The Occupation

The Occupation es un intrigante thriller político que se pierde entre decisiones de diseño cuestionables y un apartado técnico deficiente.

Análisis de The Occupation

Análisis de The Occupation

Power, Corruption & Lies.

Lo que más me chocó de mi estancia Erasmus en Inglaterra no fue el trampantojo que impedía ver el sol durante tres meses ni el amanecer deslizándose a las 3 y pico de la madrugada en verano: fue la predominancia de la moqueta en los suelos de las casas. Esta tela que permite andar descalzo sin miedo a perder dedos por congelación se extendía hasta zonas donde claramente no debía estar como el baño o la cocina; en mi caso era solo en la segunda estancia y ya era bastante problemático en temas de higiene. Sé perfectamente que es una tontería, pero es uno de los detalles que ayuda a construir un lugar: las moquetas forman parte de mi imagen mental de Bristol de la misma manera que los graffitis, la sidra, el urban sprawl, los festivales callejeros o la arquitectura brutalista de post-guerra. Para construir una localización muchas veces hace falta menos esfuerzo del necesario, pero dirigido hacia esas pequeñas características que definen un lugar.

The Occupation sigue la investigación periodística de una explosión que mata a 23 personas en Bowman Carson Group, una empresa que trabaja para el gobierno británico en una versión ficticia de la Inglaterra de los años 80. En medio de un clima tenso por la posible aprobación de una ley que expulsaría a todos los inmigrantes de Reino Unido (y de la que Bowman Carson es directamente responsable), el francés Alex Dubois es acusado de haber causado el atentado en su propio lugar de trabajo. Sin embargo, el periodista Harvey Miller y su editora Mina sospechan que hay algo más detrás del caso.

El título de White Paper Games se debate entre darle más importancia a la investigación o al sigilo. Avanzamos por las instalaciones de Bowman Carson buscando pistas y escuchando conversaciones ajenas, pero para llegar al fondo del asunto tenemos que romper algunas reglas e inflitrarnos en las zonas exclusivas de los empleados. Hay que encontrar notas con códigos para apagar alarmas, hurgar en ordenadores ajenos para imprimir archivos comprometedores o reproducir cassettes que nos aporten información extra, todo ello evitando que los guardas u otros empleados nos pillen fisgoneando.

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