Call of Cthulhu (Frogwares) Análisis

Análisis de Call of Cthulhu

Análisis de Call of Cthulhu

Hastur que la mente aguante.

Sam Greer, colaboradora de nuestros compañeros ingleses, se preguntaba hace un par de semanas si era hora de dejar atrás a Lovecraft en los videojuegos. Su argumento era bastante potente: incluso dejando de lado la problemática de la obra original (el autor estadounidense era profundamente racista y no es difícil ver cómo eso transpira en algunos temas de su obra, como las criaturas híbridas), los videojuegos han explotado tanto el material original que las recreaciones más fieles al universo del autor, sencillamente, ya no tienen ningún impacto. El juego que nos ocupa, con la licencia del juego de rol de lápiz y papel de Chaousium basado en la obra de Lovecraft, sufre precisamente de este problema.

Call of Cthulhu comienza con una pesadilla de Edward Pierce, un detective privado que ahoga en alcohol los traumas derivados de su participación en la Primera Guerra Mundial. Un hombre desesperado acude a Pierce para que investigue la muerte en extrañas circunstancias de su hija, la pintora Sarah Hawkins. Recurre al protagonista (desacreditado y poco dado a trabajar) porque nadie más le cree, pero consigue convencerle de que algo no encaja, de modo que este parte hacia la isla de Darkwater para averiguar qué pasó realmente.

Lo que sigue es un paseo por una colección de lugares comunes: la taberna con habitantes locales que no confían en el extranjero, el manicomio repleto de gente que ha visto cosas que no deberían, las cuevas húmedas que esconden terrores pretéritos... Call of Cthulhu no trata de apartarse ni por un segundo de la aproximación simplista que se han marcado algunas adaptaciones recientes de la obra de Lovecraft, dejando poco lugar a la sorpresa en su argumento, personajes o localizaciones; todos ellos remiten a demasiados relatos, campañas de rol u otros juegos como para labrarse una personalidad propia.

Leer más...