Halo: Combat Evolved Anniversary Análisis

Análisis de Halo: Combat Evolved Anniversary

El 25 de julio de 1999 Steve Jobs subía al escenario del Jacob Javits Convention Center de Nueva York a dar una de sus famosas keynotes. Para la historia quedó la presentación en sociedad del iBook y la inspirada demostración de la 'magia' del AirPort con un hula hoop, pero aquel día Jobs también mostró por primera vez al mundo un videojuego destinado a hacer historia. Su nombre era Halo.

El público de la MacWorld aplaudió furiosamente, pero a quien más deslumbró aquella presentación fue a Microsoft, que no tardó ni un año en oficializar la compra de sus creadores, Bungie, y la exclusividad de Halo para su futura Xbox. El resto, como se dice, es historia: Halo se convirtió en el buque insignia de la consola de Microsoft, en una franquicia multimillonaria y en un fenómeno multijugador, especialmente en las residencias universitarias norteamericanas. Bungie pasó, de la noche a la mañana, de ser un estudio casi desconocido que trabajaba principalmente para ordenadores Macintosh a una de las desarrolladoras más importantes y codiciadas del planeta.

No era para menos, porque Halo revolucionó los shooters en primera persona y todavía a día de hoy sigue siendo una gran e inevitable influencia dentro del género. Ideas que en la actualidad se aceptan como estándares de facto, como los escudos regenerativos, la capacidad de llevar únicamente dos armas a la vez, el mapeado de las granadas en un botón dedicado o la integración del ataque melee como parte fundamental del sistema de combate, se implementaron por primera vez con éxito en Combat Evolved. Y quizás lo más importante: Halo fue el primer FPS para consolas que no apestaba al jugarse con un pad.

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