Far Cry 5 Artículos

Ya hace diez años que la franquicia Far Cry está bajo el manto de Ubisoft, una década durante la cual se han publicado varias entregas de la saga principal y varios spin-offs, con cambios dramáticos a nivel jugable y de tecnología. Esto ha provocado la aparición de algunos vídeos interesantes por parte de youtubers como Mark Brown o CrowbCat, en los que se muestra el aparente downgrade del motor con el paso del tiempo. ¿Qué ha ocurrido? ¿Ha acompañado al masivo incremento en potencia de proceso de la actual generación de consolas una simplificación de diversos aspectos de la tecnología?

Artículo destacadoAvance de Far Cry 5

Pecadores de la pradera.

Hace cosa de un par de semanas, en uno de tantos escarceos aburridos por Twitter, me di de bruces con una situación rocambolesca incluso para lo acostumbrado en dicha red social. Sus protagonistas eran el señor Pedro Duque, un tipo conocido por haberse sacado un par de carreras y haber pegado un par de pirulos por lo que viene siendo el exterior de la atmósfera, y un iluminado cuyo nombre no reproduciré aquí porque no conviene alimentar a las bestias; la materia a debatir, por increíble que parezca, si la tierra es o no plana. He de decir que me sorprendió poco, porque como digo tengo una cuenta de Twitter y porque estos tiempos en que vivimos le han educado a uno a esperar estas cosas: si en pleno 2017 temas como el antifascismo vuelven a ser cuestionables, por qué no habría de suceder lo mismo con Eratóstenes, con Galileo o con el maldito Newton; desde cuando hay que informarse para opinar, quién ha dicho que la lluvia caiga hacia abajo, las copas de vino que yo tengo o no tengo que beber déjeme que las beba tranquilamente.

Hace unos días, cuando pudimos jugar a este pequeño fragmento de la quinta entrega de Far Cry, el mundo era diferente. Todo el mundo sabía que el fundamentalismo religioso era cosa de cuatro locos, y xenófobos y partidarios de soluciones finales eran algo a erradicar, un mal absoluto que Indiana Jones combatía a puñetazos. Hoy muchas de esas certezas parecen haberse invertido, y entre quienes juegan a repartir la culpa entre víctimas y verdugos y los que insisten en aprovechar circunstancias terribles para sacar a pasear sus prejuicios todo da un poquito más de miedo. Es difícil no recordar todo esto al pensar en Far Cry 5: esa pequeña localidad americana en la que ciudadanos corrientes le plantan cara a los fanáticos recuerda demasiado a Charlottesville, y estando como están las cosas mezclar armas de fuego e iluminados requiere un tipo especial de tacto. Es un tema espinoso, pero también una oportunidad: Ubisoft ya tenía una ambientación con gancho, pero ahí se quedaba la cosa. Ahora tiene la oportunidad de contar algo importante. De contar algo necesario.