Mortal Kombat X Análisis

Análisis de Mortal Kombat X

Lo meritorio del reboot de Mortal Kombat publicado en 2011 no fue únicamente devolver la franquicia al primer plano de la actualidad, sino su capacidad para reinventar una saga que parecía destinada al olvido aún conservando una legión de fans sorprendentemente fiel. Frente a los indiscutibles reyes japoneses, la novena entrega reconstruyó desde cero los cimientos creados por Ed Boon y John Tobias en 1992, los puso al día y, lo más importante, los dotó de una personalidad propia que permitieron a Warner Bros. Games hacerse con una porción de un mercado poco dado al cambio.

Partiendo de esa base, Mortal Kombat X es más un trabajo de iteración que no de reinvención. El equipo de NetherRealm ha tomado todo lo que funcionaba en el anterior juego, ha arreglado lo que no y le añadido unas cuantas novedades, algunas recuperadas de entregas de hace casi veinte años. Lo que no cambia es la que quizás era la gran carta de presentación del reboot: la inclusión de una envidiable cantidad de contenido y un enfoque general que daba tanta importancia al multijugador - la niña de los ojos de los desarrolladores y las productoras en tiempos recientes - como al usuario que quiere disfrutar del juego en solitario.

El modo Historia, por ejemplo, repite como uno de los atractivos principales. Mortal Kombat es una de las pocas sagas (la única, quizás) en el género capaz de integrar de forma cohesiva los combates dentro de una narrativa basada en secuencias cinemáticas, y eso es algo que agradecerán aquellos jugadores que no solo pretendan jugar de forma competitiva contra amigos o desconocidos. La historia, ambientada varios años tras la caída de Shao Khan en la anterior entrega, vuelve a ser un compendio de clichés, one liners y situaciones a cada cual más disparatada, pero tiene ese encanto e inocencia de película de serie B capaz de salvar los muebles de forma solvente. Su extensión está bien ajustada - unas cinco horas, tiempo más que suficiente para probar un puñado de personajes sin que se nos haga larga - y en ella también aparecen algunas secuencias QTE para amenizar la acción, correctamente dosificadas para que no resulten molestas.

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