Horizon: Zero Dawn Artículos

Páramos inhóspitos. Pueblos decrépitos y abandonados. Paisajes desoladores arrasados por el tiempo y el trauma. Monumentos reconocibles recuperados por la naturaleza tras nuestra desaparición. Los juegos han adoptado sistemáticamente la ambientación post-apocalíptica. Provoca emoción, aprensión y una profunda curiosidad, además de jugar con hipótesis que nos invitan a pensar "¿qué hubiera pasado si...?". Y cuando estos ambientes y paisajes post-apocalípticos son tan increíblemente detallados, pueden resultar muy efectivos y potentes.

Horizon Zero Dawn tiene muchas virtudes y destaca por muchos aspectos, pero uno de los más significativos es que el acto de trasladarse sea lo más satisfactorio de todo el juego. Esto, sin duda, es una percepción muy personal, y es fácilmente discutible: para mi, contemplar y navegar por los escenarios con Aloy es una experiencia inigualable, pero otro tipo de situaciones, como el dinámico combate contra las máquinas, también son buenos motivos de celebración. No cabe ninguna duda de que el movimiento entre lugares de interés es un elemento importante en la obra, y mucho más teniendo en cuenta que el género del mundo abierto necesita del viaje para existir. Pero lo verdaderamente relevante de Horizon es cómo transforma la experiencia: el viaje, antes considerado un trámite absurdo que saltarse con una pantalla de carga, aquí es igual o tan importante como las secuencias de la historia principal. Con el original tardé más de lo normal en acabármelo porque casi nunca utilizaba los viajes rápidos, y pocas veces las monturas. El viaje no es tanto el destino como el propio trayecto, y Frozen Wilds representa el viaje de Aloy a una zona completamente nueva.

Es difícil ponerle pegas a la primera mitad de 2017 de Sony. PlayStation 4 ha disfrutado de una serie de emocionantes exclusivas, incluyendo Horizon: Zero Dawn, NieR: Automata, Persona 5 y Nioh. Pero tras ver la conferencia de Sony en el E3 2017 de esta semana, no puedo evitar pensar que los próximos seis meses son definitivamente mucho más flojos en comparación.

Con Horizon: Zero Dawn, Guerrilla Games ha capitalizado su visión técnica para ofrecer uno de los juegos de mundo abierto más bonitos hasta la fecha. El entorno es enorme, tanto en alcance como en escala, y con todo tipo de escenarios, desde vastos desiertos y oscuros bosques a montañas nevadas y rascacielos abandonados. En este time-lapse de Digital Foundry visitaremos diversos biomas por el mundo de Horizon para mostrar la atención al detalle con la que todo se ha creado. Desde las hojas individuales a los montes gargantuescos, el detalle ofrecido es sobrecogedor. Para crear este vídeo hemos visitado cuatro puntos diferenciados del entorno para mostrar mejor la variedad de la que hace gala.

Decía John Gonzalez, el director de narrativa de Horizon: Zero Dawn, que Guerrilla Games ha cambiado de forma radical a lo largo del proceso de desarrollo de su nuevo juego. Esto parece casi una obviedad, porque los holandeses eran conocidos por shooters lineales y muy cinemáticos, y en esta ocasión prueban suerte con un exuberante mundo abierto con no pocos tintes de ambicioso RPG. Pero más allá de la inevitable adaptación a un género muy distinto, Horizon también denota otro detalle aún más importante: Guerrilla es ahora un estudio mucho más maduro.