Far Cry 4 Análisis

Análisis de Far Cry 4

Análisis de Far Cry 4

De la selva a la montaña.

El comienzo de Far Cry 4 es en sí mismo una buena metáfora de a lo que aspira el juego. Atentos, que así abre la historia. Tu personaje, Ajay Ghale, recorre sus primeros minutos en Kyrat, esa región ficticia que recuerda mucho al Himalaya, en autobús. Sus padres eran de ahí, pero Ajay se ha criado en los Estados Unidos. Unos soldados examinan el vehículo y de repente algo va mal, empiezan a volar balas y te secuestran. Pagan Min, el villano de la aventura, te destripa rápidamente parte del argumento -pero cuesta seguirlo, no sabes qué está pasando. Casi ni te cuentan por qué estás en Kyrat. Sabemos, por los miles de tráilers que ha lanzado Ubisoft, que queremos esparcir las cenizas de nuestra madre. Pero no queda claro en ningún momento.

Pagan Min se larga y nos quedamos solos en su casa. De repente un grupo de soldados rebeldes, de la facción La Senda Dorada, nos rescata. Huimos y nos ponemos a salvo en casa de uno de ellos. En esa casa vemos a un hombre tumbado en una cama y quejándose de que se ha roto medio cuerpo intentando escalar una torre de vigilancia. "Ya voy yo, ya subo la torre" dice Ajay. ¿Cómo? ¿Por qué vas a ir? Si no conoces a esta gente. Acabas de llegar a Kyrat, no tienes ni idea de lo que está pasando y a la primera de cambio, sin justificación, ¿te ofreces a jugarte el pellejo para subir a una torre sin saber por qué y para ayudar a una gente de la que no sabes nada? ¿Y si son los malos? ¿Y qué pasa con las cenizas de tu madre, las olvidamos? Y así tal cual, del tirón, comienza la aventura. Después de subir a la torre ya tenemos el mundo desbloqueado y ya podemos ir a hacer lo que nos de la gana, ya sea seguir con las misiones principales -la campaña dura algo más de 10 horas si te centras solo en eso- o participar en las mil y una secundarias.

Decía al principio que este comienzo es una buena metáfora de lo que es Far Cry 4 porque, como juego, no necesita ni justificarse. Far Cry 3 estaba tan bien y era tan divertido y novedoso que la cuarta parte es una consecuencia inevitable; es una excusa para seguir con eso que tanto nos divirtió hace un par de años. Mientras que Far Cry 3 necesitaba de esa secuencia inicial memorable y excelente en la jaula de bambú, de noche, con Vaas desvariando y que culmina en una huida que da sentido a todo el argumento en Far Cry 4 tenemos uno de los actos de pasotismo más épicos que recuerdo. Far Cry 3 necesitaba demostrarnos a todos de lo que era capaz; ahora ya lo sabemos. El 4 no necesita sorprender, necesita seguir y ampliar.

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