Super Smash Bros. 3DS Análisis

Análisis de Super Smash Bros. para Nintendo 3DS

Cuando uno es jugador hardcore, de algo en concreto o de todo en general, es difícil distanciarse un poco y ver las cosas con perspectiva. Hace no tanto me junté con algunos amigos en una casa en la que había un Super Smash Bros. Brawl, cervezas y pizza. Parece el mejor menú posible, pero había un ingrediente raro (no hablo de la piña: todas las pizzas estaban libres de esa desgracia tropical): uno de los amigos no había jugado nunca a Super Smash Bros. No pasa nada: no es tan difícil; es un juego de Nintendo; con dos o tres botones es suficiente; es Brawl, caray, el Smash Bros. más vapuleado por, precisamente, ser el más amable con los recién llegados. Ponte tú a explicarle todo eso a alguien que no conoce la enrevesada y a menudo incomprensible idiosincrasia de los juegos de lucha de Mario y familia: como de alguna forma era de esperar, el no iniciado se aburrió de, curioso, ver tantas cosas divertidas ocurrir en pantalla. Sobredosis de información.

Puede que a Super Smash Bros. para 3DS no le ayude en ese sentido tener que concentrar todo ese flujo de acción en una pantalla como la de la portátil de Nintendo, pero aun no teniéndolas todas consigo es fascinante cómo Sora Ltd., el equipo de Sakurai (en colaboración con un buen montón de veteranos de Namco), ha conseguido trasladar un juego así al formato diminuto de 3DS. Ya sabéis cómo va: hasta cuatro luchadores, sacados de series icónicas de Nintendo y amigos, se enfrentan en un escenario generalmente más pequeño o con más tendencia a menearse de lo que sería cómodo y tienen que lanzarse fuera de los bordes, debilitando a los enemigos para que los ataques los vayan lanzando más y más lejos. Realmente es un tipo de juego muy agradecido, en principio, para el recién llegado: hay dos botones de ataque, uno de salto (que puede sustituirse por una pulsación hacia arriba del botón deslizante), uno de defensa y uno de agarre, y si me apuráis solo dos de ellos son necesarios cuando se tiene bajo nivel, cuando se juega únicamente por distracción.

Pero también sabéis cómo va de verdad Super Smash Bros.: combates rapidísimos en los que todos se mueven hacia todos lados, cubriéndose y deslizándose y lanzando ataques de manera muy precisa para aprovechar los frames de desventaja de sus rivales, lanzando objetos hacia arriba, colgándose y descolgándose de los bordes. Esta es la parte más difícil de explicar: la que solo se entiende cuando llevas jugando cierto tiempo. Cuando sabes jugar, pero también leer lo que ocurre en pantalla.

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