D4

Hace año y medio, el creador de Deadly Premonition y D4: Dark Dreams Don't Die, Hidetaka 'Swery' Suehiro, dejó su trabajo para recuperarse de una hipoglucemia reactiva, un trastorno en el que el nivel de azúcar en sangre baja dramáticamente poco después de las comidas. Más tarde, en noviembre, abandonó el estudio que él mismo había fundado catorce años antes, Access Games.

Anunciado D4 para PC

Hasta ahora era exclusivo de One.

Hidetaka "Swery" Suehiro ha anunciado que su último juego, el thriller Dark Dreams Don't Die, tendrá también versión para PC.

Análisis de D4: Dark Dreams Don't Die

Del mismo modo que determinados olores me trasladan a mi niñez con una claridad e inmediatez irreplicables, esta canción a la que recurro de vez en cuando - y con la que estoy escribiendo este texto, cómo no - me devuelve en pocos minutos uno de los momentos más importantes (o más bien, debería decir, inigualables) que viví en la anterior generación: jugar a Deadly Premonition. Recuerdo cómo el desconcierto dejó paso a la inquietud, a la curiosidad y a unas ganas tremendas por saber más sobre el confuso mundo creado por Swery 65; ayudó, quizá, el dulce regusto a la célebre serie de televisión Twin Peaks, que tan bien supo trasladar el suspense dependiendo únicamente de pequeños detalles y, también, del desconcierto y el simbolismo: un café, una villa apacible y tranquila en la que todo el mundo tiene algo que esconder; un bello cadáver, unas galletitas, un telón rojo. El asesino, que hasta ahora se limitaba a aparecer en las noticias como un suceso lejano y extraño, lejos de quedar relegado a las películas, vive en la puerta de al lado. El miedo real. Y el imaginario.

Es fácil pensar que Deadly Premonition no fue más que, en resumen, un afortunado accidente en el que las circunstancias adecuadas llegaron en el momento indicado. Un ensayo sin rumbo y dejado en borrador que salió tan mal que sus responsables solo pudieron liarse la manta a la cabeza, encogerse de hombros e ir a por todas; si se daban de cabeza contra la pared tampoco tenían mucho que perder. Es una de las incógnitas que más me asaltaban antes de empezar a jugar al nuevo título de Access Games. Quizá, al haberse ganado un lugar privilegiado con la aventura de Francis York Morgan, la intención de la desarrolladora era procurar que ese accidente sucediera de nuevo, como tener fe en que los dados repitan resultado en una segunda tirada. Me alegra poder afirmar todo lo contrario: ninguno de los dos títulos fue ni ha sido fruto del azar. Hidetaka Suehiro, más conocido como Swery65, sabe muy bien lo que se hace.

Lo sabe a su manera, claro. D4 no podría ser más distinto a Deadly Premonition, y tan igual al mismo tiempo. La trama gira de nuevo alrededor de un asesinato - el de la mujer del protagonista, David Young, que curiosamente era el mismo nombre que tenía el protagonista original de DP - pero esta vez encarnamos a un detective que puede viajar al pasado mediante determinados objetos para resolver los casos. La memoria del protagonista se resiente y no es capaz de recordar cómo fue el incidente, cómo perdió a su esposa. Tan solo tiene una pista, lo último que ella le susurró antes de morir: busca a D. Esos viajes temporales en los que se sumerge en la privacidad del baño de su casa le trasladan a momentos del pasado en los que podemos explorar e investigar libremente, y aquí es donde llega uno de los puntos fuertes de D4: el control por movimiento. Desde su concepción, este era un juego pensado y diseñado para jugarse con Kinect, y es justo afirmar que no existe ningún otro que haga un uso tan acertado y completo del dispositivo. Pero es necesario aclarar que, más que mérito de Access Games, es demérito de todos los demás: aunque los controles mediante la cámara están muy bien resueltos, no cargan con el peso de la aventura y pueden ser fácilmente predecibles, por lo que la opción de jugar con el mando, aunque puede simplificar las cosas, es perfectamente aceptable.

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Artículo destacadoAvance de D4

Cuando Swery encontró a Kinect.

En el evento preview de Xbox One en Londres, escondido en un rincón entre las estaciones de juego de Forza 5, Ryse y Dead Rising 3, había un invitado inesperado. Un título que ya desde su anuncio inicial en el pasado E3 2013 provocó algún que otro arqueo de ceja. Uno de esos videojuegos destinados a polarizar opiniones y generar controversia (especialmente viendo la reacción que despertó recientemente el apartado jugable de Beyond: Two Souls).