Dejemos algo claro:

a) La nueva consola de Nintendo no es una tablet. No puedes agarrar el mando y llevártelo a la oficina o a casa de un colega y seguir jugando ahí la partida que tienes a medias. Es una extensión de la experiencia del salón, que permite por un lado mejorar y ampliar lo que ves en la tele y, en otras ocasiones, suprimir la pantalla grande y seguir dándole caña directamente en el propio mando.

b) Técnicamente es una pasada. No sabemos especificaciones, pero es capaz de mover -prometen- cualquier juego de la competencia, y posiblemente algo más. Hemos visto la demo de Zelda y ¡AY!... iluminación dinámica, fluidez absoluta y calidad superior. Ya sé que es un prototipo, pero queremos ese Zelda. Y de lanzamiento.

c) Tampoco sabemos qué resolución tiene la pantalla del mando, pero os aseguro que es sorprendente. La calidad de lo visto no deja lugar a dudas: alta definición impresionante, cuidadísima, y no hay pérdida de calidad en comparación con la gama más alta de HDTVs del mercado.

d) No hay ningún tipo de lag: la respuesta es inmediata, y eso hace que jugar en el mando o complementar la partida del televisor sea absolutamente fluído.

Creo que estos puntos pueden aclarar muchas cosas que quizás habían levantado alguna que otra duda. Esta mañana por fin hemos entrado en un magnífico salón que tiene Nintendo aquí en Los Angeles y hemos probado de primera mano las ocho demos técnicas que demuestran de qué será capaz.

La Wii U -o Wü, para acortar, que me he propuesto estandarizar esta abreviación- tiene como principal novedad este mando grandote y con una pantalla en el medio. Supongo que os estaréis preguntando qué tal se siente en las manos: sinceramente, no lo tengo claro. El agarre es cómodo, y detrás tiene una barra para apoyar los dedos que es magnífica. Los dedos de una y otra mano quedan muy lejos, y se hace raro, pero supongo que será cuestión de acostumbrarse. Lo que no me convence tanto son los sticks, bajos y muy parecidos a los de la 3DS, y que no parecen tan cómodos como los de PS3 o Xbox 360. Los botones tampoco son tan contundentes como los de la competencia: son bajitos y pequeños.

Eso me despierta algunas dudas acerca de cuán cómodo será jugar a títulos third party y de si la comodidad del mando podrá competir contra los demás. Sinceramente no puedo responder a esto. Para hacerlo tendría que haber jugado a algo hardcore, y las demos que había no iban por esa línea, ya que están mucho más orientadas a enseñar las nuevas funcionalidades. Si queréis que me lance: creo que no será tan tan cómodo como en las demás plataformas pero sí lo suficiente como para disfrutar, y que los posibles añadidos pueden compensar de sobra esa barrera inicial.

Lo que más me ha interesado es esa especie de realidad virtual inteligentísima que ofrece. Imaginad que estáis en un shooter y que os disparan por la izquierda: en la tele veréis lo de siempre, pero si giráis el mando hacia el lado abriréis como una ventana hacia ese lado que os descubrirá una perspectiva hasta ahora inexplorada, que sólo habíamos intuido en esos recreativos aparatosos y con gafas de hace diez años. Esa pantalla puede ser nuestros ojos, un retrovisor hacia una realidad que hasta ahora se había limitado al marco de la tele. Bravo.

Acerca del autor

Xavi Robles

Xavi Robles

Eurogamer.es Managing Director

Xavi es el director de Eurogamer España y lleva analizando juegos desde hace más de 10 años. Se le dan especialmente bien los shooters y los juegos deportivos pero le da caña a todo lo que se le ponga por delante. Puedes seguirlo en Twitter: @xavirobles