Uncharted: The Lost Legacy Artículos

Puede que resulte fácil distraerse con los desprendimientos masivos y los momentos en los que salvamos la vida colgándonos de un jeep que a su vez cuelga de un avión militar, pero Uncharted es, siempre lo ha sido, una historia de personajes. De personajes que importan, quiero decir. Por eso es tan duro verlos partir, y por eso creo que más allá de los gráficos del futuro y de ese perfecto equilibrio entre escalar cosas, esconderse detrás de cosas y hacer volar cosas por los aires su principal aportación al medio, su hallazgo llamado a perdurar, es esa sensibilidad especial a la hora de trasladar toda esa camaradería a su gameplay. Hoy lo hace todo el mundo, pero antes de Naughty Dog era muy raro que nadie abriera la boca en campo abierto, a cinco kilómetros de la cinemática más cercana; había momentos para hablar sobre el fin del mundo y momentos para freírse a tiros, y eso era todo. Nate, Sully, Elena y todo el resto de la banda pegan tan duro porque funcionan como personas reales, y tienden a hablar entre ellos porque suelen tener cosas que decirse. Tendría gracia que, después de tanto hablar de fórmulas mágicas y poderes extraterrenos, el secreto de esta gente fuera algo tan de cajón.

Es difícil ponerle pegas a la primera mitad de 2017 de Sony. PlayStation 4 ha disfrutado de una serie de emocionantes exclusivas, incluyendo Horizon: Zero Dawn, NieR: Automata, Persona 5 y Nioh. Pero tras ver la conferencia de Sony en el E3 2017 de esta semana, no puedo evitar pensar que los próximos seis meses son definitivamente mucho más flojos en comparación.