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José Altozano

Colaborador

José lleva dando vueltas de un lado a otro en esto del periodismo de videojuegos desde 2011 y, que Dios nos proteja, ha acabado aquí como colaborador. Cinéfilo él, hipster aunque se niegue a aceptarlo, tiene además un canal de YouTube donde se le conoce como Dayo.

No hay una traducción exacta al español, pero un gimmick es un recurso, un añadido cuya función es, primero, llamar la atención del público sobre una obra y generar una conversación a su alrededor y, ya si eso, contribuir a que la obra merezca la pena ser vista, jugada o, en general, disfrutable. Call of Duty siempre trae uno o dos con cada modo campaña, ya sea Kevin Spacey en Advanced Warfare, Kit Harington en Infinite Warfare o el pastor alemán de Ghosts. Fable II tenía también un perro, aquél animalejo que te acompañaba durante la historia y cuya función solía limitarse a encontrar el ocasional condón enterrado junto a un arbusto. Su presencia era omisible y, sin embargo, ese animal me terminó cayendo bien.

Super Smash Bros es un juego de lucha con alma de platformer. La salud de tu personaje es importante a la hora de dar y recibir, pero la belleza de sus partidas es que pueden terminar tan deprisa como han empezado. Existe un término, zero-to-death, que describe la situación en que un jugador acaba con otro en cuestión de segundos sin recibir daño. Es una combinación entre perfect y "fuera del escenario". Es glorioso. Aunque el neutral, cuando ambos jugadores tienen el control sobre el escenario y ejercen un tira y afloja a hostias para ver quién es expulsado primero, tenga su gracia, mis momentos favoritos suelen ocurrir en el borde, con ambos jugadores en el aire, cuando todo es posible, cuando giran las tornas de un momento a otro, cuando se fallan un tech, cuando ganas la ventaja de la altura y lanzas a tu oponente hacia abajo con un smash meteórico. Es difícil conseguirlo, pero es espectacular.

"Menudo pokémon más molongui". Mamá, por favor, que tengo una edad. No nos hemos mudado de Kanto a Alola para que me trates como a un niño pequeño, que tendré diez años, pero también orgullo. El profesor de esta isla también me trata como si fuese imbécil; ni siquiera parece un profesor, sino algún hippy que se ganó el título a golpes. Eso es lo que hace, se pega con sus pokémon. Dice que eso le ayuda a comprender sus movimientos. Menudo psicópata. Creía que Pokémon X e Y ya eran muy condescendientes, pero Sol y Luna parecen querer superarse. No es sólo cuestión de que el concepto de rival haya muerto y ahora sea tu mejor amigo que te desafía a un combate pero cuando te venga bien, que tampoco es que estemos aquí para ponernos a prueba; es que ahora escoge el pokémon que es débil a tu tipo.