Assassin's Creed: Syndicate Artículos

Artículo destacadoAssassin's Creed: el ranking definitivo

Todos los juegos de la saga, de peor a mejor.

Assassin's Creed es una serie que se centra en la historia. Bueno, en eso y en matar a gente por la espalda. Así que hemos querido celebrar el lanzamiento de Origins, la nueva entrega, sumergiéndonos en la historia de la saga, que es bastante más fácil que ponernos a matar a gente con la hoja oculta.

El 16 de julio de 1945, exactamente a las 5:29 de la madrugada, un hongo radioactivo de 200 metros de altura iluminaba el desierto de Nuevo México, poniendo el punto final al denominado Proyecto Manhattan y celebrando con unos fuegos artificiales carísimos el nacimiento del retoño más deseado de la humanidad: la primera bomba atómica. Aquella espectacular deflagración controlada no produciría víctima alguna, y sin embargo no deja de resultar curioso que el lugar elegido para la demostración, una franja de terreno virgen llamada Jornada del Muerto, marcara la fecha en los libros de historia con ese tipo de ironía macabra con el que a veces le gusta jugar al destino. Los muertos vendrían después, por centenares de miles, y puede que por ese mismo motivo uno de sus padres, el físico de origen judío J. Robert Oppenheimer, se mostrara prudente al celebrar el éxito del trabajo de toda una vida. "Me he convertido en la muerte, el destructor de mundos", fueron las palabras que consiguió articular tras observar los resultados de aquella prueba; unas palabras que cambiaron la historia, y que volvemos a escuchar repetidas en boca de uno de los protagonistas de esta adaptación cinematográfica. Pese a tratarse de una escena que solo adquiere sentido situándola en tal contexto, la cinta no se molesta en dar más detalles, y precisamente por eso resulta refrescante: porque se atreve a tocar ciertos temas y porque, por una vez, una adaptación de un videojuego no nos toma por gilipollas.

Digital FoundryAnálisis de rendimiento de Assassin's Creed Syndicate

Tras el fiasco de Unity, ¿ha solucionado Ubisoft los problemas?

Visto con perspectiva, puede que Assassin's Creed Unity fuese simplemente demasiado ambicioso desde un punto de vista técnico. Ubisoft mejoró virtualmente todos los elementos del motor de anterior generación, con un enorme aumento del detalle de los escenarios (incluyendo los interiores de os ediciones), elevando el número de NPCs hasta cientos e introduciendo una fenomenal iluminación basada en físicas. Si juegas a Unity hoy con un PC de gama alta te sorprenderás con lo bien que se ve. Desgraciadamente, en consolas no es tan atractivo y se ve afectado por un frame-rate altamente variable que, misteriosamente, es aún peor en PS4 que en Xbox One. Combina eso con el montón de bugs que tenía el juego en su lanzamiento y te das cuenta de que el reto al que se enfrenta Ubisoft con Assassin's Creed Syndicate es evidente. El nuevo juego debe ser sólido, tiene que rendir bien y los bugs y glitches deben ser los menos posibles. Ubisoft no puede permitirse otro Unity.

Todos recordaréis que hace poco más de un año Ubisoft se vio envuelta en una agria polémica tras la publicación de Assassin's Creed: Unity. Multitud de bugs y un rendimiento que en ocasiones se arrastraba incluso por debajo de los límites aceptables empañaron el lanzamiento de uno de los títulos más importantes de 2014 y lo convirtieron en una fuente de memes y en protagonista de innumerables discusiones en foros y redes sociales. La credibilidad de la saga quedó en entredicho, y un halo de incertidumbre acabó rodeando a su secuela, anunciada pocos después. Pero, ¿fue un bache puntual o la señal inequívoca de que la franquicia iniciaba su declive tras años arrasando en las listas de ventas?