleo del hardware de una PS3 que, por aquel entonces, ya contaba con más de un lustro a sus espaldas.

The Last of Us abrió la veda para las remasterizaciones en PS4 de las grandes obras de Naughty Dog, pero lo cierto es que el resultado final es aún más positivo en The Nathan Drake Collection. Bluepoint Games (responsables también de los recopilatorios HD de Ico & Shadow of the Colossus Collection, God of War o Metal Gear Solid, entre otros) no se han limitado únicamente a ampliar la resolución a 1080p nativos y el frame-rate a 60FPS -en esta ocasión mucho más estables que en la aventura de Joel y Ellie, dicho sea de paso- sino que han introducido todo un puñado de mejoras audiovisuales, que van desde texturas de alta resolución y modelados con mayor detalle hasta efectos de motion blur, una mayor distancia de dibujado, sonido 7.1, cinemáticas pre-renderizadas con menos artefactos de compresión o la eliminación total del pop-in en el streaming de las texturas o el tearing que afectaba a El Tesoro de Drake.

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