Assassin's Creed Artículos

Artículo destacadoAssassin's Creed: el ranking definitivo

Todos los juegos de la saga, de peor a mejor.

Assassin's Creed es una serie que se centra en la historia. Bueno, en eso y en matar a gente por la espalda. Así que hemos querido celebrar el lanzamiento de Origins, la nueva entrega, sumergiéndonos en la historia de la saga, que es bastante más fácil que ponernos a matar a gente con la hoja oculta.

El 16 de julio de 1945, exactamente a las 5:29 de la madrugada, un hongo radioactivo de 200 metros de altura iluminaba el desierto de Nuevo México, poniendo el punto final al denominado Proyecto Manhattan y celebrando con unos fuegos artificiales carísimos el nacimiento del retoño más deseado de la humanidad: la primera bomba atómica. Aquella espectacular deflagración controlada no produciría víctima alguna, y sin embargo no deja de resultar curioso que el lugar elegido para la demostración, una franja de terreno virgen llamada Jornada del Muerto, marcara la fecha en los libros de historia con ese tipo de ironía macabra con el que a veces le gusta jugar al destino. Los muertos vendrían después, por centenares de miles, y puede que por ese mismo motivo uno de sus padres, el físico de origen judío J. Robert Oppenheimer, se mostrara prudente al celebrar el éxito del trabajo de toda una vida. "Me he convertido en la muerte, el destructor de mundos", fueron las palabras que consiguió articular tras observar los resultados de aquella prueba; unas palabras que cambiaron la historia, y que volvemos a escuchar repetidas en boca de uno de los protagonistas de esta adaptación cinematográfica. Pese a tratarse de una escena que solo adquiere sentido situándola en tal contexto, la cinta no se molesta en dar más detalles, y precisamente por eso resulta refrescante: porque se atreve a tocar ciertos temas y porque, por una vez, una adaptación de un videojuego no nos toma por gilipollas.

Artículo destacadoPatrice Désilets vs. Ubisoft: La guerra por 1666

Entrevistamos al creador de Assassin's Creed.

Para qué jugamos si no es para satisfacer una fantasía, se pregunta Patrice Désilets durante su ponencia en la pasada edición del Gamelab. La suya, confiesa, siempre había sido saltar al vacío, desde sitios muy altos y, curiosamente, es de ahí de donde proviene esa "costumbre" tan extendida entre los protagonistas de la saga Assassin's Creed de encaramarse al edificio más alto de la ciudad de turno para acabar precipitándose -de forma un poco irreal, todo hay que decirlo- sobre un montón de paja.

Tras el anuncio de un nuevo juego de la franquicia Assassin's Creed creo que es un buen momento para hablar de esta saga cargada con más virtudes que defectos.

Sucede lo mismo en cada generación de videoconsolas. Cada vez que los grandes fabricantes lanzan un nuevo hardware, los primeros juegos comienzan a poblar las estanterías de los comercios, y leemos las primeras reviews, absolutamente siempre hay algún crítico que dice: "El juego es corto. Ya no hacen los juegos tan largos como antes"

Artículo destacadoTop 5 de bugs divertidos

Suicidios en masa! Saltos imposibles! Sexo a escondidas!

Bugs... Bichos... Los hay de varios tipos, desde aquellos que son totalmente inofensivos (conocidos como glitches) hasta los que de una forma u otra te fastidian la experiencia de juego Hay bugs con muy mala leche, con los que por desgracia nos encontramos los usuarios de primera mano después de que sus respectivas compañías los saquen a la venta. Y es que, hoy por hoy, los juegos ya no pasan un control de calidad tan minucioso como antaño, ahora parece ser que con parches ya se arreglará todo.