Mario Kart 8 Análisis

Análisis de Mario Kart 8

Análisis de Mario Kart 8

Nintendo en estado puro.

Un Mario Kart no puede ser, por definición, un juego revolucionario. Esto es así. Ya pueden introducirle power-ups impensables, rebalancear el control de los karts, o hacer que cada nueva entrega se vea mejor que la anterior... ¡Como si quieren cargarse la propia gravedad!

Un momento. Esto es precisamente lo que han hecho con Mario Kart 8: Cargarse la gravedad y hacer que los karts puedan subirse literalmente por las paredes. Pero ni así lo han conseguido. El Mario Kart de Wii U es el mismo juego de carreras locas de siempre y esa es precisamente la clave de su éxito.

Sí que hay, claro está, pequeños ajustes aquí y allí. Es sabido que cuando Nintendo, y más concretamente su famosa división EAD, se pone manos a la obra con un nuevo Mario Kart parece más un taller de reparaciones encargado de realizar la puesta al día a sus vehículos que la desarrolladora innovadora que es en otras ocasiones. Saben bien que un ajuste por aquí y otro retoque por allí pueden ser más efectivos que inventar algo distinto, y por eso cada nuevo Mario Kart es más un ejercicio de refinamiento que algo revolucionario.

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