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Dan Pearson

European Editor

A ten year veteran, Dan joined Eurogamer as a lowly admin in 2006, working his way up to senior reporter before moving over to GamesIndustry.biz in 2010. He covers all areas of the business, but has a particular passion for indies and new technologies. He spends much of the rest of his time killing dwarves in poorly constructed fortresses. His dog is brilliant.

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Kane & Lynch 2: Dog Days

Cámara en mano.

The Conduit 2

Secuela del shooter exclusivo para Wii.

Vanquish

Shooter del creador de Resident Evil.

Caminando por Berlín, la ciudad en la que está Yager, es fácil entender porqué estos desarrolladores están haciendo un shooter en tercera persona en ambiente urbano. Berlin puede ser el centro moderno de la seguridad financiera y un modelo de la eficiencia cívica, pero tiene una larga historia de conflicto, desde tiempos antiguos hasta la Guerra Fría. Todo lo que tiene más de 60 años está cubierto de agujeros de bala y cicatrices, un desgarrador recuerdo de las intensas luchas callejeras del final de la Segunda Guerra Mundial. Las estatuas conmemoran cientos de derrotas de varias nacionalidades, y también victorias y conquistas del pasado. Todo lo que hay alrededor de los encantadores mercados navideños está teñido con la dura evidencia de la capacidad humana por destruir.

A Boy and His Blob

Un abrazo amoroso.

Si esto de los videojuegos ya os molaba durante los pasados 80 seguramente recordaréis un título para NES llamado A Boy and His Blob, de 1989. Quizás recordéis su enorme área de juego, su curiosa mecánica o su ridículo enemigo final. Seguramente lo recordáis con cariño. O quizás no. Y es que en realidad, muchos de los que lo jugasteis no lo recordaréis por ser innovador o estrafalario, muchos lo recordaréis, porque a diferencia de los estándares de aquellos tiempos ese juego fue un auténtico bastardo en aquel momento.

Machinarium

El hombre de hojalata encuentra un corazón.

Machinarium, afrontémoslo, no es una palabra particularmente agradable. Nos vienen a la mente imágenes de talleres cutres, de mataderos automatizados, y mundos imaginarios febriles y oxidados por el chirrido entre metales. Bueno, eso me parece a mí. Tengo algunos problemas de visualización.

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